La culpa de Miranda

Eurodiputados constataron la gravedad de la crisis. Las políticas equivocadas conspiran contra el gobernador.

05 Diciembre 2002
Por Carlos Abrehu

El régimen mirandista recibe golpe tras golpe en el interminable tramo final de su gestión. La explicación que generó el mundo oficial para tratar de conjurar esa andanada es sencilla: existe una campaña en contra del gobierno y la prensa es responsable de lo que pasa. En la base de ese razonamiento está la tesis de que la conspiración política no perdona errores ni reconoce logros de la administración vencedora de Ricardo Bussi en los comicios de 1999.
Pues bien, la Academia Española de la Lengua define a la conspiración como la acción de unirse contra un superior o un particular. Durante noviembre, lo que desestabilizó al mirandismo no fue otra cosa que la explosión de la mortalidad infantil, con imágenes estremecedoras. Esto dio pie a que el diario español El Mundo -uno de los de mayor tirada en la península- calificara a Tucumán de la "Etiopía argentina", en la edición del domingo 24 del mes pasado. La misión de eurodiputados que visitó Tucumán constató que la crudeza de la realidad socio-sanitaria no es un invento trasnochado de la prensa, sino que tiene asidero en las estadísticas -16 niños muertos por desnutrición- y en el deterioro del sistema hospitalario. Los parlamentarios de la Unión Europea certificaron, además, que el Estado ausente no es un eslogan de campaña del arco antimirandista. Es un dato palpable. Toda una paradoja en una provincia que subordinó los planes sociales a su uso político por la vasta red de dirigentes que sostiene al gobernador. La resistencia oficial a admitir la responsabilidad propia extravió a Miranda por otros laberintos. En declaraciones al diario La Nación, atribuyó la génesis de su desgracia política presente al ex dictador Juan Carlos Onganía y el cierre de ingenios en 1966 y al modelo socioeconómico vigente desde 1991. A este nunca lo cuestionó mientras permaneció en su banca de senador hasta que asumió la gobernación, ni tampoco cuando fue presidente de la comisión de Legislación del Trabajo de la cámara. La visión de Miranda le cayó muy mal a Hilda González de Duhalde. " Tiene una culpa importante porque no han habido políticas sociales", aseveró la primera dama. Esta reiteró que con los fondos sociales se pagaban otras cuentas, mediante la caja única. La Legislatura se propone derogar ese sistema, que fue apoyado por el ministro de Economía, Osvaldo Jaldo, cuando defendía al oficialismo en el recinto. De "piromaníaco social", había acusado el ex presidente del Siprosa Alejandro Sangenis a Joaquín Ferre -antecesor de Jaldo en Economía- cuando tironeaban por la plata para salud en el invierno pasado. Ferre se aferraba con uñas y dientes a la caja única, que le legó el senador José Alperovich. Las políticas equivocadas del oficialismo conspiran contra Miranda, que sólo atina a llamar a elecciones para abril y en volver al Senado.

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