15 Febrero 2008 Seguir en 
CONCEPCION.- La participación de menores en distintos hechos delictivos creció significativamente en el sur tucumano. Tan sólo en esta ciudad por la Justicia desfilan por mes unos 70 menores acusados principalmente de hurtos y robos. Por año la cifra llega a los 800. Hasta no hace más de cuatro años, esa cifra estaba por debajo de la mitad.
Para el juez de Menores del Centro Judicial de Concepción, Roque Arnedo, el dato marca una realidad social inquietante, que además obliga a un debate profundo entre los distintos factores de la comunidad. Ahora esa necesidad se extrema ante la muerte del adolescente José Javier Juárez a causa de un botellazo que le propinó un menor de 14 años.
- ¿Hay que endurecer las penas y las sanciones?
- La mano dura no es solución para este drama. En mi opinión, lo ideal es crear en esta zona un instituto con personal especializado. Al chico hay que reencauzarlo, educarlo, brindarle la contención que no tiene en su casa. Hay que trabajar también con su familia. Por ahora no tenemos casi nada. Minoridad y Familia no tiene delegación aquí. En el Roca no hay lugar.
- ¿Qué es lo que estudia hacer con el menor homicida de Villa La Trinidad ?
-En todos los casos en que están involucrados menores no punibles, prevalece el principio de libertad. La Ley 26.061, promulgada por la Nación en el 2005, robustece ese beneficio para los chicos, pero a la vez limita la facultad del juez de Menores. Es una norma clara, que sostiene que en ningún caso las medidas de protección excepcionales pueden consistir en la privación de la libertad. Incluso establece que la falta de recursos materiales de los padres, responsables o tutores, no autoriza la separación de su familia nuclear.
- Pero no cree que en este caso le corresponde resguardarlo de posibles represalias...
-Eso es lo que se va a hacer. Va a tener que permanecer en la comisaría del Menor. Estará detenido para preserva su integridad física.
- ¿Cómo observa usted la situación de los menores que delinquen?
-Cada vez más chicos cometen delitos. Es porque no tienen contención familiar. Los que salen a robar lo hacen incluso para que coman sus padres. Hay padres que se niegan a tener sus hijos con ellos. De hecho, hay madres que no quieren que se lo devolvamos cuando son aprehendidos por la policía.
- ¿El menor debe volver a su casa?
- Siempre he sostenido que no sirve de nada restituirlo al menor al mismo medio en que se hizo delincuente. Son de familias disgregadas, con falta de trabajo, con distintos conflictos. Pero la ley no permite eso y a ella hay que acatarla.
- ¿Piensa que la Ley de Protección 26.661 no ayuda a tomar medidas a favor de los menores?
- Con la Ley 19.903 teníamos mayor amplitud de acción. Estaba la facultad de ampliar los arrestos o las multas a los padres. A mí me daba resultados. La actual no se ajusta a nuestra realidad. Es una normativa que parece un anhelo. (C)
Para el juez de Menores del Centro Judicial de Concepción, Roque Arnedo, el dato marca una realidad social inquietante, que además obliga a un debate profundo entre los distintos factores de la comunidad. Ahora esa necesidad se extrema ante la muerte del adolescente José Javier Juárez a causa de un botellazo que le propinó un menor de 14 años.
- ¿Hay que endurecer las penas y las sanciones?
- La mano dura no es solución para este drama. En mi opinión, lo ideal es crear en esta zona un instituto con personal especializado. Al chico hay que reencauzarlo, educarlo, brindarle la contención que no tiene en su casa. Hay que trabajar también con su familia. Por ahora no tenemos casi nada. Minoridad y Familia no tiene delegación aquí. En el Roca no hay lugar.
- ¿Qué es lo que estudia hacer con el menor homicida de Villa La Trinidad ?
-En todos los casos en que están involucrados menores no punibles, prevalece el principio de libertad. La Ley 26.061, promulgada por la Nación en el 2005, robustece ese beneficio para los chicos, pero a la vez limita la facultad del juez de Menores. Es una norma clara, que sostiene que en ningún caso las medidas de protección excepcionales pueden consistir en la privación de la libertad. Incluso establece que la falta de recursos materiales de los padres, responsables o tutores, no autoriza la separación de su familia nuclear.
- Pero no cree que en este caso le corresponde resguardarlo de posibles represalias...
-Eso es lo que se va a hacer. Va a tener que permanecer en la comisaría del Menor. Estará detenido para preserva su integridad física.
- ¿Cómo observa usted la situación de los menores que delinquen?
-Cada vez más chicos cometen delitos. Es porque no tienen contención familiar. Los que salen a robar lo hacen incluso para que coman sus padres. Hay padres que se niegan a tener sus hijos con ellos. De hecho, hay madres que no quieren que se lo devolvamos cuando son aprehendidos por la policía.
- ¿El menor debe volver a su casa?
- Siempre he sostenido que no sirve de nada restituirlo al menor al mismo medio en que se hizo delincuente. Son de familias disgregadas, con falta de trabajo, con distintos conflictos. Pero la ley no permite eso y a ella hay que acatarla.
- ¿Piensa que la Ley de Protección 26.661 no ayuda a tomar medidas a favor de los menores?
- Con la Ley 19.903 teníamos mayor amplitud de acción. Estaba la facultad de ampliar los arrestos o las multas a los padres. A mí me daba resultados. La actual no se ajusta a nuestra realidad. Es una normativa que parece un anhelo. (C)
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