29 Noviembre 2002 Seguir en 
BAGDAD.- Una vieja fábrica de vacunas contra la aftosa, y una instalación militar, ambas en las afueras de Bagdad, fueron revisadas ayer sin inconvenientes por los expertos internacionales, en el segundo día de inspecciones del desarme iraquí.
El primer grupo pasó cuatro horas en el laboratorio de Al-Dora, 10 kilómetros al sur de la capital iraquí, que pertenece al Ministerio de Salud. Oficialmente, la planta se dedica al procesamiento de vacunas para animales, pero en 1996 fue destruida por los expertos de la ONU, que la vincularon con la producción de armas biológicas.
Tras interrogar a los empleados y técnicos de la planta, los inspectores se llevaron muestras de suelo, de árboles y otros materiales para detectar posibles restos de sustancias químicas sospechosas. Además, recogieron muestras de agua de una gran cisterna y del polvo de las palas de ventiladores ya en desuso. El complejo fue construido en la década del ?70 por una empresa francesa que comenzó a producir vacunas para los animales en 1984. Hace tres meses. EE.UU. señaló a este lugar como productor de armas de destrucción masiva.
Un material no precisado
A su vez, el grupo de inspectores de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA), realizó una visita sorpresa a un emplazamiento militar de Al Taji, a 25 kilómetros al norte de Bagdad. Un funcionario iraquí explicó que en el pasado la fábrica dependía de un departamento militar industrial, y que producía partes de misiles, pero que desde hacía tiempo se había transformado en una empresa especializada en la producción de maquinaria civil. Después de tres horas de inspección, los expertos se llevaron un material no precisado que fue hallado durante la inspección.
Hasta ahora, los inspectores sólo han visitado sitios que ya habían sido revisados en la década de 1990, antes de que el jefe de aquella misión, Richard Butler, se retirara con su equipo del país argumentando que los funcionarios iraquíes obstruían su misión. Esta vez, los expertos cuentan con una mejor tecnología que la utilizada entonces. (TELAM)
El primer grupo pasó cuatro horas en el laboratorio de Al-Dora, 10 kilómetros al sur de la capital iraquí, que pertenece al Ministerio de Salud. Oficialmente, la planta se dedica al procesamiento de vacunas para animales, pero en 1996 fue destruida por los expertos de la ONU, que la vincularon con la producción de armas biológicas.
Tras interrogar a los empleados y técnicos de la planta, los inspectores se llevaron muestras de suelo, de árboles y otros materiales para detectar posibles restos de sustancias químicas sospechosas. Además, recogieron muestras de agua de una gran cisterna y del polvo de las palas de ventiladores ya en desuso. El complejo fue construido en la década del ?70 por una empresa francesa que comenzó a producir vacunas para los animales en 1984. Hace tres meses. EE.UU. señaló a este lugar como productor de armas de destrucción masiva.
Un material no precisado
A su vez, el grupo de inspectores de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA), realizó una visita sorpresa a un emplazamiento militar de Al Taji, a 25 kilómetros al norte de Bagdad. Un funcionario iraquí explicó que en el pasado la fábrica dependía de un departamento militar industrial, y que producía partes de misiles, pero que desde hacía tiempo se había transformado en una empresa especializada en la producción de maquinaria civil. Después de tres horas de inspección, los expertos se llevaron un material no precisado que fue hallado durante la inspección.
Hasta ahora, los inspectores sólo han visitado sitios que ya habían sido revisados en la década de 1990, antes de que el jefe de aquella misión, Richard Butler, se retirara con su equipo del país argumentando que los funcionarios iraquíes obstruían su misión. Esta vez, los expertos cuentan con una mejor tecnología que la utilizada entonces. (TELAM)







