Barack Obama sigue encadenando victorias
El precandidato demócrata derrotó a Hillary Clinton en Virginia, mientras que el republicano McCain buscaba aumentar su ventaja. Los votos cuentan, pero los delegados son los que definen. En la próxima cita la favorita es la ex primera dama. Huckabee continúa.
13 Febrero 2008 Seguir en 
WASHINGTON.- Barack Obama se impuso anoche en las primarias de Virginia y delDistrito de Columbia, según las proyecciones de las cadenas televisivas, con lo cual encadenó su séptima victoria consecutiva en la lucha con Hillary Clinton por ser el candidato demócrata a la presidencia de Estados Unidos.
Las cadenas aseguraron además que el triunfo en Virginia fue sustancial, lo que podría significar que el precandidato negro podría haber ganado todos o la gran mayoría de los 83 delegados que aporta este Estado a la convención partidaria, que será la que definirá al candidato.
Un total de 168 delegados para la convención que elegirá al postulante demócrata a la Casa Blanca estuvieron en juego ayer en las llamadas “Primarias del Potomac”. en alusión al río que separa a los Estados donde hubo primarias. El senador negro era favorito en Virginia, en Maryland y en el Distrito de Columbia, donde se encuentra Washington, la capital federal del país. Desde el “supermartes”, la semana pasada, Obama ganó todas las citas en la carrera demócrata: Washington, Nebraska, Louisiana, Islas Vírgenes, Maine y ayer Virginia.
En Washington, a pesar del intenso frío, partidarios de uno y otro candidato demócrata mostraban sus preferencias con carteles y volantes, a la salida del metro o en en las cercanías de las mesas de votación. Es que la carrera está muy ajustada entre los demócratas, con 1.143 convencionales para Obama contra 1.138 para Clinton, de 2.025 necesarios para obtener la investidura partidaria para las presidenciales de noviembre. Clinton perdió primarias en cuatro Estados durante el fin de semana ante Obama.
Un intento final
Sin embargo, la senadora, que aspira a convertirse en la primera mujer presidenta de EEUU, aún puede recuperar terreno con las primarias de Ohio (141 delegados), donde abunda una clase obrera que simpatiza con ella, y, sobre todo, de Texas, que entrega 193 representantes y donde tendrá especial importancia el voto hispano que ya le ayudó en California y en Arizona. Una derrota podría significar el fin de la carrera para Hillary, opinó un catedrático politólogo de Wisconsin. Por otra parte, la imparable carrera de Obama podría afectar considerablemente las débiles arcas de la campaña de Hillary con vistas al 4 de marzo. Entre los republicanos, John McCain buscaba consolidar su clara ventaja sobre el predicador Mike Huckabee. Los delegados en juego fueron 119, y McCain, que lleva la delantera cómodamente en la carrera por la investidura oficialista, figuraba como preferido de los votantes. La ventaja de McCain sobre el ex gobernador de Arkansas es considerable: 724 delegados a 234, sobre 1.191 necesarios para obtener la candidatura en la convención de agosto.
No convence
Pero el héroe de la guerra de Vietnam, de 71 años, no ha podido todavía conseguir apoyos entre la base conservadora que lo rechaza por su postura asumida en materia de inmigración y por sus posiciones demasiado liberales en torno de temas sensibles. La desconfianza de los sectores más conservadores del partido Republicano se hizo patente la semana pasada, luego de que Mitt Romney, en una sorpresiva decisión, anunció su abandono ante una conferencia de ultraconservadores. El auditorio le pidió a gritos que siguiera en carrera y luego, cuando McCain se presentó en el escenario, se oyeron varios abucheos. Por otra parte, la poderosa comunidad cristiana sigue apoyando al pastor bautista, que ayer reiteró que no piensa abandonar. “Un candidato debe surgir de una victoria, no de un abandono”, dijo. (Reuter)
La sorpresiva decisión de Hillary de reemplazar a su jefa de campaña, Patti Solís Doyle -de ascendencia mexicana- podría quitarle votos del electorado hispano, dijeron observadores. Solís Doyle estuvo junto a ella desde la primera campaña presidencial de Bill Clinton. Hillary trató de restarle importancia al tema. Dijo que el reemplazo sólo respondía al cansancio de la ex directora y a la necesidad de incorporar a más gente a la campaña.
