13 Febrero 2008 Seguir en 
TRINIDAD.- Bolivia decretó ayer estado de desastre nacional por las inundaciones que afectan principalmente al departamento amazónico de Beni, cuya capital estaba a punto de sucumbir ante el avance de aguas desbordadas de decenas de ríos. Desde la semana pasada venían reclamando el estado de emergencia nacional autoridades y dirigentes empresariales de los distritos orientales de Beni y Santa Cruz. Estas dos regiones, junto con la central Cochabamba, son las más afectadas por las inundaciones, que han destruido sus carreteras a causa de la lluvia caída en los últimos tres meses.
Ayer, al firmar el decreto correspondiente, el presidente Evo Morales atribuyó el estado climático tanto al fenómeno oceánico “La Niña” como del desarrollo industrial de las potencias mundiales. El decreto, que facilita trámites burocráticos para movilizar recursos económicos y buscar ayuda internacional, incluye una suspensión temporal de un proceso de certificación de tierras, lo que es considerado el mayor beneficio pretendido por ganaderos y terratenientes de las regiones inundadas.
Poco más de un tercio del departamento de Beni está bajo hasta tres metros de agua, en una de las peores inundaciones de la historia boliviana, alimentada por lluvias inusualmente intensas en las cordilleras y valles del centro y occidente del país, donde nacen los ríos amazónicos. Al menos 51 personas han muerto y más de 50.000 familias han quedado damnificadas. (Reuter)
Ayer, al firmar el decreto correspondiente, el presidente Evo Morales atribuyó el estado climático tanto al fenómeno oceánico “La Niña” como del desarrollo industrial de las potencias mundiales. El decreto, que facilita trámites burocráticos para movilizar recursos económicos y buscar ayuda internacional, incluye una suspensión temporal de un proceso de certificación de tierras, lo que es considerado el mayor beneficio pretendido por ganaderos y terratenientes de las regiones inundadas.
Poco más de un tercio del departamento de Beni está bajo hasta tres metros de agua, en una de las peores inundaciones de la historia boliviana, alimentada por lluvias inusualmente intensas en las cordilleras y valles del centro y occidente del país, donde nacen los ríos amazónicos. Al menos 51 personas han muerto y más de 50.000 familias han quedado damnificadas. (Reuter)







