Tucumán, por desgracia, sintetiza la vida argentina y es una ventana al mundo. De lo peor, muestra todo: corrupción, coimas, desnutrición, desocupación, endeudamiento, crisis social y, por si fuera poco, la interna peronista. Si el justicialismo, en medio de tantos dramas, convirtió al país en su mapa electoral, Tucumán no podía ser la excepción. Si bien todos los partidos comenzaron a jugar el tiempo preelectoral, en el PJ la lucha llama la atención por lo fratricida y por la desembozada búsqueda del poder (es miel para los peronistas). Aún inmersos entre tantas dificultades socioeconómicas, en el PJ siempre hay lugar para las operaciones internas, presiones y negociaciones. La lucha entre duhaldistas y menemistas contribuyó a profundizar las diferencias locales y obligó a nuevos realineamientos. El paso en falso que dio José Alperovich al afiliarse al PJ alteró el juego (por fuera del PJ el senador podía sumar al peronismo, por dentro deberá dirimir su postulación a través de las urnas). Este error fue festejado por los que primero lo tildaban de extrapartidario y luego como el novel justicialista que no sabe las 20 verdades peronistas.
¿Cómo se reacomodó el juego? Para interpretarlo hay que considerar: 1)- La debilidad que expone Julio Miranda, que lo tornó incapaz de bendecir a nadie en la interna -Alperovich, por ejemplo, como quiere y presiona el duhaldismo-. Además, al jefe algunos mirandistas ahora lo enfrentan y discrepan con sus proyectos de adelantamiento de las elecciones, porque ven más un intento de fuga personal que una movida para asegurar la gobernabilidad de la provincia y evitar la -hoy lejana- intervención federal.
2)- La aparición en el mirandismo de un eje ministerial que se fortalece como proyecto de poder: Osvaldo Jaldo y Fernando Juri. Se oponen a adelantar la elección y consideran que, para mejorar las chances del PJ, primero deben reforzar la gestión de Gobierno y luego pensar en las candidaturas.
3)- El grupo de Olijela Rivas, Alberto Herrera, José Carbonell, Ricardo Maturana y Alberto Darnay. Tienen una visión más crítica de Miranda (por su sociedad con Alperovich), pero no lo quieren desestabilizar, sino asociar.
4)- La presión duhaldista en favor de Alperovich para enfrentar a Carlos Menem en Tucumán. Esto despegó del lado del senador a los menemistas que lo apuntalaban.
5)- La posición de Miranda. Está entre dos fuegos: la presión duhaldista en favor de Alperovich a cambio de respaldo económico y la de sus funcionarios para mantenerlo hasta octubre de 2003 y definir una fórmula peronista pura.
6)- El acercamiento entre el eje ministerial y el grupo de Rivas "para unir al peronismo". Sólo los divide la posición frente a Alperovich: los primeros quieren enfrentarlo en internas, los segundos hablan de la carta orgánica, que le impediría a aquel ser candidato.
Peleas, al puro estilo peronista.
04 Diciembre 2002 Seguir en 
Por Juan Manuel Asis







