Los empleados conflictivos no deben ser aislados del resto del grupo de trabajo

Identificar a los problemáticos y los motivos por los que tienen esa postura son los primeros pasos.

TAREA DIFICIL. Los ejecutivos no saben cómo enfrentar a algunos empleados.  ARCHIVO LA GACETA
TAREA DIFICIL. Los ejecutivos no saben cómo enfrentar a algunos empleados. ARCHIVO LA GACETA
08 Enero 2008
¿Cuáles son los empleados difíciles? El alborotador. El que dice siempre "sí" y hace lo que quiere. El que siempre dice "no", por sistema. El que no acepta la autoridad. El que no quiere asumir compromisos ni responsabilidades. El que siempre tiene una excusa preparada. El que falta crónicamente. Una vez identificados, se podrían establecer grandes claves para tratarlos de la siguiente forma:
Entenderlo: en toda persona que busca ser problemática en un entorno de trabajo, cuando miramos detrás de los comportamientos aparentes, encontramos que su autoestima está por el suelo. Así, su forma de sentirse "alguien" es hacer algo en contra de la corriente establecida, llamar la atención; decir a todos: "¡Estoy aquí, ténganme en cuenta!". Son como niños que buscan el cariño de sus padres.
Refuerzo positivo: siguiendo el ejemplo del niño: cuando nosotros queremos que un niño repita una acción deseada, le felicitamos y le damos una golosina. Hay que reforzar positivamente todas las conductas deseadas: un trabajo bien hecho, el hecho de presentarse voluntario, aportar ideas para reducir costes, llegar puntual, etcétera. Busque métodos de incentivo y seguro hallará alguna que sea la adecuada.
No juzgar si ha hecho algo no correcto. Solamente juzgan los jueces o los directivos despistados. Céntrese siempre en la conducta, nunca en el empleado. Ello facilita que el trabajador no se ponga a la defensiva mediante la rebeldía. Concéntrese en ello, le dará grandes beneficios. El "te has equivocado ...", no es lo mismo que decir: "en este escrito tenemos que mejorar la escala de ..."
Escuchar, escuchar y escuchar: "Hay que escuchar como si de la boca del otro fueran a salir perlas", dice una reconocida frase popular. Así nos hacemos una idea sobre la actitud de escucha que vamos a tener. Escuchar siempre.
Disciplina: es complejo imponer la disciplina, pero debe haber acuerdo en que es imprescindible. La disciplina debe ser igual para todos, no deben existir favoritismos. Sólo así se considera que un jefe es justo. Las normas están para cumplirlas. La disciplina motiva al personal, porque se percibe justa.
Incrementar la autoestima: mediante la petición de ayuda, opinión o información al empleado conflictivo, le hacemos participar y al mismo tiempo le decimos: "eres de nuestro equipo", "eres una pieza importante", "contamos contigo".
Establecer acción hacia los objetivos: cualquier charla con un empleado conflictivo tiene que terminar en un plan de acción. Los objetivos son vitales, porque empujan a la persona hacia el trabajo, son el motor de la acción.
"Los empleados conflictivos no deben ser separados y tratados como parias en el ambiente laboral, porque ese remedio es peor que la enfermedad. Hay que buscarle el lugar justo, ensayar reemplazos o cambios de funciones. También hay que tener en cuenta que si los esfuerzos son en vano, seguramente será más conveniente para la empresa prescindir de sus servicios", afirma el experto en recursos humanos Martín Wasman, de ARP Consultores.

Comentarios