Lousteau, vino nuevo en odres viejos

La buena imagen inicial del futuro ministro de Economía se desdibujó luego de sus primeros movimientos. Entre ambas Cámaras hay 30 proyectos sobre movilidad jubilatoria. Por Angel Anaya - Columnista.

06 Diciembre 2007
BUENOS AIRES.- El puntaje de Martín Lousteau como futuro ministro de Economía tuvo una vertiginosa irrupción, inclusive entre la oposición al kirchnerismo, en virtud de su calificado currículo y notoria juventud. Sin embargo, debieron transcurrir sus primeros movimientos para que se deteriorara el perfil político, como “el vino nuevo en los odres viejos”. Ni siquiera se lo observa ahora con la foto adusta de su antecesor, Miguel Peirano, pues no se lo ve afectado por la realidad automática de la timbrera presidencial frente al secretario Moreno, a quien llama en consulta por su nombre de pila. No cabe duda de que fue muy bien elegido, a la medida del estilo que terminó expulsando a Roberto Lavagna cuando este descartó, en el mensaje del Presupuesto 2006 al Congreso, la prórroga de la ley de emergencia por un nuevo ejercicio. Precisamente, Lousteau apareció en la Casa Rosada como si estuviera ya en el cargo que asumirá el lunes, mientras el Congreso se apresura a redondear el séptimo año de esa prórroga de la ley duhaldista, con difícil y vulnerable trámite reglamentario urgido por la asunción de CFK, tras cuatro años de sostenido crecimiento de la economía. El barco del poder debe quedar bien anclado al hiperpresidencialismo y la negociación de tarifas y subsidios seguirá sin la participación del Congreso. El juvenil ministro ha debutado también anticipadamente con la defensa del sistema de retención a las exportaciones o recursos no coparticipables, a la vez que se anunciaban las de las mineras excluidas por la ley 24.196.

Proyectos sin despacho
El laberinto reglamentario de los diputados para aprobar la ley de emergencia a libro cerrado y sin discusión alguna por ajustada votación, permitió al oficialismo eludir el debate sobre un mecanismo de movilidad jubilatoria, solicitado por la Corte Suprema. Entre ambas cámaras parlamentarias se acumulan desde hace tiempo alrededor de 30 proyectos -ninguno oficialista- que proponen fórmulas, pero sin que alguno de ellos cuente con despacho de comisión. Mucho indica que finalizará el período ordinario, prorrogado hasta fin de año, sin que el tema llegue a las bancas. Fuera del recinto, no son  pocos los representantes oficialistas que comparten la movilidad, mas no que esta sea la oportunidad de legislarla. El tema orbita sin la opinión de CFK, cuyo silencio al respecto duraría todo el sesteo estival. Silencio, claro, que no ha impedido su rauda referencia al pago de impuestos por los jueces, fuertemente relacionado con el fallo de la Corte y la declaración adjunta con claros destinatarios en el Poder Ejecutivo y el Congreso. Pero será el Gobierno el que deba apresurarse no sólo en el caso Badaro sino en los miles de juicios pendientes que ajustarán sus sentencias a la doctrina del máximo tribunal. (De nuestra Sucursal)

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