14 Febrero 2008 Seguir en 
PARIS.- El semanario de izquierda “Le Nouvel Observateur” admitió que cometió un error al difundir un mensaje que supuestamente le envió el presidente, Nicolas Sarkozy, a su ex esposa Cecilia, días antes de contraer matrimonio con Carla Bruni, lo que generó una querella del jefe del Estado y un airado debate en la prensa. Pero, al mismo tiempo, la revista dijo que el proceso penal que inició Sarkozy es “brutal, inédito y desigual”, pues el presidente goza de inmunidad penal “y de un poder de influencia sobre los fiscales”.
Sarkozy planteó juicio a causa de la publicación, este mes, de un artículo titulado “La obsesión de Cecilia”, en el que la revista afirmó que ocho días antes de su matrimonio con la cantante italiana, Sarkozy le envió a su ex esposa un mensaje de texto telefónico que decía: “si vuelves, anulo todo”. Los cargos de la demanda, por falsificación y uso de material falsificado, son delitos que podrían llevar a prisión a los editores de la revista.
En un editorial que aparece hoy en su edición on line, “Le Nouvel Observateur” admite el error, aunque argumenta que Sarkozy expuso su vida privada a tal punto que “nos arrastró a un universo en el que no debíamos entrar”.
Sin embargo, la disputa entre la revista y la pareja presidencial está lejos del final. Ayer, Bruni, en su primera entrevista como primera dama a “L’Express”, otro de los grandes semanarios franceses, comparó a “Le Nouvel Observateur” con la prensa adicta al régimen nazi durante la II Guerra Mundial. Sólo horas después debió excusarse, luego de que Michel Labro, jefe de redacción de “Le Nouvel Observateur” calificó de “alucinante, bastante increíble y perfectamente imbécil” lo expresado por la primera dama. “Si molesté a alguien, estoy extremadamente arrepentida”, dijo en un comunicado. “Sólo quería decir que esos ataques personales degradan el periodismo”, añadió.
El compromiso
Por otra parte, Bruni negó que su matrimonio haya sido apresurado y salió en defensa de su marido, que está sufriendo una rápida pérdida de popularidad entre los franceses. Asimismo, intentó aplacar su imagen de “come-hombres” y dijo a “L’Express” que toma seriamente su nuevo rol de primera dama. La cantante y ex modelo se casó con Sarkozy tres meses después de conocerlo y sólo cuatro meses después de que el mandatario cerró un doloroso proceso de divorcio con su segunda esposa. El romance despertó el interés de toda Francia, pero dio la impresión de que Sarkozy, de 53 años, es impetuoso e inestable. “Quiero tranquilizar a los franceses. Soy normal, seria y simple. Seré la primera dama hasta el final del mandato de mi marido y su esposa hasta que la muerte nos separe”, dijo. (Reuter)
Sarkozy planteó juicio a causa de la publicación, este mes, de un artículo titulado “La obsesión de Cecilia”, en el que la revista afirmó que ocho días antes de su matrimonio con la cantante italiana, Sarkozy le envió a su ex esposa un mensaje de texto telefónico que decía: “si vuelves, anulo todo”. Los cargos de la demanda, por falsificación y uso de material falsificado, son delitos que podrían llevar a prisión a los editores de la revista.
En un editorial que aparece hoy en su edición on line, “Le Nouvel Observateur” admite el error, aunque argumenta que Sarkozy expuso su vida privada a tal punto que “nos arrastró a un universo en el que no debíamos entrar”.
Sin embargo, la disputa entre la revista y la pareja presidencial está lejos del final. Ayer, Bruni, en su primera entrevista como primera dama a “L’Express”, otro de los grandes semanarios franceses, comparó a “Le Nouvel Observateur” con la prensa adicta al régimen nazi durante la II Guerra Mundial. Sólo horas después debió excusarse, luego de que Michel Labro, jefe de redacción de “Le Nouvel Observateur” calificó de “alucinante, bastante increíble y perfectamente imbécil” lo expresado por la primera dama. “Si molesté a alguien, estoy extremadamente arrepentida”, dijo en un comunicado. “Sólo quería decir que esos ataques personales degradan el periodismo”, añadió.
El compromiso
Por otra parte, Bruni negó que su matrimonio haya sido apresurado y salió en defensa de su marido, que está sufriendo una rápida pérdida de popularidad entre los franceses. Asimismo, intentó aplacar su imagen de “come-hombres” y dijo a “L’Express” que toma seriamente su nuevo rol de primera dama. La cantante y ex modelo se casó con Sarkozy tres meses después de conocerlo y sólo cuatro meses después de que el mandatario cerró un doloroso proceso de divorcio con su segunda esposa. El romance despertó el interés de toda Francia, pero dio la impresión de que Sarkozy, de 53 años, es impetuoso e inestable. “Quiero tranquilizar a los franceses. Soy normal, seria y simple. Seré la primera dama hasta el final del mandato de mi marido y su esposa hasta que la muerte nos separe”, dijo. (Reuter)







