02 Febrero 2008 Seguir en 
BRASILIA.- La ministra de Políticas de Promoción de la Igualdad Racial de Brasil, Matilde Ribeiro, renunció ayer luego de reconocer un uso abusivo de su tarjeta de crédito oficial. “Asumo el error administrativo por el uso no administrativo de la tarjeta federal y pido mi separación del gobierno”, dijo tras reunirse con el presidente, Luiz Inácio Lula da Silva.
Ribeiro fue la primera ocupante de la Secretaría Especial de Políticas de Promoción Racial, con rango ministerial, creada por Lula en 2003 para hacer frente a las desigualdades en un país con diversas raíces étnicas.
Cifras exhorbitantes
Según la prensa local, Ribeiro gastó durante un año más de 100.000 reales (más de U$S 64.000) sólo en alquileres de automóviles de una misma empresa. Esa cifra estuvo incluida en un gasto total de 171.500 reales (unos U$S 100.500) en viajes que realizó el año pasado. Más de 5.000 reales (casi U$S 3.000) figuran en el rubro restaurantes. Otro gasto que generó sospechas, por tratarse de un empleo ilegal del servicio oficial, fue el pago de una cuenta de casi U$S 300 en un free shop. Un ente de contralor del Estado inició la investigación correspondiente.
Una mancha más
El hecho destapó irregularidades cometidas por otros funcionarios y molestó a Lula, que ha sido golpeado por una serie de escándalos de corrupción en el área de gobierno desde que llegó al poder en 2003. Los casos, que incluyeron denuncias de pago de coimas a legisladores por su Partido de los Trabajadores (PT), nunca alcanzaron sin embargo directamente al mandatario, que en 2006 ganó un segundo mandato. (Reuter)
Ribeiro fue la primera ocupante de la Secretaría Especial de Políticas de Promoción Racial, con rango ministerial, creada por Lula en 2003 para hacer frente a las desigualdades en un país con diversas raíces étnicas.
Cifras exhorbitantes
Según la prensa local, Ribeiro gastó durante un año más de 100.000 reales (más de U$S 64.000) sólo en alquileres de automóviles de una misma empresa. Esa cifra estuvo incluida en un gasto total de 171.500 reales (unos U$S 100.500) en viajes que realizó el año pasado. Más de 5.000 reales (casi U$S 3.000) figuran en el rubro restaurantes. Otro gasto que generó sospechas, por tratarse de un empleo ilegal del servicio oficial, fue el pago de una cuenta de casi U$S 300 en un free shop. Un ente de contralor del Estado inició la investigación correspondiente.
Una mancha más
El hecho destapó irregularidades cometidas por otros funcionarios y molestó a Lula, que ha sido golpeado por una serie de escándalos de corrupción en el área de gobierno desde que llegó al poder en 2003. Los casos, que incluyeron denuncias de pago de coimas a legisladores por su Partido de los Trabajadores (PT), nunca alcanzaron sin embargo directamente al mandatario, que en 2006 ganó un segundo mandato. (Reuter)







