Fuera de tiempo

Las disputas políticas opacaron dos temas importantes para el gobierno de Duhalde.

08 Diciembre 2002
Por Edgardo Alfano

BUENOS AIRES.- La normal apertura del corralito bancario sin que se produzca una corrida del dólar, como algunos pronosticaban, no pudo ser capitalizada por el Gobierno como lo deseaban el presidente Eduardo Duhalde y su ministro de Economía. Tampoco sumaron lo esperado: los primeros signos de recuperación de la economía, tanto a nivel del aumento de la recaudación como de la tenue baja del desempleo.
Ocurre que las disputas políticas en el peronismo y en la Corte Suprema de Justicia, sumadas a la pelea entre Roberto Lavagna y el titular del Banco Central, Aldo Pignanelli, no hicieron otra cosa más que alimentar los argumentos que esgrimen en el FMI y en el Tesoro de Estados Unidos cuando echan a un horizonte lejano la posibilidad de un acuerdo con el FMI.
Desde hace tiempo reclaman, a la par de un plan económico sustentable, un acuerdo político que asegure el cumplimiento de los compromisos que se adquieran ante el FMI y la garantía de un correcto comportamiento de la Justicia, en especial de los miembros de la Corte, envuelta en un cono de sombras y sospechas desde la época menemista.La Corte estuvo a un paso de pronunciarse en contra del denominado corralón de los depósitos bancarios que en su momento fueron realizados en dólares.

La redolarización
Lavagna y el Gobierno en su conjunto se pronunciaron en contra de la redolarización de los depósitos, mientras que su enemigo Pignanelli hablaba de la posibilidad de devolver ese dinero en bonos para evitar la hiperinflación.
Con ese panorama de incertidumbre sobre lo que podía significar la redolarización, la Corte comenzó a poner paños fríos y adelantó la propuesta de iniciar una ronda de consultas para determinar el mejor método de devolución de los depósitos, a partir del 10 de diciembre. Pero quedó una vez mas inmersa en un escándalo cuando se filtró un fallo del juez Carlos Fayt a favor de la redolarización y se conoció horas después que ese ministro de la Justicia tenía dinero atrapado.
Lo ocurrido les vino como anillo al dedo a Duhalde y a Lavagna, quienes no pudieron ocultar su satisfacción, ya que, en definitiva, puede llevar cualquier resolución a febrero o a marzo próximos. Pero las heridas de la pelea entre Lavagna y Pignanelli quedaron abiertas y la presión de Economía sobre el titular del BCRA termino llevándolo a ofrecer, una vez más, su renuncia.
Este punto de fricción encontró a Duhalde en Brasilia, donde participaba de una cumbre de presidentes del Mercosur. Duhalde dijo que tomará una decisión el próximo lunes, cuando dialogue personalmente con Pignanelli, aunque no sostuvo al jefe del Central como lo había hecho en anteriores oportunidades.
Lavagna y Pignanelli también estaban enfrentados por las negociaciones con el FMI y los bancos. Es más, en Economía acusan a Pignanelli de haber puestos palos en la rueda cuando Lavagna decidió no abonar el ultimo vencimiento al Banco Mundial.
Durante un reportaje televisivo, la ultima semana, Lavagna fue terminante: "el Presidente y nosotros (por Economía) pensamos diferente", dijo, lo que enfureció aún más a Pignanelli, ya que lo puso frente a frente con su amigo Duhalde.

La eterna interna
En el medio de ese panorama, las disputas internas del peronismo sumaron un elemento más de confusión. Está claro que no habrá elecciones internas el 19 de enero para elegir candidato a presidente en el PJ, y que todavía está por verse si se concretan la última semana de febrero o la primera de marzo.
Las negociaciones entre duhalistas y menemistas avanzan como pueden, en medio de un claro juego sucio, mientras el puntano Adolfo Rodríguez Saá está mas convencido que nunca de presentarse por fuera del peronismo.
Duhalde quiere dilatar una definición de la interna partidaria lo más que pueda, ya que no tiene un candidato con la fuerza suficiente como para derrotar a Menem, primero, y a Rodríguez Saá después. Intentó una vez más ir por Carlos Reutemann, pero fue como hablarle a la pared. Es más, el santafesino le devolvió la pelota y dijo que el Presidente estaba en condiciones de presentarse para continuar gobernando al país, por los resultados de su gestión.En el medio está el gobernador de Buenos Aires, Felipe Solá, quien rechaza la idea de acompañar a Reutemann en una supuesta fórmula del PJ. Quiere afianzar su proyecto político y para eso apuesta a un nuevo período como gobernador bonaerense. Pero ve amenazas a la vuelta de cada esquina y sospecha que Duhalde quiere empujarlo para que asuma algún rol en una formula para presidente y vice del justicialismo, con la clara intensión de postular a su esposa, Hilda "Chiche" Duhalde, para la jefatura de gobierno provincial.
Por si faltaba algún elemento perturbador, aparecieron las amenazas de saqueos y de violencia durante la marcha prevista por distintos sectores para el 20 de diciembre, en el primer año de la caída del gobierno de Fernando de la Rúa. Desde el duhaldismo, con ayuda de algunos sectores piqueteros, se acusó a menemistas de fomentar (pago mediante) los saqueos y la violencia callejera, con el fin de desestabilizar al gobierno nacional.
Esto generó un obstáculo importante más en las negociaciones que duhaldistas y menemistas están desarrollando por la interna partidaria. Unos y otros no hicieron más que despertar a los fantasmas que, en un pasado reciente, amenazaron con llevar a la Argentina al peor de los infiernos. (DyN)

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