Los fracasos llegan cuando no se cambia a tiempo

Los padres deben ayudar a sus hijos en su formación profesional.

01 Diciembre 2002
Muchas de las empresas familiares (EF) que fracasaron no entendieron el cambio que se avecinó sobre su negocio. Los familiares responsables de la dirección de la empresa mantienen sus propias creencias, valores y modos de tomar decisiones, tal como lo hicieron durante años. La resistencia a discontinuar un producto tradicional, como también el cerrar un negocio, es natural que cueste, más cuando los directivos se encuentran afectivamente vinculados a ellos. Sin embargo, la inercia por seguir haciendo lo mismo ya no es posible.
"Los fundamentos de los éxitos pasados se tambalearon porque el terreno donde se asentaban cambió más rápido que sus creencias y supuestos sobre los mercados que debían atender", dicen Gary Hamel y Prahalad. La tecnología y la globalización de los negocios introducen conceptos nuevos de productos y hábitos de consumo que hasta hace unos años atrás hubieran sido impensables (caso de las empresas virtuales y la comercialización a través de Internet).
Es más fácil que los hijos que se están incorporando a la empresa sean conscientes de los cambios que se están experimentando en el mundo de los negocios. Se están creando diferencias culturales intergeneracionales que afectarán seriamente la calidad del trabajo entre familiares. Pero ésto no ocurrirá si los que dirigen la EF gozan de la sabiduría de prepararse para esta nueva etapa.
Cuando los familiares comprenden esta nueva dinámica de los negocios, pueden promover una alta motivación y unidad, sólo pensable en las EF por el compromiso que asumen los familiares ante estos desafíos. Es entonces la gran ocasión para desarrollar en los hijos el espíritu emprendedor, basado en una más sólida formación humana y profesional.Observamos con frecuencia que los hijos que trabajan en la empresa de su familia ven su posición demasiado segura. No sienten la presión por lograr resultados y temor a ser reemplazados en caso de no alcanzarlos, como probablemente sucedería si trabajara en otra empresa. Los hijos de los dueños de la empresa, sin ser en realidad propietarios todavía, se ven a sí mismos como tales, y así también lo perciben los empleados. Cuando se toleran más los fracasos, se dificulta el proceso de mejora continua que requiere toda empresa para ser competitiva. Por eso, una función primordial que tienen los padres es ayudar a sus hijos en su formación profesional y, adecuando su rol en la organización familiar de acuerdo a su personalidad, capacidad y objetivos personales.

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