11 Febrero 2008 Seguir en 
MADRID (Especial para LA GACETA, por Irene Benito).- El candidato del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), José Luis Rodríguez Zapatero (foto), goberna- rá España cuatro años más, si el electorado mantiene la intención de voto manifestada a inicios de febrero. Según diferentes encuestas, el presidente del gobierno es el favorito en las elecciones previstas para el próximo 9 de marzo, aunque sólo supere a Mariano Rajoy, candidato del Partido Popular (PP), por una diferencia mínima de entre tres y cuatro puntos.
Es la segunda vez que el leonés Rodríguez Zapatero y el gallego Rajoy compiten en las urnas para llegar a la presidencia del país. La primera contienda electoral tuvo lugar el 14 de marzo de 2004, tres días después del atentado islamita a la estación de Atocha. En esa oportunidad, el PSOE impidió que el PP concretase la sucesión bendecida por el mandatario José María Aznar. Rodríguez Zapatero logró el 42,5% de los votos en juego, apenas el 4,9% más que los que obtuvo Rajoy, una ventaja pequeña pero suficiente para acceder a la presidencia de conformidad con el sistema electoral español (a diferencia del argentino, no prevé ballottage).
La derecha que representa el PP y la izquierda que esgrime el PSOE chocaron electoralmente por primera vez en 1989, ocasión en la que el socialista Felipe González venció a Aznar, resultado que este revirtió en 1996, con el 1,26% de votos de diferencia.
El escaso margen con el que Rodríguez Zapatero logró la presidencia en 2004 alentó al PP a practicar una activa oposición mediática.
Las desavenencias de los últimos cuatro años respecto de cuestiones centrales para España (el terrorismo, la inmigración, las autonomías territoriales y las reformas sociales y económicas) han explotado en la campaña electoral.
La irritación entre los dos partidos se traduce en una campaña fundada en la descalificación recíproca. La semana pasada, Rajoy sostuvo que el gobierno de Rodríguez Zapatero apoyó a ETA y que dio la espalda a las víctimas de los atentados. Paralelamente, el Presidente pidió disculpas a los inmigrantes por la plataforma electoral del PP, que propone un contrato de integración obligatorio (con exámenes de castellano y de costumbres españolas) para los extranjeros que deseen residir en el país.
La reciente convocatoria de la Iglesia a votar en contra del PSOE ha enrarecido aún más este clima de división política. Como contrapartida, un grupo de artistas presentó en Madrid la Plataforma de Apoyo a Zapatero (PAZ). Integran esta iniciativa el cineasta Pedro Almodóvar, el escritor Juan Goytisolo, y los músicos Joaquín Sabina, Joan Manuel Serrat, Miguel Bosé y Ana Belén. Todos los recursos son útiles cuando la campaña es tan reñida.
Es la segunda vez que el leonés Rodríguez Zapatero y el gallego Rajoy compiten en las urnas para llegar a la presidencia del país. La primera contienda electoral tuvo lugar el 14 de marzo de 2004, tres días después del atentado islamita a la estación de Atocha. En esa oportunidad, el PSOE impidió que el PP concretase la sucesión bendecida por el mandatario José María Aznar. Rodríguez Zapatero logró el 42,5% de los votos en juego, apenas el 4,9% más que los que obtuvo Rajoy, una ventaja pequeña pero suficiente para acceder a la presidencia de conformidad con el sistema electoral español (a diferencia del argentino, no prevé ballottage).
La derecha que representa el PP y la izquierda que esgrime el PSOE chocaron electoralmente por primera vez en 1989, ocasión en la que el socialista Felipe González venció a Aznar, resultado que este revirtió en 1996, con el 1,26% de votos de diferencia.
El escaso margen con el que Rodríguez Zapatero logró la presidencia en 2004 alentó al PP a practicar una activa oposición mediática.
Las desavenencias de los últimos cuatro años respecto de cuestiones centrales para España (el terrorismo, la inmigración, las autonomías territoriales y las reformas sociales y económicas) han explotado en la campaña electoral.
La irritación entre los dos partidos se traduce en una campaña fundada en la descalificación recíproca. La semana pasada, Rajoy sostuvo que el gobierno de Rodríguez Zapatero apoyó a ETA y que dio la espalda a las víctimas de los atentados. Paralelamente, el Presidente pidió disculpas a los inmigrantes por la plataforma electoral del PP, que propone un contrato de integración obligatorio (con exámenes de castellano y de costumbres españolas) para los extranjeros que deseen residir en el país.
La reciente convocatoria de la Iglesia a votar en contra del PSOE ha enrarecido aún más este clima de división política. Como contrapartida, un grupo de artistas presentó en Madrid la Plataforma de Apoyo a Zapatero (PAZ). Integran esta iniciativa el cineasta Pedro Almodóvar, el escritor Juan Goytisolo, y los músicos Joaquín Sabina, Joan Manuel Serrat, Miguel Bosé y Ana Belén. Todos los recursos son útiles cuando la campaña es tan reñida.







