Mató a su amante de dos escopetazos y se suicidó

Los pesquisas sospechan que el homicida tomó la drástica determinación después de que la víctima decidió poner punto final a la relación. Un hombre de 50 años protagonizó el hecho, que generó conmoción. Los hijos de la mujer descubrieron los cuerpos.

DOLOR. Los familiares de la víctima estuvieron en la escena del crimen. LA GACETA / JORGE OLMOS SGROSSO
DOLOR. Los familiares de la víctima estuvieron en la escena del crimen. LA GACETA / JORGE OLMOS SGROSSO
13 Febrero 2008
Alba Estela Ponce, como lo hacía diariamente, acomodaba los elementos que necesitaba para preparar la comida a los casi 200 chicos que se alimentan en el comedor de La Cartujana. Cerca de las 10.15, Héctor Benito Delgado ingresó al lugar y, luego de una breve discusión, disparó con su escopeta calibre 36 dos veces en el rostro de su pareja, que además era compañera de trabajo; pocos minutos después decidió quitarse la vida disparándose a la cabeza con la misma arma. El crimen, según las primeras investigaciones, parece tener tintes pasionales.
El homicidio, que conmocionó al barrio de La Cartujana (ver nota aparte), no es un caso aislado. En lo que va del año, de cuatro víctimas de asesinato, tres fueron ultimadas por su pareja, y ya son doce las mujeres que, en menos de doce meses, son asesinadas por sus concubinos o ex esposos (ver Los casos trágicos).
Daniela Cata, nuera de Ponce, fue hasta el comedor en busca de leche para su hijo. A través de la puerta, que encontró cerrada, escuchó una discusión y, luego, el ruido de un disparo. Aterrada, fue en busca de su pareja, Juan Carlos Jiménez. Este, su hermana Verónica y su cuñado Raúl Flores, imaginándose lo peor, entraron al lugar: encontraron a la mujer de 43 años con el rostro desfigurado por los disparos y a Delgado en medio de un charco de sangre, sin vida.
Los parientes de la víctima denunciaron el crimen, y pocos minutos después se hizo presente personal de la División Homicidios, al mando de los comisarios Miguel Gómez y Hugo Cabezas, supervisado por el jefe de la Unidad Regional Capital, Jesús Gómez, y por el jefe de Policía, Hugo Sánchez. También estuvo Judith Solózarno, ayudante de la fiscal Adriana Reinoso Cuello.
Por pedido de la fiscal, todas los parientes de la víctima que estuvieron en la escena del hecho fueron sometidos a un dermotest para descartar que hayan disparado la escopeta. Los resultados parciales fueron negativos.
Con el correr de los minutos, los investigadores fueron descubriendo algunos detalles que los sorprendieron. Ponce, de 43 años, era separada y desde hace varios años mantenía una relación sentimental con Delgado, que era casado y vivía con su mujer en la misma zona. De esta relación, según confirmaron fuentes policiales, nacieron dos hijos, que actualmente tienen seis y ocho años. Ella tenía otros 9 hijos de su anterior matrimonio, y él, cuatro, uno de los cuales falleció.
Los pesquisas tratan de establecer cuál fue el motivo de la tragedia. "Ellos se conocieron en el comedor. No había nada extraño. El tenía una doble vida, pero nunca le hizo nada malo a ninguna de las dos mujeres que amaba", aseguró Juana M., una vecina que pidió expresamente que su nombre se mantuviera en reserva. Marcos, otro vecino, agregó: "todo el barrio sabía que eran amantes, pero nadie se metía. Dejaban que ellos hicieran su vida".
Sobre la base de los testimonios recogidos por el personal de Homicidios, no se descarta que el desenlace se haya producido porque la víctima hubiera decidido poner punto final a la relación, luego de que se enteró de que Delgado había contraído una enfermedad terminal. "Estamos chequeando el testimonio de todas las personas que conocían a la pareja. Esa es una de las versiones que manejamos. Todas giran en torno del aspecto sentimental", señaló una fuente vinculada a la investigación.

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