El debate por el aborto, pendiente

Una decisión de la Presidenta electa cayó bien en el Episcopado, aunque generó suspicacias entre un grupo de obispos. Por Guillermo Villareal, columnista de la agencia DyN.

02 Diciembre 2007
La presidenta electa Cristina Fernández de Kirchner ordenó al Congreso dejar vencer el 10 de diciembre los proyectos de ley para reglamentar los abortos no punibles, a fin de iniciar su gestión sin roces con la Iglesia, que considera esas iniciativas la antesala para su despenalización total.
El gesto de la futura primera mandataria fue bien recibido en el Episcopado, pudo constatar DyN, aunque generó suspicacias entre obispos que evaluaron esa “orden” como una interferencia del Poder Ejecutivo sobre el Legislativo.
“Siempre es positivo que no prosperen los proyectos que fomentan la cultura de la muerte, pero -si son ciertos los trascendidos- constituyen un mal antecedente para la democracia porque violenta la lógica independencia de poderes del Estado”, advirtió a esta agencia un vocero eclesiástico habitual.
La decisión de la presidenta de cajonear algunos proyectos, propuestos por legisladores fieles a Néstor Kirchner y alentados por el ministro saliente Ginés González García, también generó malestar entre los propios legisladores, que evaluaron la movida como una “ofrenda del Gobierno para congraciarse con la Iglesia”.
No obstante, diputados reclamarán a las autoridades de la Cámara Baja el tratamiento antes de fin de año de una iniciativa para reglamentar el procedimiento para los casos de abortos no punibles que contempla el Código Penal, y otro para autorizar la venta gratuita del anticonceptivo de emergencia conocido como “píldora del día después”.
Más allá de que Cristina K se manifestó personalmente en contra del aborto al filo de la campaña electoral de octubre, en la Iglesia dicen percibir una “creciente ofensiva contra la vida humana” desde las legislaturas, tanto nacional como provinciales.
Los obispos ponen como ejemplos de esta presión, la reciente legalización en La Pampa de los “inexistentes jurídicamente y mal llamados abortos no punibles, con la excusa de reglamentarlos”, y la aprobación en Río Negro de “una ley de eutanasia bajo el disfraz de muerte digna”.
También expresaron preocupación por los “notables incrementos” en las partidas destinadas a promover la salud reproductiva y la perspectiva de género consignadas en el Presupuesto Nacional 2008.
Un informe de la Universidad Católica Argentina que llegó a manos de la cúpula episcopal encabezada por el cardenal Jorge Bergoglio, revela que el Ministerio de Salud dedicará $ 24,4 millones al subprograma de Salud Sexual y Procreación Responsable, cifra que implica un incremento de casi el ciento por ciento con relación a los $ 12,1 millones presupuestados en 2007.
El estudio -al que DyN tuvo acceso- justifica el incremento en un préstamo de $ 12,9 millones para “insumos en salud sexual” -anticonceptivos, DIU, píldoras del día después, preservativos, entre otros- que otorgó el Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento (BIRF), integrante del Grupo del Banco Mundial. El debate por el aborto está instalado en la sociedad y puede provocar chisporroteos entre la flamante administración kirchnerista C y la Iglesia, que se muestra inflexible frente a estos proyectos legislativos a los que evalúa como “moralmente inaceptables”.
Tal es la preocupación episcopal que en ambientes eclesiales no descartan hacer una campaña, similar a la de agosto de 2006, para concientizar a los argentinos de que el aborto es “un crimen abominable contra una persona inocente” y advertir a la clase política que no existe en la legislación argentina un derecho a causar la muerte de los propios hijos.

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