04 Diciembre 2002 Seguir en 
BAGDAD.- A orillas del milenario Tigris se yergue imponente el palacio Al Seyud de Bagdad, una de las suntuosas residencias del presidente iraquí, Saddam Hussein. A ella tuvieron acceso por primera vez los expertos en armas de la ONU y periodistas de distintos medios de prensa extranjeros. Los inspectores, cuya misión es buscar armas prohibidas que, presuntamente, esconde el gobierno iraquí, revisaron las instalaciones durante casi dos horas. Después de que el equipo de controladores abandonó el lugar, los guardias permitieron a camarógrafos y periodistas entrar al palacio en el que sólo se vieron unos pocos muebles.
Digno de un cuento de Las mil y una noches, el majestuoso palacio coronado por una gigantesca cúpula azul mostró a los incrédulos ojos de los cronistas sus paredes de mármol blanco decoradas con motivos arquitectónicos islámicos y versos que alaban el esplendor de Bagdad e Irak. El palacio de la República, uno de los tres que hay en Bagdad, está reservado para los huéspedes insignes. Sobre el césped perfectamente cuidado, los jardineros se ocupan con esmero de los setos de rosas. En el medio del predio, una gran pila del parque está vacía y su fuente silenciosa, con signos externos de abandono.
Antes y después
En el centro del vestíbulo de entrada octogonal, que se alza a una altura de tres pisos, un modelo a escala muestra el estado del palacio antes de los bombardeos de 1991, durante la guerra del Golfo. Otra maqueta lo presenta en su estado actual, perfectamente restaurado. Algunas puertas de caoba permanecían cerradas ante los pasillos y los guardias se encargaron de desviar a aquellos que intentaron aventurarse más allá de los corredores del palacio, símbolo del poder de un solo hombre.
El compromiso
Esta fue una de las pocas veces que el edificio abrió sus puertas a corresponsales y fotógrafos, que cubrían la presencia de los expertos de la ONU y que, según Irak, inspeccionaron cada rincón y cada habitación del palacio de Hussein. Bagdad prometió ayer cumplir un plazo fijado por la ONU para la entrega de una declaración sobre sus programas de armas, pero insistió en que no hay nada que confesar sobre armamento de exterminio masivo. La declaración sería entregada el sábado, un día antes de que expire el plazo. El presidente estadounidense, George Bush, insistió en que Irak tenía armas prohibidas y un vocero de la Casa Blanca dijo que tomarán su tiempo para responder a esta declaración. (TELAM-SNI)
Digno de un cuento de Las mil y una noches, el majestuoso palacio coronado por una gigantesca cúpula azul mostró a los incrédulos ojos de los cronistas sus paredes de mármol blanco decoradas con motivos arquitectónicos islámicos y versos que alaban el esplendor de Bagdad e Irak. El palacio de la República, uno de los tres que hay en Bagdad, está reservado para los huéspedes insignes. Sobre el césped perfectamente cuidado, los jardineros se ocupan con esmero de los setos de rosas. En el medio del predio, una gran pila del parque está vacía y su fuente silenciosa, con signos externos de abandono.
Antes y después
En el centro del vestíbulo de entrada octogonal, que se alza a una altura de tres pisos, un modelo a escala muestra el estado del palacio antes de los bombardeos de 1991, durante la guerra del Golfo. Otra maqueta lo presenta en su estado actual, perfectamente restaurado. Algunas puertas de caoba permanecían cerradas ante los pasillos y los guardias se encargaron de desviar a aquellos que intentaron aventurarse más allá de los corredores del palacio, símbolo del poder de un solo hombre.
El compromiso
Esta fue una de las pocas veces que el edificio abrió sus puertas a corresponsales y fotógrafos, que cubrían la presencia de los expertos de la ONU y que, según Irak, inspeccionaron cada rincón y cada habitación del palacio de Hussein. Bagdad prometió ayer cumplir un plazo fijado por la ONU para la entrega de una declaración sobre sus programas de armas, pero insistió en que no hay nada que confesar sobre armamento de exterminio masivo. La declaración sería entregada el sábado, un día antes de que expire el plazo. El presidente estadounidense, George Bush, insistió en que Irak tenía armas prohibidas y un vocero de la Casa Blanca dijo que tomarán su tiempo para responder a esta declaración. (TELAM-SNI)







