Las opiniones están divididas, o al menos no son todas iguales, respecto del debate que desató Alfredo Abalos en el Festival de Cosquín. Tajante, y sin dudar, el “Mono” Villafañe sostiene que Los Nocheros al igual que Abel Pintos van al Cosquín a cantar melódico y no folclore.
“Estoy de acuerdo con el maestro -como le dice Villafañe a Abalos-. Cosquín es la capital nacional del folclore, el nombre lo dice. Está bien que lleguen personas de Latinoamérica con su folclore, que es la música de cada lugar”. Con la idea fija de que el festival es manejado por las promotoras, el bombista e intérprete taficeño agregó: “Abalos es muy reconocido y hay que darle un lugar importante”.
En esta oportunidad, el festival no cuenta con una delegación de artistas que represente a Tucumán (salvo en las peñas), al contrario de otras provincias que cuentan con grupos de músicos y bailarines. “Es una vergüenza que Tucumán no cuente con una delegación en Cosquín. Más aún que no pueda mostrar los artistas que tiene la provincia que son de primer nivel. Tenemos artistas excelentes que no pueden ser reconocidos”, se quejó Villafañe. Y agregó inmediatamente: “al gobierno lo único que le interesa es la cultura foránea, la que viene de afuera, nunca la cultura propia de su provincia”.
Para Lucho Hoyos, Cosquín “no es lo que debería ser. El festival es una incoherencia total. En el escenario faltan aquellos músicos con la trayectoria adecuada en relación a la cultura. Y en su lugar están los personajes comerciales. Es que el festival se maneja con códigos económicos y no con los artísticos”, reflexiona. Los artistas que integran la grilla del encuentro, a Hoyos no le afectan: “a mí no me molesta que canten boleros Los Nocheros por más de una hora. Lo que me molesta, en realidad, es que no se desarrolle una idea con el folclore. El problema es por la gente que califica quiénes conformarán el festival”, manifestó el cantautor.
Lucho Hoyos, que ya tuvo experiencia en el festival, afirmó que hay mucha peleas entre los músicos por ocupar un lugar en la transmisión televisiva. “Los artistas se sacan los ojos por tener un lugar en la grilla de televisión. Es como una pelea de chicos por un caramelo”, dijo. Por otro lado, contó su pasaje por el escenario: “yo estuve en el festival y fui ganador; uno cree que al salir de ahí va a venir Sony y te contratará para grabar un disco, y no es así”, finalizó.
Otro de los referentes locales también tuvo conceptos críticos. Luis Víctor “Pato” Gentilini realizó una comparación y aseguró: “Cosquín se ha desnaturalizado hace mucho tiempo. Creo que de los años 60 ya dejó a un lado el folclore puro que lo era”. “Todo esto es un criterio de los organizadores. Cosquín tiene un fin económico; vive de eso. Es un monstruo que tiene que alimentarse y busca cualquier cosa con tal de estar satisfecho”, concluyó.
El compositor Rubén Cruz, en tanto, le dijo a LA GACETA que Los Nocheros “se acercan al folclore, pero hacen baladas; todo es muy comercial”. “Creo que Cosquín es un encuentro que da lugar a todo tipo de expresiones; sería importante definir el concepto mismo del folclore. Me parece que el debate es entre quienes cuidan el folclore y los que pretenden desvirtuarlo”.