31 Enero 2008 Seguir en 
Washington.- John Edwards se fue ayer con la frente alta después de pelear por la candidatura demócrata contra Hillary Clinton y Barack Obama. En cambio, Rudy Giuliani, el ex alcalde de Nueva York, se retiró por la puerta de atrás luego de haber dilapidado su crédito político entre los republicanos.
Durante todo 2007, Giuliani era el favorito en las encuestas, el hombre al pie del cañón el 11 de setiembre de 2001, cuando hasta el presidente, George Bush, había desaparecido luego de los ataques terroristas contra el World Trade Center. Mitt Romney era un desconocido y John McCain afrontaba problemas de dinero para su carrera.
El giro imprevisto
Giuliani había anunciado que su campaña arrancaría con fuerza en Florida, pero en diciembre su liderazgo se desvaneció. La guerra de Irak y la seguridad nacional, sus puntos fuertes, cedieron frente a la economía doméstica en la agenda de preocupaciones de los estadounidenses. Giuliani admitió su fracaso y ayer mismo anunció que apoyará la candidatura de McCain.
Por su parte, Edwards, que tenía fuerte apoyo en la clase media y baja, construyó un discurso claro en el que criticó a las grandes corporaciones y defendió los derechos de los trabajadores. Vio una esperanza cuando quedó segundo en Iowa, pero en las demás citas quedó tercero y cada vez más lejos de Hillary y de Obama, dos colosos que polarizaron toda la atención e, inevitablemente, los votos. (DPA)
Durante todo 2007, Giuliani era el favorito en las encuestas, el hombre al pie del cañón el 11 de setiembre de 2001, cuando hasta el presidente, George Bush, había desaparecido luego de los ataques terroristas contra el World Trade Center. Mitt Romney era un desconocido y John McCain afrontaba problemas de dinero para su carrera.
El giro imprevisto
Giuliani había anunciado que su campaña arrancaría con fuerza en Florida, pero en diciembre su liderazgo se desvaneció. La guerra de Irak y la seguridad nacional, sus puntos fuertes, cedieron frente a la economía doméstica en la agenda de preocupaciones de los estadounidenses. Giuliani admitió su fracaso y ayer mismo anunció que apoyará la candidatura de McCain.
Por su parte, Edwards, que tenía fuerte apoyo en la clase media y baja, construyó un discurso claro en el que criticó a las grandes corporaciones y defendió los derechos de los trabajadores. Vio una esperanza cuando quedó segundo en Iowa, pero en las demás citas quedó tercero y cada vez más lejos de Hillary y de Obama, dos colosos que polarizaron toda la atención e, inevitablemente, los votos. (DPA)
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