24 Diciembre 2007 Seguir en 
Islamabad.- Al menos 10 personas -entre ellas, cuatro soldados- murieron en un ataque suicida perpetrado ayer contra una caravana militar en valle de Swat, una zona altamente conflictiva del noroeste de Pakistán, según informaron fuentes militares.
El ataque se realizó dos días después de que otro militante suicida detonó una bomba en una mezquita Charshadda, en la provincia de la frontera noroeste del país. En ese atentado murieron 56 personas y alrededor de 120 quedaron heridas, dos de ellas se encuentran en estado crítico.
El atentado de ayer tuvo lugar cerca de la localidad de Mingora, en un valle que ha pasado de ser de un destino turístico a un foco de violencia por el combate que libra el Ejército contra los seguidores de un clérigo musulmán partidario de los talibanes.
“Un kamikaze en un coche blanco alcanzó el convoy militar cerca de Mingora", dijo el vocero de las Fuerzas Armadas paquistaníes, el general de brigada Wahid Arshad.
El suicida estrelló su vehículo cargado con explosivos contra los vehículos del Ejército. Murieron seis civiles y cuatro soldados, mientras que otras 23 personas resultaron heridas. Además, la explosión destruyó tres vehículos privados y un jeep militar, y cuatro negocios quedaron seriamente dañados.
El distrito de Swat sufre una escalada de violencia desde fines de octubre, cuando el presidente paquistaní, Pervez Musharraf, ordenó un envío adicional de tropas para expulsar de la región a los seguidores del clérigo radical Maulana Fazlullah, que instiga una campaña armada para imponer un régimen estilo talibán en el valle.
Este año, Pakistán ha visto un resurgimiento de la violencia, con más de 400 personas muertas por ataques suicidas en los últimos meses, la mayoría, en la zona fronteriza del noroeste.
La ex primera ministra y líder del principal partido de la oposición en Pakistán, Benazir Bhutto, sostuvo hoy que el gobierno de Musharraf fracasó en su lucha contra el terrorismo. Bhutto retornó a su país luego de ocho años en el exilio y está haciendo campaña de cara a las elecciones parlamentarias que se realizarán en enero.
Por su parte, otro ex jefe de Gobierno y opositor, que también acaba de volver del exilio, Nawaz Sharif, afirmó que garantizará el cumplimiento de la ley y pidió el voto del electorado “para expulsar a Musharraf del poder”. (DPA)
El ataque se realizó dos días después de que otro militante suicida detonó una bomba en una mezquita Charshadda, en la provincia de la frontera noroeste del país. En ese atentado murieron 56 personas y alrededor de 120 quedaron heridas, dos de ellas se encuentran en estado crítico.
El atentado de ayer tuvo lugar cerca de la localidad de Mingora, en un valle que ha pasado de ser de un destino turístico a un foco de violencia por el combate que libra el Ejército contra los seguidores de un clérigo musulmán partidario de los talibanes.
“Un kamikaze en un coche blanco alcanzó el convoy militar cerca de Mingora", dijo el vocero de las Fuerzas Armadas paquistaníes, el general de brigada Wahid Arshad.
El suicida estrelló su vehículo cargado con explosivos contra los vehículos del Ejército. Murieron seis civiles y cuatro soldados, mientras que otras 23 personas resultaron heridas. Además, la explosión destruyó tres vehículos privados y un jeep militar, y cuatro negocios quedaron seriamente dañados.
El distrito de Swat sufre una escalada de violencia desde fines de octubre, cuando el presidente paquistaní, Pervez Musharraf, ordenó un envío adicional de tropas para expulsar de la región a los seguidores del clérigo radical Maulana Fazlullah, que instiga una campaña armada para imponer un régimen estilo talibán en el valle.
Este año, Pakistán ha visto un resurgimiento de la violencia, con más de 400 personas muertas por ataques suicidas en los últimos meses, la mayoría, en la zona fronteriza del noroeste.
La ex primera ministra y líder del principal partido de la oposición en Pakistán, Benazir Bhutto, sostuvo hoy que el gobierno de Musharraf fracasó en su lucha contra el terrorismo. Bhutto retornó a su país luego de ocho años en el exilio y está haciendo campaña de cara a las elecciones parlamentarias que se realizarán en enero.
Por su parte, otro ex jefe de Gobierno y opositor, que también acaba de volver del exilio, Nawaz Sharif, afirmó que garantizará el cumplimiento de la ley y pidió el voto del electorado “para expulsar a Musharraf del poder”. (DPA)







