28 Noviembre 2002 Seguir en 
Mientras el poder adquisitivo de los argentinos se hundió desde la salida de la convertibilidad, en promedio un 28,6%, en el caso específico de los tucumanos, cayó más aún, debido a la incidencia negativa de los Bocade. Por el desagio pronunciado de esta cuasi moneda (a pesar de su leve recuperación en las últimas semanas), según estimó el economista e investigador de la Universidad Nacional de Tucumán, Franco Nanni, la pérdida de poder de compra de los habitantes de la provincia podría estimarse durante 2002, muy por encima del 30%.
El mayor o menor grado de incidencia en los ingresos depende de la forma en que cada uno de los asalariados cobra su sueldo, siendo el más perjudicado aquel que percibe su totalidad en bonos.
Observa el especialista que, por el simple hecho de que la provincia está "bonificada", la mayoría casi absoluta de los artículos de cualquier rubro que se adquiera tiene un recargo superior al de otras provincias. En algunos casos llegó a cerca del 20% (el desagio de los Bocade superó, algunas semanas, ese porcentaje).
Lo que más interesa
Nanni destaca que hay distintas maneras de medir los sueldos, pero que lo realmente interesa a una familia o a una persona que recibe ingresos no es la cantidad de billetes (sean estos dólares, euros, pesos o "papeles" como los Bocade y los tickets, entre otros inventos) sino lo que puede comprar con ellos. Por la devaluación, por ejemplo, los sueldos medidos en dólares retrocedieron un 73%. Pero, teniendo en cuenta que la inflación fue menor comparada con la suba del dólar, la baja de los salarios es inferior (28,6%)
De lo que no existe ninguna duda, remarca el experto, es que los ingresos cayeron notablemente y por motivos diversos: 1) porque aumentaron los precios pero no los salarios (salarios reales menores); 2) porque muchas personas quedaron sin empleo; 3) porque la moneda en la cual reciben el pago de sus salarios, si era Bocade se devaluó en términos del peso, y si era "pesos" se devaluó en términos de dólares (devaluación) y también en términos de bienes (inflación).
La inflación que sufrió la Argentina en 2002 (cerca de 40% medida en los precios minoristas y 120% en precios mayoristas) significa una pérdida de poder de compra de 28,6% si se mide en minoristas y de 54,5%, en mayoristas. Pero, ¿con cuál de los índices corresponde comparar? En realidad, a los salarios se los mide en términos de los precios minoristas, que son con los que se construye la canasta familiar (la pérdida de poder adquisitivo es una tasa algo menor que la tasa de inflación). Hasta octubre, la inflación de la canasta básica alimentaria en Tucumán (75,4%) fue muy superior a la media del país (67,7%).
Una de las fuentes para analizar el ingreso medio de las familias es la llamada EPH o Encuesta Permanente de Hogares, que se hace en los grandes aglomerados urbanos de todo el país y que mide diferentes cosas, tales como a) tasa de desempleo urbano; b) ingresos promedios de la población; c) ingresos por persona en cada hogar; d) porcentaje de personas sin ingreso; e) distribución por estratos del ingreso, etc.
El mayor o menor grado de incidencia en los ingresos depende de la forma en que cada uno de los asalariados cobra su sueldo, siendo el más perjudicado aquel que percibe su totalidad en bonos.
Observa el especialista que, por el simple hecho de que la provincia está "bonificada", la mayoría casi absoluta de los artículos de cualquier rubro que se adquiera tiene un recargo superior al de otras provincias. En algunos casos llegó a cerca del 20% (el desagio de los Bocade superó, algunas semanas, ese porcentaje).
Lo que más interesa
Nanni destaca que hay distintas maneras de medir los sueldos, pero que lo realmente interesa a una familia o a una persona que recibe ingresos no es la cantidad de billetes (sean estos dólares, euros, pesos o "papeles" como los Bocade y los tickets, entre otros inventos) sino lo que puede comprar con ellos. Por la devaluación, por ejemplo, los sueldos medidos en dólares retrocedieron un 73%. Pero, teniendo en cuenta que la inflación fue menor comparada con la suba del dólar, la baja de los salarios es inferior (28,6%)
De lo que no existe ninguna duda, remarca el experto, es que los ingresos cayeron notablemente y por motivos diversos: 1) porque aumentaron los precios pero no los salarios (salarios reales menores); 2) porque muchas personas quedaron sin empleo; 3) porque la moneda en la cual reciben el pago de sus salarios, si era Bocade se devaluó en términos del peso, y si era "pesos" se devaluó en términos de dólares (devaluación) y también en términos de bienes (inflación).
La inflación que sufrió la Argentina en 2002 (cerca de 40% medida en los precios minoristas y 120% en precios mayoristas) significa una pérdida de poder de compra de 28,6% si se mide en minoristas y de 54,5%, en mayoristas. Pero, ¿con cuál de los índices corresponde comparar? En realidad, a los salarios se los mide en términos de los precios minoristas, que son con los que se construye la canasta familiar (la pérdida de poder adquisitivo es una tasa algo menor que la tasa de inflación). Hasta octubre, la inflación de la canasta básica alimentaria en Tucumán (75,4%) fue muy superior a la media del país (67,7%).
Una de las fuentes para analizar el ingreso medio de las familias es la llamada EPH o Encuesta Permanente de Hogares, que se hace en los grandes aglomerados urbanos de todo el país y que mide diferentes cosas, tales como a) tasa de desempleo urbano; b) ingresos promedios de la población; c) ingresos por persona en cada hogar; d) porcentaje de personas sin ingreso; e) distribución por estratos del ingreso, etc.







