10 Febrero 2008 Seguir en 
El violento conflicto que estalló en Kenia luego de las elecciones presidenciales del 27 de diciembre, que capturó la atención del mundo, golpeó de lleno a la fotógrafa tucumana Laura Terán, que visitaba el país africano con el doble objetivo: pasar unos días de vacaciones y distribuir parte del dinero que había recaudado en su última muestra, titulada “Africa desaparece”.
“La situación fue complicada y muy triste a la vez”, afirmó Terán, que junto con su amiga Mariana Sabeh recorrió este país y también Egipto y Jordania. “Andar por Africa siempre implica un poco de riesgo, pero Kenia se distinguía en la región por ser un país muy tranquilo y pujante. Pareciera que los conflictos yacían subterráneos, como tapados, aunque los problemas étnicos y tribales siempre están muy a flor de piel”, aseguró.
Nada que perder
Según la fotógrafa, se aprovechó el clima de las elecciones para liberar rivalidades arraigadas entre algunas tribus desde tiempos de la colonia británica. “Puede que los enfrentamientos hayan sido en parte organizados y pagados por el partido opositor, pero también se encuentran como detonantes de la violencia los rencores que sienten entre ellos. Y la extrema pobreza, que hace que los jóvenes, en particular, sientan que no tienen nada que perder”, afirmó.
Terán y Sabeh estuvieron desde el 28 de diciembre al 13 de enero conociendo Egipto y Jordania, y cuando se desataron los conflictos en Kenia, por el presunto fraude electoral a través del cual fue reelecto el presidente Mwai Kibaki, pensaron en abandonar la idea de viajar hacia ese país. “En principio no íbamos a ir, pero hablamos por teléfono y nos dijeron que la situación estaba más tranquila”, dijo, en diálogo con LA GACETA.
“El presidente Kibaki es kikuyu, de una tribu que habitaba el centro de Kenia, donde están las mejores tierras. Es la gente que más progresó económicamente y en cuanto a educación también, y es como que las otras tribus celan esta situación”, opinó Terán. “Pero los kikuyus no se mantuvieron en un solo sitio, sino que se expandieron por todo el país. Ahora hay 500.000 kikuyus a los que los luo (tribu a la que pertenece el candidato presidencial opositor Raila Odinga) les insisten violentamente que vuelvan a sus tierras ancestrales, lo que es terrible, porque se trata de gente que lleva décadas viviendo en esos lugares”, comentó.
La fotógrafa aseguró que la máxima situación de riesgo la vivieron cuando tuvieron que pasar por la parte central de Kenia y se desató la violencia en Nakuru y en Naivasha. “Dejábamos Nakuru y cuando salíamos del pueblo empezamos a ver gente que corría y corría, y a los 100 metros algunas personas agarraban piedras. Nosotros continuamos viaje y cuando llegamos al otro destino, que era un lago, nos contaron que la situación en Nakuro había sido terrible. Al día siguiente volvimos por ahí y vimos mucha gente con palos y machetes; camiones del ejército; negocios cerrados y algunos quemados. Pasamos a las 12.30 y a las dos horas hubo un enfrentamiento en el que mataron a 47 personas”, comentó.
Para sorpresa de Terán y su amiga, el chofer que habían contratado para realizar su safari privado pertenecía a la tribu de los kikuyus, que estaba siendo atacada en esa zona. “Nos contó que hacía 10 días habían matado a machetazos a su cuñado y que sus padres, que vivían en Nakuru, hacía 20 días que dormían en el monte por temor”, relató. “Nuestro miedo era que nos detuvieran y le pidieran su identificación pero por suerte eso no pasó”, dijo.
Terán contó que cada tres o cuatro días se contactaban con sus familiares para darles tranquilidad.“Nos comunicábamos a través de mensajes de texto cuando teníamos señal ”, afirmó.
“Por más que hubo un avance de la civilización occidental sobre las costumbres de estos pueblos, que está haciendo, entre otras cosas, que cada vez menos se vistan con sus ropas tradicionales, su sentido de pertenencia tribal parece intacto por sobre el sentimiento de nación, porque no logran verse como una”, señaló Terán. Los partidos políticos de Kenia han moderado sus posturas en las negociaciones sobre la disputada reelección del presidente Kibaki, y parecen estar a punto de alcanzar un acuerdo para compartir el poder, lo que pondría fin a la sangrienta crisis.
