El gran cambio sólo es de género

El retrato político de la actual gestión de gobierno no cambiará mayormente con la llegada de Cristina Fernández al poder. La foto tendrá, en el entorno, mujeres edecanas. Por Angel Anaya, columnista LA GACETA.

01 Diciembre 2007
Por Angel Anaya, columnista LA GACETA.


BUENOS AIRES.- La foto presidencial sí ofrecerá un cuadro muy distinto del precedente, pues no sólo habrá en ella una presidenta, sino edecanas de las tres fuerzas armadas. El kirchnerismo asigna una importancia muy especial al retrato político; más inclusive que lo que tras él se oculta y que, como se ha conocido hasta ahora, no cambiará mayormente.
El informe a la Cámara de Diputados del jefe del Gabinete de ministros saliente y entrante ha demostrado que la realidad es esa, dando por muy satisfactoria y triunfalista la gestión presidencial masculina, y prometiendo el éxito de la femenina por ser políticamente melliza. La visita de Alberto Fernández fue un acontecimiento. No sólo después de su permanente olvido del deber constitucional de hacerlo mensual y alternativamente en cada Cámara, sino por la cordialidad gestual con que aceptó algún diálogo; inclusive cuando destacó la estupidez de los intelectuales contra la otra Argentina, y la adhesión y aplauso popular al Gobierno que se va y llega.
Seguramente la inquietud más ostensible del jefe del Gabinete fue asegurarse la rápida prórroga por octavo año de la Ley de Emergencia Económica, pues "si no estamos ya en el infierno, seguimos en el purgatorio", concepción famosa que la presidenta electa hará suya con el actual modelo de superpoderes y delegaciones de facultades que permiten, inclusive al jefe de Gabinete, modificar los presupuestos legislativos, que calificó, en la misma ocasión, como perfectos.

El Congreso del seguimiento
No se entiende bien, empero, lo que CFK quiso decir en el Senado al abandonar su banca, en la que se sentó dos ocasiones este año, al afirmar que dejaba una Cámara diferente. Salvo los senadores nuevos que llegaron, otra cosa no hubo, como no sea que el cuerpo trabajó este año bastante menos que en los tres últimos. Por lo demás, la bancada oficialista seguirá con el mismo presidente, Miguel Angel Pichetto, autor de la histórica frase "estamos aquí para votar lo que el Presidente ordene".
Ese fiel representante de la Casa Rosada acaba de retribuir la renovación de su mando con otra opinión memorable: "Los jueces actúan en función de su prestigio personal y no de los intereses del país". Tan lapidaria expresión fue el eco que despertó en Pichetto el reciente fallo de la Corte Suprema de Justicia, que exige la movilidad constitucional de las retribuciones jubilatorias y solicita a los poderes políticos un mecanismo de actualización anual.
Pero no solo el Senado tiene esa imagen de cambio que Cristina Fernández de Kirchner explica a su manera, sino también la Cámara de Diputados, donde se sancionaron durante el actual ejercicio menos proyectos de ley que los decretos de necesidad y urgencia (DN) remitidos por el presidente Kirchner.
Algunos de ellos quedaron firmes sin necesidad de que las cámaras se pronunciasen, pues el reglamento impulsado por la presidenta electa, instaura la sanción tácita cuando alguna de las cámaras no los trata de inmediato. (De nuestra Sucursal)

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