02 Febrero 2008 Seguir en 
LOS ANGELES.- Luego de su repentina internación en la madrugada del jueves, Britney Spears continúa en el Centro Médico de la UCLA (Universidad de California en Los Angeles), después de una semana repleta de extraños sucesos. Según algunas fuentes, la cantante no está condiciones de vestirse ni de alimentarse por sí misma, y ya comienza a considerarla una paciente psicótica.
Desorientada y confundida, la ex "princesa del pop" pasó las noches previas a su internación vagando por las calles de la ciudad, tomando pastillas, bebidas energizantes y laxantes que le impedían conciliar el sueño. La multitud de paparazzis que se dedicaban a seguirla durante las 24 horas del día lograron captar imágenes de Britney comprando cajas de Red Bull al por mayor y hablando con extraños fingiendo un marcado acento británico. Asimismo, la noche anterior al desafortunado suceso, la cantante fue fotografiada deambulando descalza y llorosa, perrito en mano.
La artista de 26 años fue trasladada al hospital "por su propia seguridad" a bordo de una ambulancia seguida por una caravana de motocicletas, patrulleros de la policía, dos helicópteros y un batallón de paparazzis. "Es inusual que haya tanto revuelo", dijo el doctor Bruce Spring, parte del cuerpo médico del hospital sobre la atmósfera circense bajo la cual arribó Spears.
Horas más tarde, Britney fue sedada para evitar que pueda agredir a los médicos y a su madre Lynne Spears, a quien acusó de haberse acostado con su ex novio. "El comportamiento de Britney se volvió muy aterrador. Ella llegó a una fase maníaco-depresiva, diagnóstico que suele conocerse como ?trastorno bipolar´", dijo una fuente cercana al diario The Sun. "Antes de su internación estaba pálida, temblorosa y hablaba con ella misma. Intentamos darle píldoras para dormir pero no hicieron efecto", agregó.
"Estaba psicótica. El doctor y la familia planeaban internarla y sabían que no podían esperar mucho así que llamaron a la policía. Para cuando ellos llegaron, Britney ya se había calmado y se la veía muy triste", contó uno de sus amigos, Sam Lufti, con quien la cantante tuvo una pelea el día anterior a su ingreso al hospital. Los padres de la artista, Lynne y Jamie Spears, lloraron en la ambulancia mientras la mayor de sus hijas era trasladada. (Especial)
Desorientada y confundida, la ex "princesa del pop" pasó las noches previas a su internación vagando por las calles de la ciudad, tomando pastillas, bebidas energizantes y laxantes que le impedían conciliar el sueño. La multitud de paparazzis que se dedicaban a seguirla durante las 24 horas del día lograron captar imágenes de Britney comprando cajas de Red Bull al por mayor y hablando con extraños fingiendo un marcado acento británico. Asimismo, la noche anterior al desafortunado suceso, la cantante fue fotografiada deambulando descalza y llorosa, perrito en mano.
La artista de 26 años fue trasladada al hospital "por su propia seguridad" a bordo de una ambulancia seguida por una caravana de motocicletas, patrulleros de la policía, dos helicópteros y un batallón de paparazzis. "Es inusual que haya tanto revuelo", dijo el doctor Bruce Spring, parte del cuerpo médico del hospital sobre la atmósfera circense bajo la cual arribó Spears.
Horas más tarde, Britney fue sedada para evitar que pueda agredir a los médicos y a su madre Lynne Spears, a quien acusó de haberse acostado con su ex novio. "El comportamiento de Britney se volvió muy aterrador. Ella llegó a una fase maníaco-depresiva, diagnóstico que suele conocerse como ?trastorno bipolar´", dijo una fuente cercana al diario The Sun. "Antes de su internación estaba pálida, temblorosa y hablaba con ella misma. Intentamos darle píldoras para dormir pero no hicieron efecto", agregó.
"Estaba psicótica. El doctor y la familia planeaban internarla y sabían que no podían esperar mucho así que llamaron a la policía. Para cuando ellos llegaron, Britney ya se había calmado y se la veía muy triste", contó uno de sus amigos, Sam Lufti, con quien la cantante tuvo una pelea el día anterior a su ingreso al hospital. Los padres de la artista, Lynne y Jamie Spears, lloraron en la ambulancia mientras la mayor de sus hijas era trasladada. (Especial)







