26 Diciembre 2007 Seguir en 
BAGDAD.- Dos ataques suicidas que tuvieron como objetivo sendas patrullas vecinales apoyadas por Washington causaron ayer al menos 35 muertes y más de 100 heridos. El hecho dejó en evidencia la volátil situación en el norte de Bagdad, donde los militares estadounidenses aseguran que la red Al Qaeda se está reagrupando.
En Baiji, ciudad petrolera de la provincia de Salahuddin, un kamikaze conduciendo un vehículo cargado con explosivos se inmoló en un puesto de control. Fuentes militares cifraron en 25 los muertos y en 80 los heridos. La explosión dejó un gran cráter en la calle, rompió ventanas y afectó las fachadas de los bloques de viviendas de los alrededores. Desesperados vecinos removían los escombros para rescatar cuerpos. Imágenes de televisión mostraban restos de automóviles y manchas de sangre en el camino. fuentes médicas dijeron que entre las víctimas, todas civiles, había varios niños.
En un funeral
A su vez, un hombre bomba atacó un funeral Baquba, en la provincia norteña de Diyala. Mató a no menos de 10 personas y dejó heridas a otras 20. Todas las víctimas eran miembros de las patrullas vecinales que responden a líderes tribales que, con apoyo de Washington, luchan ahora contra la red extremista islámica iraquí. El funeral era para un hombre y su hijo que habían trabajado con el Ejército de Estados Unidos como voluntarios armados. Ambos habían fallecido horas antes en un tiroteo.
La ofensiva turca
Por otra parte, el ejército turco informó sobre la muerte de unos 170 rebeldes kurdos en un reciente ataque aéreo en el norte de Irak. “Esta cifra no tiene en cuenta a los terroristas que fueron eliminados cuando sus refugios se derrumbaron a causa de los bombardeos”, precisó la fuente militar. La aviación turca lanzó ayer otro bombardeo aéreo contra tres pueblos considerados como bases rebeldes, en el Kurdistán iraquí. Se trata del cuarto ataque turco en el norte de Irak desde octubre, cuando Ankara autorizó la acción transfronteriza contra el Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), considerado como grupo terrorista por Turquía, EEUU y la Unión Europea (UE). (Reuter-AFP-NA)
En Baiji, ciudad petrolera de la provincia de Salahuddin, un kamikaze conduciendo un vehículo cargado con explosivos se inmoló en un puesto de control. Fuentes militares cifraron en 25 los muertos y en 80 los heridos. La explosión dejó un gran cráter en la calle, rompió ventanas y afectó las fachadas de los bloques de viviendas de los alrededores. Desesperados vecinos removían los escombros para rescatar cuerpos. Imágenes de televisión mostraban restos de automóviles y manchas de sangre en el camino. fuentes médicas dijeron que entre las víctimas, todas civiles, había varios niños.
En un funeral
A su vez, un hombre bomba atacó un funeral Baquba, en la provincia norteña de Diyala. Mató a no menos de 10 personas y dejó heridas a otras 20. Todas las víctimas eran miembros de las patrullas vecinales que responden a líderes tribales que, con apoyo de Washington, luchan ahora contra la red extremista islámica iraquí. El funeral era para un hombre y su hijo que habían trabajado con el Ejército de Estados Unidos como voluntarios armados. Ambos habían fallecido horas antes en un tiroteo.
La ofensiva turca
Por otra parte, el ejército turco informó sobre la muerte de unos 170 rebeldes kurdos en un reciente ataque aéreo en el norte de Irak. “Esta cifra no tiene en cuenta a los terroristas que fueron eliminados cuando sus refugios se derrumbaron a causa de los bombardeos”, precisó la fuente militar. La aviación turca lanzó ayer otro bombardeo aéreo contra tres pueblos considerados como bases rebeldes, en el Kurdistán iraquí. Se trata del cuarto ataque turco en el norte de Irak desde octubre, cuando Ankara autorizó la acción transfronteriza contra el Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), considerado como grupo terrorista por Turquía, EEUU y la Unión Europea (UE). (Reuter-AFP-NA)