Los disturbios y los ataques étnicos, que causaron la muerte a más de 1.000 personas, se originaron en la acusación del líder de la oposición, Odinga, que afirmó que Kibaki había manipulado las elecciones de diciembre. El ex jefe de la ONU, Kofi Annan, dijo que en los últimos días hubo progresos significativos en las negociaciones para terminar el conflicto.
- 37 millones de habitantes tiene Kenia. La gran diversidad étnica siempre fue una de las fuentes principales de conflictos en el país. La tribu más numerosa es la de los kikuyus con un 22% de la población, le siguen los luhya (14%), los luo (13%), los kalenyin (15%), los kamba (11%), los kisii y los meru (6%). Otros grupos africanos constituyen un 12%, mientras que los grupos no africanos completan el 1% restante. El porcentaje de alfabetización alcanza un 85% de la población.
- Kenia fue uno de los últimos países africanos en ser colonizados. En 1885 se instaló el primer protectorado alemán, mientras que en 1888 se produjo la llegada de la Compañía Británica de Africa Oriental. A partir de 1890 el dominio del territorio pasó exclusivamente a manos de Gran Bretaña hasta la independencia producida recién el 12 de diciembre de 1.963.
- En materia económica, la agricultura, el turismo y la industria son sus principales fuentes de divisas. Según la Asociación Keniata de Tour Operadores, durante las dos primeras semanas de enero, el país perdió 78 millones de dólares de ingresos turísticos debido a las sangrientas disputas políticas. Los operadores advirtieron que corren el riesgo de perder 312 millones de dólares para marzo si las tensiones se mantienen.
- La violencia también destruyó la imagen que se tenía del país como nación pacífica y se sumó a la de países vecinos, como Sudán, Somalia y Uganda, donde persisten los conflictos entre el Gobierno y la oposición y/o entre el Gobierno y organizaciones terroristas.
- El Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) envió refuerzos a su filial local para formar grupos de búsqueda de niños que fueron separados de sus familias durante los hechos de violencia desatados desde el 27 de diciembre.
- La Organización de las Naciones Unidas investigará violaciones a los derechos humanos en Kenia. La misión permanecerá tres semanas en el país y se entrevistará con víctimas y testigos de abusos, autoridades, representantes de la oposición y de la sociedad civil. El Gobierno local garantizó total libertad de acción.
“La situación fue complicada y muy triste a la vez”, afirmó Terán, que junto con su amiga Mariana Sabeh recorrió este país y también Egipto y Jordania. “Andar por Africa siempre implica un poco de riesgo, pero Kenia se distinguía en la región por ser un país muy tranquilo y pujante. Pareciera que los conflictos yacían subterráneos, como tapados, aunque los problemas étnicos y tribales siempre están muy a flor de piel”, aseguró.
Nada que perder
Según la fotógrafa, se aprovechó el clima de las elecciones para liberar rivalidades arraigadas entre algunas tribus desde tiempos de la colonia británica. “Puede que los enfrentamientos hayan sido en parte organizados y pagados por el partido opositor, pero también se encuentran como detonantes de la violencia los rencores que sienten entre ellos. Y la extrema pobreza, que hace que los jóvenes, en particular, sientan que no tienen nada que perder”, afirmó.
Terán y Sabeh estuvieron desde el 28 de diciembre al 13 de enero conociendo Egipto y Jordania, y cuando se desataron los conflictos en Kenia, por el presunto fraude electoral a través del cual fue reelecto el presidente Mwai Kibaki, pensaron en abandonar la idea de viajar hacia ese país. “En principio no íbamos a ir, pero hablamos por teléfono y nos dijeron que la situación estaba más tranquila”, dijo, en diálogo con LA GACETA.
“El presidente Kibaki es kikuyu, de una tribu que habitaba el centro de Kenia, donde están las mejores tierras. Es la gente que más progresó económicamente y en cuanto a educación también, y es como que las otras tribus celan esta situación”, opinó Terán. “Pero los kikuyus no se mantuvieron en un solo sitio, sino que se expandieron por todo el país. Ahora hay 500.000 kikuyus a los que los luo (tribu a la que pertenece el candidato presidencial opositor Raila Odinga) les insisten violentamente que vuelvan a sus tierras ancestrales, lo que es terrible, porque se trata de gente que lleva décadas viviendo en esos lugares”, comentó.
