La familia de Vera sabe que aún quiere vengarse

La Policía custodia las 24 horas a las hijas del hombre que masacró a su esposa y a otros de sus hijos en la noche del 13 de junio.

CUSTODIA PERMANENTE. Grupos de policías, en autos y en moto, recorren todo el día el pequeño pueblo. LA GACETA / FOTOS DE OSVALDO RIPOLL
CUSTODIA PERMANENTE. Grupos de policías, en autos y en moto, recorren todo el día el pequeño pueblo. LA GACETA / FOTOS DE OSVALDO RIPOLL
13 Enero 2008
Una palabra define la vida de los vecinos de Los Pizarro: pánico. Hoy se cumplen siete meses del triple crimen que conmovió al pueblo y, Jorge Orlando Vera, la razón del temor entre los vecinos, sigue prófugo. El 13 de junio de 2006, este hombre de 48 años ejecutó sin piedad a su esposa Olga Zamudio y a dos de sus hijos, Gustavo y Jorge, para consumar su venganza. Ellos, junto con otros familiares, habían declarado en su contra cuando lo juzgaron por haber violado a dos hijas, por lo que se lo condenó a nueve años de prisión. Y todos están seguros de que la represalia de Vera aún no terminó. Hoy, la imagen de los policías parados frente a la casa de los familiares, o acompañándolos a hacer las compras es parte del paisaje.
Los familiares de triple homicida continúan viviendo en el pueblo. Temen que “El Loco”, como le dicen, regrese. Desde hace pocos meses, Mirtha y Nancy, las hijas de Vera, residen con sus parejas e hijos, en la casa donde se cometió el crimen.  “Nos encerramos temprano a pesar del calor que hace estos días. Tenemos miedo de que aparezca y algo malo pueda pasarnos”, dijo Esteban Froilán, esposo de Mirtha. Nancy explicó: “estamos un poco más tranquilos ahora. Además tenemos policías todo el día con nosotros pero uno nunca sabe qué es lo que puede pasar“.
Las dos familias se apoyan y, juntas, intentan sobrellevar la trágica situación. “Esto no es fácil para nadie pero es mejor si estamos todos unidos”, opinó Roque Vargas, concubino de Nancy.

Un fantasma
Las continuas versiones sobre la presencia de Vera en los alrededores del pueblo no dejan en paz a la familia. El triple homicida se ha transformado en un fantasma al que todos ven, pero nadie puede detener. La noche es la peor enemiga de los Vera. Es sinónimo de peligro. La oscuridad fue cómplice del homicida cuando vació dos cargadores de balas sobre su esposa y sus hijas. Y  lo ocultó cuando escapó.
Carlos Vera es el hermano del acusado del triple crimen. El fue uno de los testigos que declaró contra Jorge Vera por los abusos sexuales que sufrieron las hijas. “Creo que esta persona está lejos y si vuelve es porque la conciencia no lo deja tranquilo. Uno siempre vuelve al lugar donde la conciencia lo lleva. Lo que este hombre hizo fue tan frío que no creo que algún día se arrepienta”, aclaró.  Carlos recuerda que su hermano era una persona agresiva. “Por cualquier cosa reaccionaba mal y cuando tomaba alcohol  se ponía terrible”.
El otro hermano, José Vera, coincidió. “Se lo hablaba y él no entendía lo que uno le quería decir. Siempre había que entenderlo. A los dos minutos de la discusión, ya se quería poner a pelear”, relató.
Carlos Vera, con bronca, manifestó: “no puedo creer que a un sin vergüenza como Jorge lo hayan dejado salir de la cárcel. Gente como él no debe salir nunca”. Gabriel, hijo de Carlos, reconoció que todo el pueblo siente miedo. “Nadie quiere salir de noche. Se  siente algo horrible”, dijo.

Cansancio
A pesar del miedo, Carlos Vera habló con el fiscal de Concepción  Edgardo Sánchez porque no quiere custodia permanente. “Estamos cansados de las consignas, sabemos que nunca más podremos salir tranquilos pero peor es llegar a la casa y ver siempre la policía; nos hace recordar la noche del crimen. Prefiero que vengan sólo en horarios nocturnos”, explicó.
Ramona Roldán, esposa de José Vera, manifestó su preocupación por la situación económica que viven: “desde que están los custodios tenemos que alimentarlos y eso nos cuesta mucho. Es un plato más de comida todos los días y para nosotros eso implica mucho. Creímos que el Gobierno nos brindaría ayuda, pero no nos dio nada aún”. Allegadas a la familia  sostienen que Jorge Orlando Vera tuvo diez hijos con Olga Zamudio. Aseguran que los demás chicos están bajo la tenencia de personas de poblaciones cercanas a Los Pizarro porque los Vera no contaban con los recursos para su crianza.
Los informantes aseguran que muchos de los hijos padecieron diferentes tipos de abusos y agresiones de parte de su padre aunque, por temor, nunca hicieron las denuncias.
Desde el 13 de junio de 2006, la vida en Los Pizarro se transformó en una pesadilla. Una sola persona es la culpable.