Miranda se parece a Yabrán

Preocupan los candidatos impresentables. En Buenos Aires comparan al gobernador tucumano con el empresario. (Por Luis Alberto Peña. Jefe de Redacción).

08 Diciembre 2002
En Buenos Aires comparan al gobernador Miranda con el empresario Alfredo Yabrán. Es una muestra del fastidio que produce Tucumán, porque los desaciertos del mirandismo destaparon una olla repleta de podredumbre y corrupción, y derivaron en un papelón mundial para la Argentina.
En el quinto país productor de alimentos del mundo se mueren los niños desnutridos. Más del 60% de los tucumanos (800.000 personas) son pobres, casi sin recursos para subsistir, y el 25% (330.000) son indigentes y están fuera de todo sistema social.
Al final de la crisis de Yabrán, su situación se tornó insostenible y, entonces, el menemismo lo abandonó. Ese fue el principio del fin.
La confusión que rodea a Miranda lo coloca en una situación similar, aunque sin necesidad de que termine de la misma forma.
Duhalde no está dispuesto a seguir respaldando a un gobernador que "no maneja nada, no controla ni a su tropa" y por eso apoya su fuga anticipada.
Como un bombero, Chiche Duhalde mantiene la intervención de las políticas sociales, que estaban a la deriva. La Operación Rescate puede convertirse en una Operación Limpieza. Para todos los medios, Miranda y sus funcionarios son leprosos, a los que más vale no acercarse.
En el equipo duhaldista interpretan que Tucumán se transformará en inviable si no se toman medidas urgentes. El primer asunto espinoso son las dificultades financieras del Estado, que sigue dependiendo en un 80% de los fondos nacionales, a pesar de que el ministro Jaldo ha conseguido acomodar la caja, al haber desembargado una porción de la coparticipación.
El segundo problema delicado es la crisis política que envuelve al propio Miranda. Quedó atascado en la guerra entre duhaldista y menemistas y en la desesperación de sus colaboradores para evitar una huida del poder con el rabo entre las piernas, porque corren peligro de terminar presos. El peronismo se zambulló en una interna salvaje y nadie sabe cómo desprenderse de las figuras impresentables que quieren ser candidatos.
En Buenos Aires consideran que la dirigencia se transformó en un lastre, con una enorme carga de ineficiencia y falta de planificación. Si todo sigue como hasta ahora, la administración mirandista tendrá dificultades para llegar más o menos indemne a las elecciones de abril.
La tercera complicación que puede sacudir a Tucumán es la tensión social, aunque el plan de salvataje impulsado por la esposa del Presidente permitirá que lleguen dinero, medicamentos y alimentos, para evitar muertes, mientras tratan de terminar con el "hambre medieval" que sufren miles de familias, en una provincia pobre y dependiente de la Nación.
En el exterior no pueden creer lo que pasa. A los parlamentarios europeos se les llenaron los ojos de lágrimas cuando vieron a los chicos desnutridos.
"Ustedes producen alimentos en enormes cantidades en Tucumán y nos piden que les enviemos comida desde Europa. ¿Me pueden explicar qué pasa?", preguntó una eurodiputada. Para ese planteo no hay respuestas.
Los tucumanos viven encima de una montaña de alimentos, que están al alcance de la mano, pero las criaturas se mueren. No existen planes sensatos en materia social, alimentaria, educativa, económica y sanitaria para hacer más llevadera la pobreza.
La solidaridad debe encauzarse a través de las ONG, porque en Tucumán y fronteras afuera nadie confía en las oficinas del gobierno que, en principio, deberían haber administrado y canalizado los fondos sociales hacia los pobres y no para otro lado.
El Estado se olvidó de los más humildes, que no tienen posibilidades de acceder a la indispensable ayuda solidaria gubernamental. Como dice la canción, no solamente hay que "saber que se puede" sino también "querer que se pueda".

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