Lo ajustado de la puja hizo que los precandidatos le dieran importancia, por primera vez, a la capital del país. Celebraron reuniones públicas y hasta prometieron que Washington DC estará plenamente representada en el Congreso, como el resto del país. El distrito otorga sólo 15 delegados a la convención demócrata y 19 a la republicana. Casi nada comparado con Virginia (83 y 63) o Maryland ( 70 y 37). Sin embargo, en la carrera presidencial más ajustada en décadas, un triunfo en Washington tiene un inmenso rédito simbólico.
Las cadenas aseguraron además que el triunfo en Virginia fue sustancial, lo que podría significar que el precandidato negro podría haber ganado todos o la gran mayoría de los 83 delegados que aporta este Estado a la convención partidaria, que será la que definirá al candidato.
Un total de 168 delegados para la convención que elegirá al postulante demócrata a la Casa Blanca estuvieron en juego ayer en las llamadas “Primarias del Potomac”. en alusión al río que separa a los Estados donde hubo primarias. El senador negro era favorito en Virginia, en Maryland y en el Distrito de Columbia, donde se encuentra Washington, la capital federal del país. Desde el “supermartes”, la semana pasada, Obama ganó todas las citas en la carrera demócrata: Washington, Nebraska, Louisiana, Islas Vírgenes, Maine y ayer Virginia.
En Washington, a pesar del intenso frío, partidarios de uno y otro candidato demócrata mostraban sus preferencias con carteles y volantes, a la salida del metro o en en las cercanías de las mesas de votación. Es que la carrera está muy ajustada entre los demócratas, con 1.143 convencionales para Obama contra 1.138 para Clinton, de 2.025 necesarios para obtener la investidura partidaria para las presidenciales de noviembre. Clinton perdió primarias en cuatro Estados durante el fin de semana ante Obama.
Un intento final
Sin embargo, la senadora, que aspira a convertirse en la primera mujer presidenta de EEUU, aún puede recuperar terreno con las primarias de Ohio (141 delegados), donde abunda una clase obrera que simpatiza con ella, y, sobre todo, de Texas, que entrega 193 representantes y donde tendrá especial importancia el voto hispano que ya le ayudó en California y en Arizona. Una derrota podría significar el fin de la carrera para Hillary, opinó un catedrático politólogo de Wisconsin. Por otra parte, la imparable carrera de Obama podría afectar considerablemente las débiles arcas de la campaña de Hillary con vistas al 4 de marzo. Entre los republicanos, John McCain buscaba consolidar su clara ventaja sobre el predicador Mike Huckabee. Los delegados en juego fueron 119, y McCain, que lleva la delantera cómodamente en la carrera por la investidura oficialista, figuraba como preferido de los votantes. La ventaja de McCain sobre el ex gobernador de Arkansas es considerable: 724 delegados a 234, sobre 1.191 necesarios para obtener la candidatura en la convención de agosto.
No convence
Pero el héroe de la guerra de Vietnam, de 71 años, no ha podido todavía conseguir apoyos entre la base conservadora que lo rechaza por su postura asumida en materia de inmigración y por sus posiciones demasiado liberales en torno de temas sensibles. La desconfianza de los sectores más conservadores del partido Republicano se hizo patente la semana pasada, luego de que Mitt Romney, en una sorpresiva decisión, anunció su abandono ante una conferencia de ultraconservadores. El auditorio le pidió a gritos que siguiera en carrera y luego, cuando McCain se presentó en el escenario, se oyeron varios abucheos. Por otra parte, la poderosa comunidad cristiana sigue apoyando al pastor bautista, que ayer reiteró que no piensa abandonar. “Un candidato debe surgir de una victoria, no de un abandono”, dijo. (Reuter)
COMENTARIOS DE CAMPAÑA
La sorpresiva decisión de Hillary de reemplazar a su jefa de campaña, Patti Solís Doyle -de ascendencia mexicana- podría quitarle votos del electorado hispano, dijeron observadores. Solís Doyle estuvo junto a ella desde la primera campaña presidencial de Bill Clinton. Hillary trató de restarle importancia al tema. Dijo que el reemplazo sólo respondía al cansancio de la ex directora y a la necesidad de incorporar a más gente a la campaña.
Lo ajustado de la puja hizo que los precandidatos le dieran importancia, por primera vez, a la capital del país. Celebraron reuniones públicas y hasta prometieron que Washington DC estará plenamente representada en el Congreso, como el resto del país. El distrito otorga sólo 15 delegados a la convención demócrata y 19 a la republicana. Casi nada comparado con Virginia (83 y 63) o Maryland ( 70 y 37). Sin embargo, en la carrera presidencial más ajustada en décadas, un triunfo en Washington tiene un inmenso rédito simbólico.
NOTICIAS RELACIONADAS








