11 Febrero 2008 Seguir en 
CATAMARCA.- Un hombre hirió de un balazo a su pareja en la madrugada de ayer. El agresor, al parecer, creyó que la mujer había muerto; lo cierto es que tomó una soga y se ahorcó en una vivienda de la ciudad de Recreo, ubicada a 200 kilómetros de la capital catamarqueña.
El hecho ocurrió a las 1.30. Carlos Ferreira, de 42 años, llegó a la vivienda de su pareja, Ernestina Santillán, de 52, ubicada en el barrio Las Parcelas, al sur de la ciudad. Según informaron fuentes policiales, ambos comenzaron a discutir fuertemente por razones que aún no fueron determinadas y salieron de la precaria vivienda hasta llegar a un monte, ubicado a unos 200 metros de la casa de Santillán.
Allí Ferreira disparó con una pistola calibre 22 tres veces a quemarropa contra su pareja, aunque sólo uno llegó a impactar en el cuerpo de la víctima.
Macabro hallazgo
Una de las hijas de Santillán, cuyo nombre no trascendió, escuchó los disparos y corrió hasta el lugar de los hechos. Al llegar vio a su madre tendida en el suelo, en un charco de sangre, por lo que pidió asistencia médica de urgencia. La mujer fue trasladada al hospital de Recreo, donde se estableció que tenía una herida de bala en el tórax. Aparentemente, el proyectil atravesó su cuerpo pero no dañó ningún órgano vital.
Poco después después del hecho, la Policía fue al lugar a buscar a Ferreira y al llegar a la vivienda de la víctima vieron que el hombre se había ahorcado con una soga en el patio. El hecho, calificado como intento de homicidio agravado por el vínculo y suicidio, es investigado por el fiscal de turno, Miguel Mauvecin. (Télam-Especial)
El hecho ocurrió a las 1.30. Carlos Ferreira, de 42 años, llegó a la vivienda de su pareja, Ernestina Santillán, de 52, ubicada en el barrio Las Parcelas, al sur de la ciudad. Según informaron fuentes policiales, ambos comenzaron a discutir fuertemente por razones que aún no fueron determinadas y salieron de la precaria vivienda hasta llegar a un monte, ubicado a unos 200 metros de la casa de Santillán.
Allí Ferreira disparó con una pistola calibre 22 tres veces a quemarropa contra su pareja, aunque sólo uno llegó a impactar en el cuerpo de la víctima.
Macabro hallazgo
Una de las hijas de Santillán, cuyo nombre no trascendió, escuchó los disparos y corrió hasta el lugar de los hechos. Al llegar vio a su madre tendida en el suelo, en un charco de sangre, por lo que pidió asistencia médica de urgencia. La mujer fue trasladada al hospital de Recreo, donde se estableció que tenía una herida de bala en el tórax. Aparentemente, el proyectil atravesó su cuerpo pero no dañó ningún órgano vital.
Poco después después del hecho, la Policía fue al lugar a buscar a Ferreira y al llegar a la vivienda de la víctima vieron que el hombre se había ahorcado con una soga en el patio. El hecho, calificado como intento de homicidio agravado por el vínculo y suicidio, es investigado por el fiscal de turno, Miguel Mauvecin. (Télam-Especial)
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