08 Diciembre 2002 Seguir en 
Algunas experiencias son únicas e intransferibles. Por ejemplo, quedar varado en un glaciar de alta montaña, después de un terrible accidente aéreo, sin abrigo, alimento, ni preparación adecuada. Y vivir para contarlo.
Nando Parrado, uno de los 16 rugbiers uruguayos que sobrevivieron, hace treinta años, a la tragedia conocida como "El milagro de los Andes", apuesta a que compartir esa experiencia límite pueda ser de utilidad para los demás.
"Jamás había pensado en dar una conferencia, hasta que hace 12 años un amigo me convenció de que inaugurara una reunión de una asociación de empresarios en México", cuenta Parrado, que estuvo en Buenos Aires para participar como expositor en el Congreso de Recursos Humanos de ADRHA.
Una vez vencido el pudor de esa primera charla -ante 1.200 ejecutivos de todo el mundo- Parrado se dio cuenta de que lo que él tenía para contar era interesante para las empresas, y empezó a acceder a convocatorias que recibía de las más diversas procedencias.
"No quiero mas desafíos en mi vida, pero sí nuevas experiencias. Esta actividad abrió un camino que me permitió conocer lugares y gente, y aprender yo mismo recorriendo empresas", cuenta desde su presente como empresario.
Parrado supone que su éxito se debe en parte a que las compañías están cansadas de los gurúes tradicionales que enseñan como ser el mejor ejecutivo en diez pasos. Y que están más interesadas en tomar experiencias de gente normal colocada en situaciones extraordinarias.
"Es una oportunidad para compartir esta historia que ojalá jamás hubiera sucedido, pero que hay que aceptar que sucedió y tratar de sacarle algo positivo", reflexiona sobre su actividad como conferencista.
Situación límite
Los jóvenes deportistas se encontraron en el peor medio ambiente que existe para sobrevivir; allí donde los expertos dicen que no se puede aguantar más de 48 horas, ellos estuvieron durante dos meses y medio. Y Parrado fue uno de los que decidió arriesgarse a ir en busca de una oportunidad -remota- de vida, antes que resignarse a esperar una muerte segura.
"Nuestro trabajo en equipo, nuestra creatividad, los liderazgos que surgieron y nuestra toma de decisiones se transformaron en una empresa de supervivencia perfecta. Y el mundo de las empresas se ha dado cuenta de eso", señala a la distancia.
Herramientas para la crisis
Parrado se propone desarrollar un workshop de liderazgo, manejo de crisis y trabajo en equipo, que funcione como un modo más sistemático de adaptar su experiencia a la vida interna de las empresas.
Daniel Sodor, gerente de Intellectual Capital -consultora que tiene la representación de Parrado en Latinoamérica, Miami y España-, explica que si bien el relato de Nando moviliza a todos los que lo escuchan, después la gente se pregunta como se puede aplicar todo eso en la realidad cotidiana de las empresas.
"Utilizando esta experiencia como punto de partida, nosotros elaboramos herramientas para que las compañías puedan administrar la crisis, identificar a sus líderes y gestionar sus grupos de trabajo en contextos de alta incertidumbre y falta de previsibilidad", explica Sodor.
Es un trabajo dirigido a los directivos de las organizaciones, para ayudarlos a dar respuestas a los cambios dramáticos que se están viviendo. Porque lo instransferible puede, no obstante, compartirse.
Nando Parrado, uno de los 16 rugbiers uruguayos que sobrevivieron, hace treinta años, a la tragedia conocida como "El milagro de los Andes", apuesta a que compartir esa experiencia límite pueda ser de utilidad para los demás.
"Jamás había pensado en dar una conferencia, hasta que hace 12 años un amigo me convenció de que inaugurara una reunión de una asociación de empresarios en México", cuenta Parrado, que estuvo en Buenos Aires para participar como expositor en el Congreso de Recursos Humanos de ADRHA.
Una vez vencido el pudor de esa primera charla -ante 1.200 ejecutivos de todo el mundo- Parrado se dio cuenta de que lo que él tenía para contar era interesante para las empresas, y empezó a acceder a convocatorias que recibía de las más diversas procedencias.
"No quiero mas desafíos en mi vida, pero sí nuevas experiencias. Esta actividad abrió un camino que me permitió conocer lugares y gente, y aprender yo mismo recorriendo empresas", cuenta desde su presente como empresario.
Parrado supone que su éxito se debe en parte a que las compañías están cansadas de los gurúes tradicionales que enseñan como ser el mejor ejecutivo en diez pasos. Y que están más interesadas en tomar experiencias de gente normal colocada en situaciones extraordinarias.
"Es una oportunidad para compartir esta historia que ojalá jamás hubiera sucedido, pero que hay que aceptar que sucedió y tratar de sacarle algo positivo", reflexiona sobre su actividad como conferencista.
Situación límite
Los jóvenes deportistas se encontraron en el peor medio ambiente que existe para sobrevivir; allí donde los expertos dicen que no se puede aguantar más de 48 horas, ellos estuvieron durante dos meses y medio. Y Parrado fue uno de los que decidió arriesgarse a ir en busca de una oportunidad -remota- de vida, antes que resignarse a esperar una muerte segura.
"Nuestro trabajo en equipo, nuestra creatividad, los liderazgos que surgieron y nuestra toma de decisiones se transformaron en una empresa de supervivencia perfecta. Y el mundo de las empresas se ha dado cuenta de eso", señala a la distancia.
Herramientas para la crisis
Parrado se propone desarrollar un workshop de liderazgo, manejo de crisis y trabajo en equipo, que funcione como un modo más sistemático de adaptar su experiencia a la vida interna de las empresas.
Daniel Sodor, gerente de Intellectual Capital -consultora que tiene la representación de Parrado en Latinoamérica, Miami y España-, explica que si bien el relato de Nando moviliza a todos los que lo escuchan, después la gente se pregunta como se puede aplicar todo eso en la realidad cotidiana de las empresas.
"Utilizando esta experiencia como punto de partida, nosotros elaboramos herramientas para que las compañías puedan administrar la crisis, identificar a sus líderes y gestionar sus grupos de trabajo en contextos de alta incertidumbre y falta de previsibilidad", explica Sodor.
Es un trabajo dirigido a los directivos de las organizaciones, para ayudarlos a dar respuestas a los cambios dramáticos que se están viviendo. Porque lo instransferible puede, no obstante, compartirse.







