24 Diciembre 2007 Seguir en 
CARACAS, Venezuela.- Los gobiernos y los ciudadanos venezolanos y colombianos se mantenían expectantes hoy por la anunciada liberación de tres rehenes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, pese a que la esperanza inicial de que ocurriera en Navidad se veía retrasada por problemas de seguridad.
Luego de una semana de gira en Uruguay y en Cuba, el presidente venezolano Hugo Chávez llegó ayer a Caracas para afinar detalles del plan para recibir a los cautivos, en lo que calificó como una "operación delicada". Desde ayer y durante la mañana de hoy, mantuvo total hermetismo sobre la liberación.
La guerrilla ordenó el pasado 9 de diciembre la liberación de Clara Rojas, ex compañera de fórmula presidencial de Ingrid Betancourt, de su hijo nacido en cautiverio y de la ex congresista Consuelo González. La primera de las mujeres fue atrapada en 2002, y la segunda un año antes.
Los rebeldes dijeron que los rehenes serían entregados a Chávez o a quien él designara. Tras la conmoción por el anuncio, el mandatario calificó la noticia como un excelente regalo de Navidad para los familiares.
Sin embargo, este fin de semana la senadora colombiana Piedad Córdoba -quien ofició de mediadora junto a Chávez para un canje humanitario- dijo que la liberación podría retrasarse por la persistencia de operativos de las tropas de Bogotá en las zonas de frontera.
En Venezuela, en tanto, la zona fronteriza se mantenía ayer sin mayor despliegue militar. Sin embargo, pese a la cercanía de la Navidad, la mayoría de los oficiales permanecen aún en sus destacamentos, señaló una fuente militar. La guerrilla exige que Uribe retire el Ejército y la Policía de una zona de 780 kilómetros cuadrados para que sus delegados y los del Gobierno se reúnan a negociar un acuerdo humanitario.
Desde el viernes, los servicios de seguridad de Venezuela estaban alertas ante una eventual liberación. Fuentes cercanas al gobierno venezolano señalaron que la liberación podría ocurrir en la frontera entre ambos países y que probablemente los rehenes serían recibidos por un emisario de Chávez que los trasladaría a Caracas. (AFP-NA-Reuter)
Luego de una semana de gira en Uruguay y en Cuba, el presidente venezolano Hugo Chávez llegó ayer a Caracas para afinar detalles del plan para recibir a los cautivos, en lo que calificó como una "operación delicada". Desde ayer y durante la mañana de hoy, mantuvo total hermetismo sobre la liberación.
La guerrilla ordenó el pasado 9 de diciembre la liberación de Clara Rojas, ex compañera de fórmula presidencial de Ingrid Betancourt, de su hijo nacido en cautiverio y de la ex congresista Consuelo González. La primera de las mujeres fue atrapada en 2002, y la segunda un año antes.
Los rebeldes dijeron que los rehenes serían entregados a Chávez o a quien él designara. Tras la conmoción por el anuncio, el mandatario calificó la noticia como un excelente regalo de Navidad para los familiares.
Sin embargo, este fin de semana la senadora colombiana Piedad Córdoba -quien ofició de mediadora junto a Chávez para un canje humanitario- dijo que la liberación podría retrasarse por la persistencia de operativos de las tropas de Bogotá en las zonas de frontera.
En Venezuela, en tanto, la zona fronteriza se mantenía ayer sin mayor despliegue militar. Sin embargo, pese a la cercanía de la Navidad, la mayoría de los oficiales permanecen aún en sus destacamentos, señaló una fuente militar. La guerrilla exige que Uribe retire el Ejército y la Policía de una zona de 780 kilómetros cuadrados para que sus delegados y los del Gobierno se reúnan a negociar un acuerdo humanitario.
Desde el viernes, los servicios de seguridad de Venezuela estaban alertas ante una eventual liberación. Fuentes cercanas al gobierno venezolano señalaron que la liberación podría ocurrir en la frontera entre ambos países y que probablemente los rehenes serían recibidos por un emisario de Chávez que los trasladaría a Caracas. (AFP-NA-Reuter)







