14 Febrero 2008 Seguir en 
CANBERRA.- El primer ministro de Australia, Kevin Rudd, pidió perdón a los aborígenes por las injusticias cometidas durante dos siglos de colonización blanca, y afirmó que quería borrar una gran mancha del alma de la nación. “Pedimos perdón por las leyes y las políticas de los sucesivos parlamentos y gobiernos que infligieron una pena profunda, sufrimiento y pérdidas a nuestros compatriotas”, dijo ayer Rudd ante el Parlamento.
Muchos aborígenes viajaron miles de kilómetros hasta Canberra y algunos lloraron cuando Rudd pidió perdón por las injusticias que los australianos originales padecieron desde 1788, con la llegada de los colonos británicos a Sydney Cove.
“Para nosotros, esto es como tirar abajo el Muro de Berlín”, dijo sollozando un aborigen. Se estima que en Australia había cerca de 1 millón de indígenas al iniciarse la colonización blanca, pero actualmente sólo quedan unos 500.000.
Generaciones robadas
Una ovación de pie, tanto en el recinto como en las calles, coronó el discurso de Rudd, que también recordó a las “generaciones robadas”, en referencia a los miles de niños mestizos arrebatados a sus familias hasta 1970 con el fin de asimilarlos a la sociedad blanca, mientras se esperaba que los aborígenes puros desaparecieran. Unos 50.000 niños fueron arrancados a sus familias. “Causan un dolor desgarrador el daño, la humillación, la degradación y la extrema brutalidad del acto de separar físicamente a una madre de sus hijos, que es un profundo ataque a nuestros sentimientos”, insistió.
Las galerías del edificio estaban atestadas de ciudadanos que querían presenciar el gesto de reconciliación. La ceremonia fue televisada en vivo y se colocaron grandes pantallas en las calles de las principales ciudades para darle el mayor realce posible al acto.
Lo que no hizo Howard
Rudd utilizó en varias oportunidades la palabra “perdón”, que tuvo un enorme significado simbólico para los indígenas debido a que el anterior jefe de gobierno conservador, John Howard, se negó a pronunciarla mientras estuvo en el poder. El laborista Rudd, que puso fin a 11 años de gobierno de Howard con una abrumadora victoria en los comicios de noviembre, criticó la negativa de su predecesor a pedir disculpas pese a que un informe oficial presentado en 1997 recomendaba esa iniciativa. Howard fue el único ex primer ministro en vida que no asistió a la ceremonia en el Parlamento. Su Partido Liberal apoyó la moción de pedir perdón. (AFP-NA)
Muchos aborígenes viajaron miles de kilómetros hasta Canberra y algunos lloraron cuando Rudd pidió perdón por las injusticias que los australianos originales padecieron desde 1788, con la llegada de los colonos británicos a Sydney Cove.
“Para nosotros, esto es como tirar abajo el Muro de Berlín”, dijo sollozando un aborigen. Se estima que en Australia había cerca de 1 millón de indígenas al iniciarse la colonización blanca, pero actualmente sólo quedan unos 500.000.
Generaciones robadas
Una ovación de pie, tanto en el recinto como en las calles, coronó el discurso de Rudd, que también recordó a las “generaciones robadas”, en referencia a los miles de niños mestizos arrebatados a sus familias hasta 1970 con el fin de asimilarlos a la sociedad blanca, mientras se esperaba que los aborígenes puros desaparecieran. Unos 50.000 niños fueron arrancados a sus familias. “Causan un dolor desgarrador el daño, la humillación, la degradación y la extrema brutalidad del acto de separar físicamente a una madre de sus hijos, que es un profundo ataque a nuestros sentimientos”, insistió.
Las galerías del edificio estaban atestadas de ciudadanos que querían presenciar el gesto de reconciliación. La ceremonia fue televisada en vivo y se colocaron grandes pantallas en las calles de las principales ciudades para darle el mayor realce posible al acto.
Lo que no hizo Howard
Rudd utilizó en varias oportunidades la palabra “perdón”, que tuvo un enorme significado simbólico para los indígenas debido a que el anterior jefe de gobierno conservador, John Howard, se negó a pronunciarla mientras estuvo en el poder. El laborista Rudd, que puso fin a 11 años de gobierno de Howard con una abrumadora victoria en los comicios de noviembre, criticó la negativa de su predecesor a pedir disculpas pese a que un informe oficial presentado en 1997 recomendaba esa iniciativa. Howard fue el único ex primer ministro en vida que no asistió a la ceremonia en el Parlamento. Su Partido Liberal apoyó la moción de pedir perdón. (AFP-NA)







