30 Noviembre 2002 Seguir en 
BOGOTA.- Las paramilitares Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), anunciaron un cese de hostilidades unilateral e indefinido a partir mañana, en lo que fue interpretado como una victoria política del presidente Alvaro Uribe que, además, abre un interrogante sobre el futuro de sus relaciones con los otros grupos guerrilleros. Asimismo, esta organización armada de extrema derecha exige al gobierno que se haga cargo de las zonas donde las AUC ejercen influencia y advierte que, en caso de ser atacadas por la guerrilla -FARC o ELN-, apelarán a su derecho a la defensa.
La condición
En el comunicado, enviado a Uribe, al cardenal Pedro Rubiano y al comisionado de Paz, Luis Carlos Restrepo, esta organización de 10.000 hombres que lideran Carlos Castaño y Salvatore Mancuso señala su disposición al diálogo inmediato con el gobierno, para lo cual solicita la suspensión de las acciones legales contra los miembros negociadores de las AUC Castaño y Mancuso fueron pedidos en extradición por Estados Unidos en septiembre pasado y no está claro cómo podría afectar esa medida un proceso de paz que fuera liderado por estos dos hombres.
Este giro en el conflicto interno colombiano genera dudas sobre cómo incidirá en el proceso de paz con las agrupaciones guerrilleras, especialmente las FARC, que se mostraron históricamente reacias a considerar cualquier acercamiento del gobierno con los ultraderechistas.
La condición
En el comunicado, enviado a Uribe, al cardenal Pedro Rubiano y al comisionado de Paz, Luis Carlos Restrepo, esta organización de 10.000 hombres que lideran Carlos Castaño y Salvatore Mancuso señala su disposición al diálogo inmediato con el gobierno, para lo cual solicita la suspensión de las acciones legales contra los miembros negociadores de las AUC Castaño y Mancuso fueron pedidos en extradición por Estados Unidos en septiembre pasado y no está claro cómo podría afectar esa medida un proceso de paz que fuera liderado por estos dos hombres.
Este giro en el conflicto interno colombiano genera dudas sobre cómo incidirá en el proceso de paz con las agrupaciones guerrilleras, especialmente las FARC, que se mostraron históricamente reacias a considerar cualquier acercamiento del gobierno con los ultraderechistas.







