La devaluación produjo nuevos ganadores y perdedores

Durante los años 90 las empresas de servicios fueron las beneficiadas. Hoy lo son las que sustituyen importaciones.

01 Diciembre 2002
En la economía siempre hay ganadores y perdedores. Durante la vigencia de la Convertibilidad, las empresas de servicios públicos (energía eléctrica, gas y telecomunicaciones) constituyeron el sector más dinámico. Desde la devaluación, en cambio, pasaron a ser las más perjudicadas. Por oposición, las firmas con perfil exportador u orientadas a la sustitución de importaciones se transformaron en las nuevas bendecidas por la coyuntura. Sin embargo, la victoria de estas últimas será pasajera si no se articula una política que incentive las ventas al exterior y, sobre todo, si no hay estabilidad institucional y macroeconómica.
La Fundación Capital (FC) estudió la evolución de las ventas y resultados trimestrales de 85 grandes empresas pertenecientes a 13 sectores económicos diferentes que cotizan en la Bolsa de Comercio de Buenos Aires. La primera conclusión es que, ganadores y perdedores, están sufriendo la devaluación del peso, la prolongada recesión, la caída de la demanda interna y las restricciones crediticias. "Al cierre de este año el Producto Bruto Interno argentino (PBI) se contraerá un 11,5% respecto de 2001. Similar conclusión se refleja al analizar los ingresos y resultados del total de empresas medidos en dólares", pronosticó.
La adaptación al nuevo contexto no es fácil. "Hay un cambio de prioridades: se dejó de invertir y, por lo tanto, se postergaron los planes de expansión para atender los compromisos financieros y mantener las operaciones. El principio general es seguir una estrategia prudente de cuidar el flujo de caja y achicar costos. Los únicos sectores que actualmente están comenzando a invertir son los sectores exportadores, cuyas inversiones están canalizadas hacia la generación de una mayor oferta exportadora", según la FC.
Con la reducción de las tasas del Impuesto a las Ganancias (del 35% al 30%) y del IVA (del 21% al 19%) no alcanza. "Hay que reestructurar la deuda pública y resolver el corralito. Sólo con una situación política y macroeconómica estable, junto con una política consistente que incentive la exportación, se puede pensar en una mejora real de la economía y en recomponer el capital de trabajo para empezar a creer que el crecimiento en el mediano plazo es posible", concluye.

PUNTOS DE VISTA
¡Usen el mercado de capitales!

Por Enrique J. Martínez

La mayoría de las empresas locales sigue cerradas y no abre su capital a través de la oferta de acciones, para fondearse de socios en vez de acreedores. Mientras los bancos no tienen líneas de crédito -por ahora- para financiar nuevos emprendimientos, el sistema bursátil ofrece sus pizarras, para que listen las empresas, especialmente las agroindustrias exportadores.
No hace muchos años, en el panel de las azucareras, listaban varias compañías locales que hacían mucho del volumen diario de la Bolsa porteña. Pero desaparecieron. En la última década solo se incorporó la citrícola San Miguel a través de una exitosa colocación de acciones. Una encuesta de 2001 la ubica como la empresa que mejor representa a los tucumanos. Se lo merece.
La automotriz Scania Argentina SA y el Banco Empresario -con sus obligaciones negociables- publicaron sus balances en el mercado de capitales. Pero el resto, lamentablemente, se mantiene cerrado y desaprovecha una formidable oportunidad para captar ahorros y financiar emprendimientos en condiciones inmejorables.
Es un dato real que las empresas con oferta pública tienen en mayor rentabilidad que las cerradas, lo que da mejores ingresos para el estado. Cuesta entender por qué no se fomenta el mercado de capitales. El negocio de estos años también se concentró en la deuda pública. Y a los potenciales emisores -como la agroindustria- no le hicieron atractivo el mercado, por desconocimiento o temor al costo de abrirse cuando es un beneficio.
Se puede aceptar que a los empresarios locales no les entusiasme una pizarra disponible y a término para el azúcar o el limón -tal vez es mucha anticipación en el tiempo- pero desperdiciar ahorros que se van, es imperdonable.
El informe de la Fundación Capital (ver "La devaluación...") resalta que se dejó de invertir, salvo en los sectores exportadores.
Cerrados los mercados de capitales de afuera, hasta que se reestructuren las deudas pública y privada, hay que canalizar ahorro local -¡que apareció!- hacia las fuentes productivas.
Esto debe apoyarse con la desgravación en el Impuesto a las Ganancias de capital de la venta de acciones, siempre que sea en las Bolsas, lo que apoya la liquidez en los mercados. Hay que facilitar el ingreso de las PyME al sistema bursátil, subvencionando como en otros países los costos de entrada y mantenimiento inicial en las pizarras, por la apertura del capital.
Las empresas necesitan financiación y los mercados, volumen y productos. Si no se complementan para aprovechar esta oportunidad histórica, ¿cuándo lo harán?

PUNTO DE VISTA
La City dejó de ser la reina

Por Luis Garretón - Titular Nueva Bolsa de Comercio de Tucumán

Hubo un verdadero cambio de papeles. Durante los 90, en Tucumán hubo un crecimiento exponencial de las compañías de teléfonos. Estas aparecieron por la desregulación del mercado, la sensible baja de los componentes de los insumos importados (tecnología de punta) y la atracción de invertir en paises emergentes. También aparecieron nuevas empresas de televisión por cable y, posteriormente, de provisión de Internet (con la participación de grandes firmas compitiendo con innumerables proveedores independientes). Fue la avanzada de la globalización enancada en la política de EE.UU.
Los bancos fueron los grandes ganadores. La convertibilidad aseguraba estabilidad y, por ende, la gente tomaba créditos. La diferencia entre la tasa de interés internacional (la que los bancos pagaban al capital que venía a arriesgar al país) y la que cobraban en el mercado interno les aseguraba un spread que hacía incesante el crecimiento de estas empresas. El microcentro se convirtió en la city provincial.
Contrariamente, sectores productivos como el azucarero, al no poder exportar (la paridad 1 a 1 comenzó apreciada) tenían dificultades para colocar su producción y mantuvieron sus precios deprimidos durante años. Se podían defender con el crédito, hasta que el nivel de endeudamiento atascó el desarrollo empresarial.
Con la devaluación, los sectores que apuntan a las exportaciones y a la sustitución de importaciones ganaron. Después de un mal primer trimestre, la industria textil resucitó con fuertes planes de expansión, aunque algunas que venían con fuertes endeudamientos aún tienen dificultades por la falta de crédito.
Las citrícolas tuvieron fuertes inconvenientes para obtener capitales de giro para poder hacer una buena zafra gracias al valor del dólar (el limón de calidad como fruta fresca se exporta, el otro se hace jugo y aceite que también se exporta, quedando sólo el de regular calidad para el mercado local).
En el azúcar, las exportaciones que antes dependían de los cupos de EE.UU., ahora se basan en precios competitivos. Los saldos quedan para el mercado interno con un buen precio.
Además, se están colocando camiones en Rusia y hasta papel en el exterior.

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