Inspectores ausentes

La presencia de los agentes de tránsito debe ser constante en varias zonas de la capital tucumana.

06 Diciembre 2002
No es ninguna novedad que en San Miguel de Tucumán, los inspectores de tránsito se caracterizan por no estar en los lugares donde son más necesarios, ni durante las horas en las que su presencia es más requerida.
De lo primero constituye un ilustrativo ejemplo lo que ocurre en la rotonda ubicada en la intersección de las avenidas Benjamín Aráoz y Brígido Terán-Soldati. En ese punto, la circulación de automotores del más diverso porte es notoriamente intensa y rápida. A cada momento se generan situaciones de peligro por que los vehículos no respetan las normas de ingreso a una rotonda. Por cierto que los ciclistas agregan riesgo, ya que hacen allí lo que se les ocurre. Un control municipal resultaría más que conveniente, y no existe.
Respecto de la segunda afirmación del comienzo, es evidente que el tránsito de la ciudad, lejos de decrecer después del mediodía, se hace mucho más nutrido. Es justamente el momento en que parece terminar el turno de la gran mayoría de los agentes ubicados en las esquinas. Son dos situaciones que debieran modificarse sin pérdida de tiempo.

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