Durante los cinco días que permaneció su esposa Hilda González en Tucumán, Eduardo Duhalde no se despegó del teléfono. El presidente de la Nación no sólo quiso saber cómo estaba la primera dama sino también midió la trascendencia del "Operativo Rescate" y la cuestión política e institucional de la gestión del gobernador Julio Miranda.
En su visita a Tucumán, el secretario general de la Presidencia, José Pampuro, sugirió a Miranda que la actual administración de gobierno debe pensar seriamente en adelantar los comicios provinciales, algo que es prácticamente una exigencia duhaldista. La próxima semana se reunirían los cuerpos orgánicos del distrito local del PJ para afianzar esa idea. En el gabinete están que trinan. Observan que esa iniciativa favorecería internamente al senador neojusticialista José Alperovich, una jugada que ni el peronismo histórico ni el opositor está dispuesto a avalar.
El jurismo y sus aliados transitorios del gabinete tratan de frenar el adelantamiento de los comicios, aduciendo la imposibilidad constitucional para efectuar el llamado para el 27 de abril próximo. Si no hay reforma de la Carta Magna, eso no se puede realizar, es el argumento más escuchado. También están los tremendistas que, en el fondo, son realistas. "Si insistimos en la reforma nos quemarán vivos en la plaza", se escuchó decir a un conspicuo representante del PJ del interior. Se tratará de convocar a comicios, aduciendo la racionalización del gasto para concatenarlos con los nacionales.
Duhalde observa con suma preocupación el descrédito que tienen Miranda y su administración en la sociedad. El termómetro social así lo indica y la primera dama lo percibió en cada localidad que visitó. La gente no sólo le pidió comida, sino también cambio de conductas de sus dirigentes políticos.
Frente a esta situación, Miranda tuvo que tirar su pretensión reeleccionista al cofre de sus recuerdos, allí donde descansan la generación de los 50.000 puestos de trabajo que prometió cuando asumió como gobernador y el megaemprendimiento Lomas del Tafí.
El poder delegado
El día después de la partida de Hilda Duhalde la administración mirandista salió a cambiar radicalmente su política social. Parecía que en la mesa de decisiones del gabinete había caído una bomba y había modificado todo el escenario oficial. La primera dama dijo que hay que cambiar el plan Compartir el Pan por mercadería que verdaderamente llegue a sus destinatarios. Miranda reconvertirá ese programa.
La esposa de Duhalde sugirió que los funcionarios provinciales bajen los decibeles de sus declaraciones políticas. Miranda hará cambios.
Chiche reclamó, también, la eliminación de la caja única del Estado. Miranda cumplirá y los fondos sociales serán administrados fuera de Rentas Generales.
Desde la Nación comenzarán a llegar toneladas de mercaderías y de medicamentos. Habrá 20.000 planes sociales más para jefes de familia en edad crítica para acceder al mercado laboral. Se crearía un seguro social para embarazadas y se proveerá de agua potable a localidades que hoy no la tienen.En suma, el "Operativo Rescate" se traduciría en el gran escape para una gestión demasiado cuestionada.







