09 Diciembre 2002 Seguir en 
Los productores de limón de Tucumán, aquellos que venden su fruta a las industrias, no recibieron los beneficios de la devaluación que favoreció este año a las actividades productivas que exportan, como es el caso de la citricultura. En consecuencia, muchos no pudieron realizar las tareas culturales mínimas en sus campos, con lo cual es posible que durante la campaña 2003 se observe una disminución de los niveles de calidad de la fruta.
A este inconveniente deben sumarse los efectos negativos de la sequía primaveral, que afectó a varios cultivos de la provincia hasta hace pocos días. El presidente de la Asociación Tucumana del Citrus (ATC), Enrique Prado, informó que hubo muchas floraciones en los árboles que no se llegaron a concretar por la falta de agua. "Eso se traduce en menos fruta. No hay estudios realizados sobre el impacto de la seca, pero se habla de volúmenes muy importantes", deslizó. También se espera una baja en la producción debido a una fuerte pedrea que afectó a vastas zonas con limones, especialmente en el área pedemontana y en Famaillá.
En el ámbito citrícola, se menciona que las pérdidas podrían rondar las 200.000 toneladas de limón, sobre una producción inicial calculada en 1,1 millón de toneladas. Sin embargo, hay quienes dejan en claro que cada año crecen los volúmenes por el ingreso a producción de árboles nuevos.
Según Prado, la disminución en el nivel productivo de la actividad no afectará a la exportación del próximo año. Alrededor de un 25% de la producción total de limones de Tucumán se exporta en fresco, mientras que un 10% se destina al mercado interno. "Este año hubo excedentes, así que es posible que se normalice la oferta con esta baja", apuntó Prado.
Quebranto
El otro problema de la actividad es sin duda el quebranto que afecta a los productores de la fruta. "La salida de la convertibilidad ayudó en algo al sector que exporta, por la mejora del tipo de cambio, pero no a los que venden dentro del país", remarcó Prado. La industria pagó a los citricultores entre $ 60 y $ 70 por tonelada de fruta, valor similar en pesos al de la campaña 2001, cuando regía aún la convertibilidad.
A este inconveniente deben sumarse los efectos negativos de la sequía primaveral, que afectó a varios cultivos de la provincia hasta hace pocos días. El presidente de la Asociación Tucumana del Citrus (ATC), Enrique Prado, informó que hubo muchas floraciones en los árboles que no se llegaron a concretar por la falta de agua. "Eso se traduce en menos fruta. No hay estudios realizados sobre el impacto de la seca, pero se habla de volúmenes muy importantes", deslizó. También se espera una baja en la producción debido a una fuerte pedrea que afectó a vastas zonas con limones, especialmente en el área pedemontana y en Famaillá.
En el ámbito citrícola, se menciona que las pérdidas podrían rondar las 200.000 toneladas de limón, sobre una producción inicial calculada en 1,1 millón de toneladas. Sin embargo, hay quienes dejan en claro que cada año crecen los volúmenes por el ingreso a producción de árboles nuevos.
Según Prado, la disminución en el nivel productivo de la actividad no afectará a la exportación del próximo año. Alrededor de un 25% de la producción total de limones de Tucumán se exporta en fresco, mientras que un 10% se destina al mercado interno. "Este año hubo excedentes, así que es posible que se normalice la oferta con esta baja", apuntó Prado.
Quebranto
El otro problema de la actividad es sin duda el quebranto que afecta a los productores de la fruta. "La salida de la convertibilidad ayudó en algo al sector que exporta, por la mejora del tipo de cambio, pero no a los que venden dentro del país", remarcó Prado. La industria pagó a los citricultores entre $ 60 y $ 70 por tonelada de fruta, valor similar en pesos al de la campaña 2001, cuando regía aún la convertibilidad.







