02 Diciembre 2002 Seguir en 
Los horarios de carga y descarga en la vía pública se han establecido -como cualquiera puede advertirlo- para que las características que forzosamente rodean a aquella actividad no interfieran con la normal circulación de automotores en el centro de la ciudad.
Así es como, por medio de dichas normas, se habilitan para cargar y descargar mercaderías los horarios de la jornada donde la circulación es más reducida, a fin de que la complicación que se ocasione resulte sustancialmente menor.
Tales razones hacen imprescindible que los horarios fijados se respeten celosamente, cosa que dista de ocurrir. Las largas etapas de paralización de la Municipalidad -con la consiguiente falta de inspectores en la calle- unida a la cultura de la infracción que caracteriza a los tucumanos, ha determinado que con demasiada frecuencia la carga y descarga se siga realizando mucho más allá de la hora límite. Lo que deriva, como es de suponer, en fastidiosos embotellamientos de vehículos en el sector céntrico.
Pensamos que situaciones como las referidas no debieran repetirse, en una ciudad con un tránsito tan intenso y problematizado como el que caracteriza a la nuestra. Para ello será imprescindible que los inspectores municipales cumplan con su deber y hagan observar rigurosamente la ordenanza.
Así es como, por medio de dichas normas, se habilitan para cargar y descargar mercaderías los horarios de la jornada donde la circulación es más reducida, a fin de que la complicación que se ocasione resulte sustancialmente menor.
Tales razones hacen imprescindible que los horarios fijados se respeten celosamente, cosa que dista de ocurrir. Las largas etapas de paralización de la Municipalidad -con la consiguiente falta de inspectores en la calle- unida a la cultura de la infracción que caracteriza a los tucumanos, ha determinado que con demasiada frecuencia la carga y descarga se siga realizando mucho más allá de la hora límite. Lo que deriva, como es de suponer, en fastidiosos embotellamientos de vehículos en el sector céntrico.
Pensamos que situaciones como las referidas no debieran repetirse, en una ciudad con un tránsito tan intenso y problematizado como el que caracteriza a la nuestra. Para ello será imprescindible que los inspectores municipales cumplan con su deber y hagan observar rigurosamente la ordenanza.







