01 Febrero 2008 Seguir en 
LA PAZ.- El riesgo de epidemias en vastas regiones afectadas por inundaciones comenzó a hacerse latente en Bolivia como efecto colateral de las torrenciales lluvias que azotan desde noviembre todo el país. “Hemos confirmado 103 casos de dengue clásico en las comunidades indígenas del trópico y se reportaron 161 casos en todo el país, pero, como son varias ondas epidémicas, corremos el riesgo de que haya dengue hemorrágico”, advirtió el director de Epidemiología, René Barrientos.
Los fuertes aguaceros han provocado la crecida y el desborde de caudalosos ríos en al menos seis regiones del país y han obligado al gobierno a desplegar brigadas a las regiones más propensas al brote de epidemias.
Niños en grave peligro
Varias regiones de Santa Cruz, Beni y Cochabamba, las más afectadas por el fenómeno climático “La Niña”, se hallan aisladas por las inundaciones que hasta ahora han causado unos 45 muertos y afectado a decenas de miles de familias. Cuadros de fiebre, vómitos y diarrea han comenzado a manifestarse entre los miles de damnificados, en especial en los niños de una comunidad indígena en vías de extinción. La región cocalera del Chapare es la zona más débil en materia sanitaria.
Casos de leptopirosis
También presentan riesgos en este sentido las poblaciones de zonas inundadas en el próspero departamento de Santa Cruz (este) y en el departamento amazónico de Beni. Expertos alertaron que en el Chapare podría surgir un brote de leptospirosis, que se contagia a través de las aguas sucias contaminadas por las heces y la orina de los ratones. Una brigada sanitaria detectó seis casos positivos de esa enfermedad, lo que pone en riesgo a la población de contraer el mal si no se activa con urgencia una campaña médica preventiva. Más de 300.000 habitantes de esta región se hallan bajo serio riesgo, dijo un vocero del gobierno.
A raíz de los daños causados por el desastre natural, Bolivia comenzó a recibir ayuda procedente de Chile, Perú, Brasil, Venezuela, Estados Unidos y del Banco Mundial. Un equipo técnico de voluntarios y profesionales argentinos colaborará en las áreas de logística y manejo de emergencias en Santa Cruz y en Cochabamba. El gobierno argentino también dispuso el envío de cuatro toneladas de insumos, agua, frazadas y carpas. (Reuter-Télam-DPA)
Los fuertes aguaceros han provocado la crecida y el desborde de caudalosos ríos en al menos seis regiones del país y han obligado al gobierno a desplegar brigadas a las regiones más propensas al brote de epidemias.
Niños en grave peligro
Varias regiones de Santa Cruz, Beni y Cochabamba, las más afectadas por el fenómeno climático “La Niña”, se hallan aisladas por las inundaciones que hasta ahora han causado unos 45 muertos y afectado a decenas de miles de familias. Cuadros de fiebre, vómitos y diarrea han comenzado a manifestarse entre los miles de damnificados, en especial en los niños de una comunidad indígena en vías de extinción. La región cocalera del Chapare es la zona más débil en materia sanitaria.
Casos de leptopirosis
También presentan riesgos en este sentido las poblaciones de zonas inundadas en el próspero departamento de Santa Cruz (este) y en el departamento amazónico de Beni. Expertos alertaron que en el Chapare podría surgir un brote de leptospirosis, que se contagia a través de las aguas sucias contaminadas por las heces y la orina de los ratones. Una brigada sanitaria detectó seis casos positivos de esa enfermedad, lo que pone en riesgo a la población de contraer el mal si no se activa con urgencia una campaña médica preventiva. Más de 300.000 habitantes de esta región se hallan bajo serio riesgo, dijo un vocero del gobierno.
A raíz de los daños causados por el desastre natural, Bolivia comenzó a recibir ayuda procedente de Chile, Perú, Brasil, Venezuela, Estados Unidos y del Banco Mundial. Un equipo técnico de voluntarios y profesionales argentinos colaborará en las áreas de logística y manejo de emergencias en Santa Cruz y en Cochabamba. El gobierno argentino también dispuso el envío de cuatro toneladas de insumos, agua, frazadas y carpas. (Reuter-Télam-DPA)







