En una pelea, un policía mató a golpes a su mujer

Según las primeras pericias, la víctima sufrió más de 20 lesiones, dos de ellas en la cabeza, que aparentemente le causaron la muerte. Una hija de la pareja, de seis años, también fue golpeada y está internada en el Hospital del Niño Jesús en estado de shock. El acusado se entregó. Conmoción en el barrio.

HERIDA. La hermana de Espinosa lleva en brazos a la hija de la vícitima. LA GACETA / HECTOR PERALTA
HERIDA. La hermana de Espinosa lleva en brazos a la hija de la vícitima. LA GACETA / HECTOR PERALTA
11 Febrero 2008
Un po­li­cía de 34 años ase­si­nó ayer a gol­pes a su mu­jer, de 31. Fue el epí­lo­go de la dis­cu­sión que man­tu­vie­ron en su ca­sa, en el ba­rrio In­ter­ven­ción Fe­de­ral. Lue­go del fe­roz ata­que, el hom­bre les di­jo a sus fa­mi­lia­res lo que ha­bía su­ce­di­do, y es­tos avi­sa­ron a la Po­li­cía. El acu­sa­do se pre­sen­tó en la sec­cio­nal 6a y que­dó de­te­ni­do.
Una de las hi­jas de la pa­re­ja, de 6 años, pre­sen­ció la san­grien­ta es­ce­na y, cuan­do tra­tó de im­pe­dir que la pe­lea si­guie­ra, fue gol­pea­da en dis­tin­tas par­tes de su cuer­po. La ne­na fue de­ri­va­da al Hos­pi­tal del Ni­ño Je­sús, don­de fue in­ter­na­da en es­ta­do de shock.
La víc­ti­ma, Ma­ria­na del Car­men Es­pi­no­sa, y el acu­sa­do Luis Mar­ce­lo Pé­rez vi­vían jun­tos ha­ce sie­te años. La no­che del sá­ba­do ha­bían com­par­ti­do una fies­ta en ca­sa de ami­gos, a po­cos me­tros de su vi­vien­da, ubi­ca­da en ca­lle Pe­rú al 2200. “Ella es­ta­ba tran­qui­la. El no era agre­si­vo y es­tu­vie­ron abra­za­dos gran par­te de la no­che”, con­tó una ve­ci­na que no qui­so re­ve­lar su iden­ti­dad.
Pa­sa­das las 6, Pé­rez se re­ti­ró del fes­te­jo, y a los po­cos mi­nu­tos lo hi­zo Es­pi­no­sa. Los in­ves­ti­ga­do­res in­di­ca­ron que la mu­jer se en­con­tra­ba ama­man­tan­do a su hi­ja de 10 me­ses cuan­do co­men­zó la pe­lea. En me­dio de la dis­cu­sión, Pé­rez, ofi­cial de la Di­vi­sión An­ti­cua­tre­ris­mo, co­men­zó a gol­pear­la  y a agre­dir­la ver­bal­men­te.  
Los mé­di­cos fo­ren­ses in­di­ca­ron que la víc­ti­ma re­ci­bió más de 20 gol­pes, dos de ellos en la ca­be­za, los que, apa­ren­te­men­te, le cau­sa­ron la muer­te en el ac­to. El cuer­po fue so­me­ti­do a una au­top­sia pa­ra cons­ta­tar­lo.
“Cuan­do en­tré, la vi en la ca­ma. Es­ta­ba lle­na de san­gre y la ca­sa es­ta­ba to­da re­vuel­ta. Pa­re­ce que dis­cu­tie­ron en el co­me­dor, por­que ahí ha­bía man­chas de san­gre”, con­tó an­gus­tia­da Fá­ti­ma Ar­ga­ña­raz, cu­ña­da de Pé­rez.
A las 9, el po­li­cía sa­lió de su ca­sa en su Fiat Du­na con des­ti­no a la vi­vien­da de sus pa­dres, en Ce­vi­lar, Cruz Al­ta, y les con­tó lo que ha­bía ocu­rri­do. “Es­ta­ba ner­vio­so. Nos di­jo que fué­ra­mos a cui­dar a las hi­jas por­que él ha­bía ma­ta­do a Ma­ria­na. No le creí­mos. Cuan­do lle­ga­mos nos di­mos con lo peor”, re­la­tó con­mo­vi­da Ma­bel, her­ma­na del acu­sa­do. “Al­go pa­só en esa fies­ta -agre­gó-. Ellos es­tu­vie­ron al­mor­zan­do el sá­ba­do en la ca­sa de mis pa­dres y se los veía bien. Pe­ro cuan­do con­tó lo que ha­bía he­cho, le di­jo a mi ma­má: ‘ella no se va a se­guir bur­lan­do de mí”.
“El vier­nes, mien­tras to­má­ba­mos ma­tes, le vi unos gol­pes en el bra­zo. Pe­ro me di­jo que eso se los ha­bía he­cho su pa­re­ja ju­gan­do”, ex­pre­só llo­ran­do Mar­ga­ri­ta To­rres, ami­ga de la víc­ti­ma. “Siem­pre pen­só que él an­da­ba con otra mu­jer. Ha­ce tiem­po que la gol­pea, pe­ro no lo de­nun­ció por­que te­nía mie­do de que la ma­ta­ra”, di­jo Pe­tro­na Ri­vas, otra ami­ga.
Hoy la fis­cal Adria­na Rei­no­so Cue­llo, que in­ves­ti­ga el ca­so, le to­ma­rá de­cla­ra­ción a Pé­rez. Los pes­qui­sas no des­car­tan la po­si­bi­li­dad de que el cri­men ha­ya si­do ge­ne­ra­do por ce­los.

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