01 Diciembre 2002 Seguir en 
Había una vez dos zorros en un bosque, uno gris y otro plateado. En el linde del bosque un campesino criaba gallinas, y las dejaba en libertad en el campo. Cada vez que tenían hambre los zorros iban a capturar una gallina. Al cabo de unos días el campesino construyó un gallinero. Al día siguiente llegó el zorro gris, miró el gallinero y dijo: "¡Qué desgracia, qué gran desgracia, lo que me va a costar abrir la puerta para atrapar una gallina"! Finalmente, en medio de sus lamentos, logró atrapar una gallina y se fue.
Luego, llegó el zorro plateado y exclamó: "Qué hombre inteligente este campesino. Se le ocurrió reunir a todas las gallinas en el mismo lugar para que yo no necesite perseguirlas por los campos. ¡Nunca le voy a terminar de agradecer esta atención!" Atrapó la gallina y se fue.Semanas después, viendo que le seguían robando gallinas, el campesino levantó una pared y puso una alambrada.
Al día siguiente llegó el zorro gris y se lamentó: ¡"Qué catástrofe, es pavoroso. Ese campesino quiere mi muerte, quiere que me muera de hambre! ¿Cómo hago para buscar mi desayuno"? No obstante, logró trepar penosamente la pared, sin dejar de quejarse. Bajó al gallinero, atrapó una gallina e intentó subir nuevamente. Cuando llegó al borde siguió insistiendo en su desgracia y, por torpeza, dejó caer la gallina que había atrapado. La gallina logró huir mientras que el zorro, de rabia, dio un mal paso, cayó desde lo alto de la pared y se mató.
Al rato llegó el zorro plateado y exclamó: "Pero es extraordinario, no conozco a nadie más inteligente y previsor que este campesino: construyó una pared para que las gallinas no se escapen. Hace todo lo posible para ayudarme, piensa en todo". Luego, trepó la pared, atrapó una gallina, hizo el camino inverso y, una vez que estuvo de nuevo al pie de la pared, descubrió los restos de su congénere y concluyó: "Hasta tuvo la delicadeza de poner una alfombra para que yo pueda limpiarme las patas".
Dos actitudes ante la vida
Esta fábula muestra claramente con qué actitud se pueden enfrentar los problemas que se presentan, a diario, en el trabajo y, por qué no, también en la vida. Las opciones son ser como el zorro gris, que se lamenta y se queja ante cada obstáculo y adopta una actitud negativa y pesimista, lo que, a su vez, disminuye su energía. O bien imitar al zorro plateado, que al obstáculo lo percibe como una oportunidad, lo enfrenta en forma positiva y finalmente consigue su objetivo.En el primer caso (zorro gris), la situación, el contexto o el otro (en el caso de la fábula, el campesino) es lo que determina la situación y, por lo tanto, la actitud del zorro gris es la de la víctima, "La culpa de lo que me pasa la tiene este, esto o aquello". En cambio, el zorro plateado asume que él es el protagonista y de él depende encontrar la solución al problema. Al asumir esta actitud, enfrenta positivamente el problema y consigue lo que quería.Es claro que, en el ámbito laboral, la eficiencia y el logro de los objetivos propuestos dependen también de múltiples factores como el tipo de organización o de líder o de jefe que existe. Pero no es menos cierto que en muchas ocasiones están dadas muchas de las condiciones o factores necesarios y la actitud es la de buscar siempre un nuevo escollo para no hacer.
La sociedad argentina y las organizaciones que forman parte de ella -con o sin fines de lucro- necesitan más que nunca que se enfrenten todos los obstáculos -que, obviamente, no son pocos- con una actitud positiva. Hay que ver cada situación como si fuera una oportunidad, como un desafío, como una provocación para medirnos hasta dónde podemos dar. Hay que tener en cuenta, además, que generalmente sea cuál fuere la circunstancia, no estamos solos: formamos parte de un grupo de personas con las cuales interactuamos diariamente durante muchas horas del día y que de nuestra capacidad de trabajar juntos, de generar una sinergia positiva, depende que el grupo actué como un zorro gris o como un zorro plateado.
Luego, llegó el zorro plateado y exclamó: "Qué hombre inteligente este campesino. Se le ocurrió reunir a todas las gallinas en el mismo lugar para que yo no necesite perseguirlas por los campos. ¡Nunca le voy a terminar de agradecer esta atención!" Atrapó la gallina y se fue.Semanas después, viendo que le seguían robando gallinas, el campesino levantó una pared y puso una alambrada.
Al día siguiente llegó el zorro gris y se lamentó: ¡"Qué catástrofe, es pavoroso. Ese campesino quiere mi muerte, quiere que me muera de hambre! ¿Cómo hago para buscar mi desayuno"? No obstante, logró trepar penosamente la pared, sin dejar de quejarse. Bajó al gallinero, atrapó una gallina e intentó subir nuevamente. Cuando llegó al borde siguió insistiendo en su desgracia y, por torpeza, dejó caer la gallina que había atrapado. La gallina logró huir mientras que el zorro, de rabia, dio un mal paso, cayó desde lo alto de la pared y se mató.
Al rato llegó el zorro plateado y exclamó: "Pero es extraordinario, no conozco a nadie más inteligente y previsor que este campesino: construyó una pared para que las gallinas no se escapen. Hace todo lo posible para ayudarme, piensa en todo". Luego, trepó la pared, atrapó una gallina, hizo el camino inverso y, una vez que estuvo de nuevo al pie de la pared, descubrió los restos de su congénere y concluyó: "Hasta tuvo la delicadeza de poner una alfombra para que yo pueda limpiarme las patas".
Dos actitudes ante la vida
Esta fábula muestra claramente con qué actitud se pueden enfrentar los problemas que se presentan, a diario, en el trabajo y, por qué no, también en la vida. Las opciones son ser como el zorro gris, que se lamenta y se queja ante cada obstáculo y adopta una actitud negativa y pesimista, lo que, a su vez, disminuye su energía. O bien imitar al zorro plateado, que al obstáculo lo percibe como una oportunidad, lo enfrenta en forma positiva y finalmente consigue su objetivo.En el primer caso (zorro gris), la situación, el contexto o el otro (en el caso de la fábula, el campesino) es lo que determina la situación y, por lo tanto, la actitud del zorro gris es la de la víctima, "La culpa de lo que me pasa la tiene este, esto o aquello". En cambio, el zorro plateado asume que él es el protagonista y de él depende encontrar la solución al problema. Al asumir esta actitud, enfrenta positivamente el problema y consigue lo que quería.Es claro que, en el ámbito laboral, la eficiencia y el logro de los objetivos propuestos dependen también de múltiples factores como el tipo de organización o de líder o de jefe que existe. Pero no es menos cierto que en muchas ocasiones están dadas muchas de las condiciones o factores necesarios y la actitud es la de buscar siempre un nuevo escollo para no hacer.
La sociedad argentina y las organizaciones que forman parte de ella -con o sin fines de lucro- necesitan más que nunca que se enfrenten todos los obstáculos -que, obviamente, no son pocos- con una actitud positiva. Hay que ver cada situación como si fuera una oportunidad, como un desafío, como una provocación para medirnos hasta dónde podemos dar. Hay que tener en cuenta, además, que generalmente sea cuál fuere la circunstancia, no estamos solos: formamos parte de un grupo de personas con las cuales interactuamos diariamente durante muchas horas del día y que de nuestra capacidad de trabajar juntos, de generar una sinergia positiva, depende que el grupo actué como un zorro gris o como un zorro plateado.