La fotógrafa aseguró que la máxima situación de riesgo la vivieron cuando tuvieron que pasar por la parte central de Kenia y se desató la violencia en Nakuru y en Naivasha. “Dejábamos Nakuru y cuando salíamos del pueblo empezamos a ver gente que corría y corría, y a los 100 metros algunas personas agarraban piedras. Nosotros continuamos viaje y cuando llegamos al otro destino, que era un lago, nos contaron que la situación en Nakuro había sido terrible. Al día siguiente volvimos por ahí y vimos mucha gente con palos y machetes; camiones del ejército; negocios cerrados y algunos quemados. Pasamos a las 12.30 y a las dos horas hubo un enfrentamiento en el que mataron a 47 personas”, comentó.
Para sorpresa de Terán y su amiga, el chofer que habían contratado para realizar su safari privado pertenecía a la tribu de los kikuyus, que estaba siendo atacada en esa zona. “Nos contó que hacía 10 días habían matado a machetazos a su cuñado y que sus padres, que vivían en Nakuru, hacía 20 días que dormían en el monte por temor”, relató. “Nuestro miedo era que nos detuvieran y le pidieran su identificación pero por suerte eso no pasó”, dijo.
Terán contó que cada tres o cuatro días se contactaban con sus familiares para darles tranquilidad.“Nos comunicábamos a través de mensajes de texto cuando teníamos señal ”, afirmó.
“Por más que hubo un avance de la civilización occidental sobre las costumbres de estos pueblos, que está haciendo, entre otras cosas, que cada vez menos se vistan con sus ropas tradicionales, su sentido de pertenencia tribal parece intacto por sobre el sentimiento de nación, porque no logran verse como una”, señaló Terán. Los partidos políticos de Kenia han moderado sus posturas en las negociaciones sobre la disputada reelección del presidente Kibaki, y parecen estar a punto de alcanzar un acuerdo para compartir el poder, lo que pondría fin a la sangrienta crisis.
Los disturbios y los ataques étnicos, que causaron la muerte a más de 1.000 personas, se originaron en la acusación del líder de la oposición, Odinga, que afirmó que Kibaki había manipulado las elecciones de diciembre. El ex jefe de la ONU, Kofi Annan, dijo que en los últimos días hubo progresos significativos en las negociaciones para terminar el conflicto.
Sin escapatoria a la violencia
- 37 millones de habitantes tiene Kenia. La gran diversidad étnica siempre fue una de las fuentes principales de conflictos en el país. La tribu más numerosa es la de los kikuyus con un 22% de la población, le siguen los luhya (14%), los luo (13%), los kalenyin (15%), los kamba (11%), los kisii y los meru (6%). Otros grupos africanos constituyen un 12%, mientras que los grupos no africanos completan el 1% restante. El porcentaje de alfabetización alcanza un 85% de la población.
- Kenia fue uno de los últimos países africanos en ser colonizados. En 1885 se instaló el primer protectorado alemán, mientras que en 1888 se produjo la llegada de la Compañía Británica de Africa Oriental. A partir de 1890 el dominio del territorio pasó exclusivamente a manos de Gran Bretaña hasta la independencia producida recién el 12 de diciembre de 1.963.
- En materia económica, la agricultura, el turismo y la industria son sus principales fuentes de divisas. Según la Asociación Keniata de Tour Operadores, durante las dos primeras semanas de enero, el país perdió 78 millones de dólares de ingresos turísticos debido a las sangrientas disputas políticas. Los operadores advirtieron que corren el riesgo de perder 312 millones de dólares para marzo si las tensiones se mantienen.
- La violencia también destruyó la imagen que se tenía del país como nación pacífica y se sumó a la de países vecinos, como Sudán, Somalia y Uganda, donde persisten los conflictos entre el Gobierno y la oposición y/o entre el Gobierno y organizaciones terroristas.
- El Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) envió refuerzos a su filial local para formar grupos de búsqueda de niños que fueron separados de sus familias durante los hechos de violencia desatados desde el 27 de diciembre.
- La Organización de las Naciones Unidas investigará violaciones a los derechos humanos en Kenia. La misión permanecerá tres semanas en el país y se entrevistará con víctimas y testigos de abusos, autoridades, representantes de la oposición y de la sociedad civil. El Gobierno local garantizó total libertad de acción.









