La "mujer bonita" ahora prioriza su vida familiar

Julia Roberts cumple 40 años, y no sólo es una de las actrices más guapas, sino una de las mejores pagadas en Hollywood. Su compromiso social con Unicef.

OSCAR. Por su destacado protagonismo en el filme “Erin Brockovich”, la Academia le entregó la estatuilla como mejor actriz en el año 2000. REUTERS
OSCAR. Por su destacado protagonismo en el filme “Erin Brockovich”, la Academia le entregó la estatuilla como mejor actriz en el año 2000. REUTERS
28 Octubre 2007
Nueva York.-  Su sonrisa vale oro. Con esa sonrisa amplia, irresistible y seductora, Julia Roberts se convirtió en una de las actrices más populares y mejor pagadas de Hollywood. Sólo por su papel en “La sonrisa de Mona Lisa” (2003) recibió la suma -sin precedentes entonces- de 25 millones de dólares. Sus películas recaudaron en total 2.200 millones de dólares, más que las de ninguna otra actriz. Pero todo eso ya no le importa tanto a la Roberts. Desde que está casada y tiene hijos, su familia es su máxima prioridad. “Tengo todo lo que deseaba”, dijo la ganadora de un Oscar hace poco en una fiesta que se celebró en su honor en Beverly Hills. “Y la ampliación de mi vida -y de mis caderas- es un regalo de mi marido, sin el cual estaría muy sola”. Hoy, Roberts cumple 40 años, y lo celebrará en la intimidad de su familia, con su esposo Danny Moder, sus mellizos Hazel y Finn, de casi tres años, y el pequeño Henry Daniel, que nació en junio. “Soy una persona muy normal que tiene un trabajo extraordinario”, dijo Roberts en alguna ocasión.
Y el hecho de que pueda transmitir eso en la gran pantalla es seguramente lo que marca el encanto de sus películas. La más conocida de todas sigue siendo “Mujer bonita” (1990), en la que interpretó con absoluta naturalidad a una prostituta que se enamora de un hombre rico, encarnado por Richard Gere, en una moderna versión de Cenicienta. Tras “Mystic Pizza” (1988) y “Magnolias de acero” (1989), “Mujer bonita” fue una de las primeras películas que rodó la actriz, nacida en el seno de una familia de feriantes. La catapultó a la fama y la convirtió en una de las grandes estrellas de Hollywood, tanto que se llevó un Globo de Oro y una nominación al Oscar.
Para Roberts, entonces de 23 años, el éxito fue también una carga. Una y otra vez sus trabajos eran medidos en su propio listón. En los años 90, le siguieron algunas películas que fracasaron en taquilla. Y ella misma intentó por todos los medios quitarse de encima la imagen de “novia de América”. A pesar de ganar millones, rechazó todos los papeles en comedias románticas y dejó escapar así éxitos posteriores como “Shakespeare in Love”.
Roberts regresó al género en el que el público la adora con “La  boda de mi mejor amigo” (1997). Le siguieron “Notting Hill” (1999), con Hugh Grant, y “Runaway Bride” (1999), otra vez con Richard Gere, dos éxitos de taquilla.
El momento más destacado de su carrera hasta ahora ocurrió en 2000 con la película “Erin Brockovich”, de Steven Soderbergh, por la que recibió un Oscar a la mejor actriz. Como “Robin Hood con tacones”, interpretó a una madre sola con tres hijos que destapa un enorme escándalo ecológico. El tema también le importaba personalmente: Roberts tiene un largo compromiso social, con el medio ambiente, los niños enfermos de cáncer y, sobre todo, con el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF).
A los 40, Julia Roberts sigue en los rankings de mujeres más guapas del mundo.
Su biógrafo James Spada tiene una explicación especial para su carisma. Su belleza es un traje que se coloca para protegerse en la lucha por sobrevivir. (DPA)

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