EL MUNDO DE LAS COMUNICACIONES

08 Diciembre 2002
¿COBRAR O NO COBRAR?- A pesar de que el 66% de los usuarios de Internet en Argentina consume noticias online, apenas el 1% estaría dispuesto a pagar por leer los diarios en sus versiones electrónicas. Este dato surge del Informe Usuario de Internet 2002 finalizado recientemente por Carrier y Asociados. Estas cifras dan la pauta del desafío que representa para los diarios lograr un modelo lo suficientemente atractivo como para incentivar a los usuarios a abrir sus billeteras. Si bien el porcentaje de usuarios que acceden a noticias en Internet es importante, la principal fuente de información de éstos es la TV (46%), seguida por los diarios en papel (29%) y la radio (16%). En cuarto lugar se ubica Internet, principal fuente de información para el 10% de los usuarios. En este último caso, los porcentajes crecen a medida que aumenta la antigüedad en el uso de la red.

ON LINE Y PAPEL- Las versiones online de los diarios demostraron ser más populares que las versiones en papel. Los diarios más comprados por los usuarios de Internet son Clarín y La Nación (comprados por el 45% y 24% de los usuarios respectivamente), y su popularidad crece en sus versiones online (leídos por el 61% y el 39% ). Por otra parte, un 37% de los encuestados no compró ningún diario en la semana previa al relevamiento.

DESAFIO.- Esos datos sugieren que las intenciones de los medios tradicionales de cobrar por el acceso a sus contenidos online implican un importante desafío. No obstante, éste no se circunscribe únicamente a los contenidos por los cuales cobrar sino al desarrollo de un medio de pago acorde con el consumo puntual u ocasional, ya que el modelo de suscripción no forma parte de los hábitos de consumo en Argentina.

MEDIOS Y PAGOS.- Evidentemente, uno de los problemas que encuentran los diarios online para cobrar por sus contenidos es la falta de medios de pago apropiados. Utilizando tarjeta de crédito (medio de pago online por excelencia), los montos mínimos a pagar son lo suficientemente altos como para no servir para el pago de la edición del día, exigiendo entonces la suscripción mensual. Pero esta no es una alternativa interesante, no sólo por el poco hábito a las suscripciones, sino también porque no es una solución para llegar al lector esporádico.

ALTERNATIVAS.- Quizás sería interesante evaluar el uso de tarjetas prepagas (similares a las telefónicas) emitidas por los distintos diarios, y que pudieran ser adquiridas en kioscos, locutorios y otros comercios. Así, con el crédito adquirido se podría pagar por montos bajos, como serían los requeridos para la edición del día, y porqué no, para artículos o notas en particular.

PREGUNTAS.- No obstante, más allá de los medios de pago, surge una pregunta que puede parecer obvia: ¿porqué si la radio y la TV logran ganar dinero sin cobrar a los usuarios, los medios online deben cobrar? ¿Será porque en realidad se está migrando de soporte a un contenido que no difiere demasiado del encontrado en el papel, convirtiéndose este último en sustituto directo? Evidentemente aún no se encontró el modelo, porque los diarios online discuten sobre cómo y por qué cobrar, no sólo aquí, sino en todo el mundo.

LOS NOCHEROS.- Siguiendo con los avances hacia una verdadera tarifa plana telefónica para el acceso a Internet, Telecom estaría evaluando una oferta diferente a la que presentó recientemente Telefónica. En este caso, sería una tarifa a la cual no habría que suscribirse y que sería por día, o mejor dicho, por noche. La idea es que a partir de determinada hora (serían las 20) se pague hasta cierta cantidad de minutos (aún no definida) y que los minutos excedentes de la misma comunicación sean libres, en un concepto similar a la famosa Hora Libre que Telefónica tenía para los llamados de larga distancia.Este modelo podría ser más atractivo que el de Telefónica, del cual algunos ISP comentan que no satisfizo las expectativas que había generado por considerar que el precio del Superplan 0610 es muy alto. La carrera recién comienza.

TARIFAS POLITIZADAS.- A pesar de las idas y venidas que se dieron en los últimos meses, las tarifas de los servicios públicos (donde se encuentra la telefonía fija) siguen esperando un aggiornamiento. Que en la puja política se discuta la forma de los pretendidos aumentos, es natural y saludable. Sin embargo, más allá del dolor que un aumento causaría en nuestros bolsillos, el fondo de la cuestión es difícilmente discutible, si nos despojamos de ideologías. Lo que sorprende es que nos bancamos otros aumentos, mucho mayores, sin chistar demasiado. Tenemos el caso del aumento del valor de dólar (265%), fruto de la caótica devaluación. Otro caso es de los precios en general (40%), y ni hablar de la canasta básica (73%).

SERVICIOS PUBLICOS- No obstante eso, seguimos rechazando el aumento en las tarifas de servicios públicos, que por los porcentajes barajados hasta ahora serían menores a la inflación oficial de 2002 (se menciona el 12% para la telefonía fija). ¿Por qué? Porque las telecomunicaciones son un símbolo de los procesos de privatizaciones y por extensión del menemismo de los 90. Entonces, el tema pasa al terreno político (donde la racionalidad no abunda) y no al económico. Si hubiéramos resistido con tanto ahínco las demás arbitrariedades a las cuales nos sometió el gobierno del senador a cargo de la presidencia, probablemente las cosas hoy estarían mejor.

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