16 Febrero 2008 Seguir en 
WASHINGTON.- Conmovió a Estados Unidos la llamada “masacre de San Valentín” que perpetró el jueves un ex alumno de la Universidad del Norte de Illinois (NIU) que ingresó al campus fuertemente armado y mató a siete estudiantes y luego se suicidó.
Según narraron los testigos, Steven Kazmierczak, un estudiante de Sociología de 27 años, ingresó el jueves poco después de las 15 completamente vestido de negro en un aula con un centenar de alumnos de la Universidad del Norte de Illinois. Sin mediar palabra, el joven se acercó al estrado y abrió fuego contra los alumnos con una escopeta de corredera y dos pistolas. Luego de la tremenda descarga, se mató. Cuando los agentes encontraron el cadáver del joven en el estrado del aula descubrieron que aún tenía munición sin usar.
El desencadenante
Como consecuencia de los impactos, tres estudiantes murieron en el acto, otros dos fallecieron en el hospital y quince resultaron heridos. Ayer se produjo otra víctima fatal. Un día después de este nuevo baño de sangre en una universidad estadounidense se repiten los análisis que buscan dar con los posibles motivos de Kazmierczak. Como estudiante de Sociología, el joven de 27 años incluso había cosechado distinciones por su desempeño académico. “No había ningún indicio de que alguna vez pudiese dar problemas”, declaró el director del centro, John Peters. También manifestó su preocupación sobre el significado de todas estas matanzas en universidades.
Por su parte, el presidente estadounidense George W. Bush llamó a sus conciudadanos a orar por los parientes y amigos de las víctimas, y habló de una situación trágica.
La catástrofe despertó al país el recuerdo de otros hechos igualmente sangrientos, como el ataque de un estudiante de 23 años a una universidad Blacksburg, Virginia, que terminó con un saldo de 32 muertos. El viernes pasado, otra estudiante irrumpió en un centro de Baton Rouge, Louisiana, y abatió a dos compañeras antes de quitarse la vida. (DPA)
Según narraron los testigos, Steven Kazmierczak, un estudiante de Sociología de 27 años, ingresó el jueves poco después de las 15 completamente vestido de negro en un aula con un centenar de alumnos de la Universidad del Norte de Illinois. Sin mediar palabra, el joven se acercó al estrado y abrió fuego contra los alumnos con una escopeta de corredera y dos pistolas. Luego de la tremenda descarga, se mató. Cuando los agentes encontraron el cadáver del joven en el estrado del aula descubrieron que aún tenía munición sin usar.
El desencadenante
Como consecuencia de los impactos, tres estudiantes murieron en el acto, otros dos fallecieron en el hospital y quince resultaron heridos. Ayer se produjo otra víctima fatal. Un día después de este nuevo baño de sangre en una universidad estadounidense se repiten los análisis que buscan dar con los posibles motivos de Kazmierczak. Como estudiante de Sociología, el joven de 27 años incluso había cosechado distinciones por su desempeño académico. “No había ningún indicio de que alguna vez pudiese dar problemas”, declaró el director del centro, John Peters. También manifestó su preocupación sobre el significado de todas estas matanzas en universidades.
Por su parte, el presidente estadounidense George W. Bush llamó a sus conciudadanos a orar por los parientes y amigos de las víctimas, y habló de una situación trágica.
La catástrofe despertó al país el recuerdo de otros hechos igualmente sangrientos, como el ataque de un estudiante de 23 años a una universidad Blacksburg, Virginia, que terminó con un saldo de 32 muertos. El viernes pasado, otra estudiante irrumpió en un centro de Baton Rouge, Louisiana, y abatió a dos compañeras antes de quitarse la vida. (DPA)







