06 Diciembre 2002 Seguir en 
WASHINGTON.- El presidente estadounidense, George W. Bush, reiteró que el líder iraquí, Saddam Hussein, debe desarmar a su país y que Estados Unidos tiene muy buenas razones para acusar a Irak de poseer armas de destrucción masiva. El mandatario estadounidense visitó ayer el Centro Islámico de Washington con motivo del fin del Ramadán, el mes de ayuno musulmán, y aprovechó la ocasión para reafirmar su política de seguridad nacional. En tanto, en Bagdad, Hussein pidió a sus conciudadanos que les den una oportunidad a los inspectores de armas de la ONU para demostrar que el país no posee armas de destrucción masiva, aunque a la par advirtió que la paciencia de los iraquíes no es ilimitada.
Se trata de las primeras declaraciones del líder iraquí desde que los expertos de la ONU comenzaron sus actividades, la semana pasada. Hussein dijo que acepta las inspecciones de armas para evitar daños a la gente. Bagdad acusó a los inspectores de cometer actos de espionaje para Estados Unidos e Israel, lo que fue desmentido por los funcionarios internacionales.
Un respiro
Los jefes de los equipos de verificación y de energía atómica abandonaron Bagdad para presentar sus informes en sus respectivas sedes, en Nueva York y Viena, sobre el avance de la tarea. Los inspectores deberán descansar por unos días de sus actividades en Irak, ya que sus colegas iraquíes tienen tres días libres con motivo de la festividad con la que el mundo musulmán celebra el fin del Ramadán.
Bush afirmó que Estados Unidos tiene pruebas sólidas respecto de que Irak posee armas de exterminio masivo. Se trata de informes secretos que no fueron entregados a los equipos de inspectores para dirigir hacia allí las observaciones. Bush prevé declarar oficialmente que Bagdad ha violado la resolución 1.441 de la ONU, si no encuentra ciertas armas en la lista que Bagdad presentará mañana, un día antes del plazo, a la ONU. Según el diario "The Washington Post", el objetivo no es lanzar la guerra sino presionar a la ONU para que se profundicen las inspecciones.
Miles de páginas
Bagdad ha anunciado que entregará la documentación requerida por la ONU en miles de páginas. Según observadores, la lectura completa de este informe podría demorar cuatro meses, lo suficiente como para frustrar un posible ataque estadounidense previsto, según fuentes militares, para febrero, cuando el clima sea favorable para el desplazamiento terrestre. El Pentágono movilizará a 10.000 reservistas en los próximos días y parte de ellos iría al Golfo Pérsico. (TELAM/DPA)
Se trata de las primeras declaraciones del líder iraquí desde que los expertos de la ONU comenzaron sus actividades, la semana pasada. Hussein dijo que acepta las inspecciones de armas para evitar daños a la gente. Bagdad acusó a los inspectores de cometer actos de espionaje para Estados Unidos e Israel, lo que fue desmentido por los funcionarios internacionales.
Un respiro
Los jefes de los equipos de verificación y de energía atómica abandonaron Bagdad para presentar sus informes en sus respectivas sedes, en Nueva York y Viena, sobre el avance de la tarea. Los inspectores deberán descansar por unos días de sus actividades en Irak, ya que sus colegas iraquíes tienen tres días libres con motivo de la festividad con la que el mundo musulmán celebra el fin del Ramadán.
Bush afirmó que Estados Unidos tiene pruebas sólidas respecto de que Irak posee armas de exterminio masivo. Se trata de informes secretos que no fueron entregados a los equipos de inspectores para dirigir hacia allí las observaciones. Bush prevé declarar oficialmente que Bagdad ha violado la resolución 1.441 de la ONU, si no encuentra ciertas armas en la lista que Bagdad presentará mañana, un día antes del plazo, a la ONU. Según el diario "The Washington Post", el objetivo no es lanzar la guerra sino presionar a la ONU para que se profundicen las inspecciones.
Miles de páginas
Bagdad ha anunciado que entregará la documentación requerida por la ONU en miles de páginas. Según observadores, la lectura completa de este informe podría demorar cuatro meses, lo suficiente como para frustrar un posible ataque estadounidense previsto, según fuentes militares, para febrero, cuando el clima sea favorable para el desplazamiento terrestre. El Pentágono movilizará a 10.000 reservistas en los próximos días y parte de ellos iría al Golfo Pérsico. (TELAM/DPA)







