25 Octubre 2007 Seguir en 
CONCEPCION.- La segunda jornada del juicio contra Nora Rivadeneira, la principal acusada de haber envenenado a su esposo y a sus tres nietos, fue tensa y caliente. La imputada se enfrentó cara a cara con su nuera, Rosa Carabajal, a quien había acusado de ser la verdadera autora del cuádruple homicidio de Villa Quinteros.
Rivadeneira ratificó lo que había dicho la semana pasada: que su esposo, José Herrera, descubrió a Carabajal en un acto de infidelidad y que, cuando el hombre le advirtió que le avisaría a su hijo, ella lo amenazó con matarlo. “Nunca pensé que me hicieras esto, siempre te consideré como a una hija”, remató la acusada, en referencia al crimen.
La nuera respondió que nunca fue infiel ya que siempre que sale, lo hace con las hijas, y que tampoco discutió con su suegro. “No mientas: sos vos la que hizo esta desgracia”, le retrucó Rivadeneira, en un cruce en el que no faltaron los gritos y las recriminaciones.
María Herrera, una de las hijas de la imputada, también mantuvo un careo con Carabajal. En él, responsabilizó a su cuñada por las cuatro muertes y defendió la declaración de su madre.
Por otra parte, el Tribunal solicitará que se revise la ropa que usó Rivadeneira el día en que su esposo y sus tres nietos comieron el guiso envenenado que les provocaría la muerte. Según el toxicólogo que trabaja en el caso, el parathion que se encontró en la comida puede haber quedado en las manos o en la vestimenta de la acusada. Esto es lo que se intentará comprobar, ya que las prendas no fueron peritadas antes.
Una carta clave
La jornada de hoy trajo novedades a la causa. Esta mañana trascendió el nombre de un tío de Carabajal, Germán Juárez, quien habría facilitado el veneno que Rivadeneira habría puesto en la comida.
Al parecer, la imputada le pidió al hombre que le consiga el parathion bajo el argumento de que quería matar a un perro. Juárez se lo habría entregado y, luego de la tragedia, habría quedado tan conmocionado y angustiado que decidió quitarse la vida. Antes de hacerlo, habría dejado una carta a su hija Graciela en la que le explicaría las causas de su decisión.
La mujer fue citada a declarar y la supuesta carta está siendo buscada por los investigadores.
El cuádruple homicidio se registró el 7 de enero de 2005 en Villa Quinteros. Las víctimas fueron Daniel (13 años) y Nancy Vildoza (nueve), Carlos Ledesma (un año) y Herrera (64). Según la investigación judicial, la responsabilidad de lo sucedido recae sobre Rivadeneira ya que fue ella quien cocinó el guiso de pollo envenenado que provocó la muerte de sus sus parientes. LA GACETA ©
Rivadeneira ratificó lo que había dicho la semana pasada: que su esposo, José Herrera, descubrió a Carabajal en un acto de infidelidad y que, cuando el hombre le advirtió que le avisaría a su hijo, ella lo amenazó con matarlo. “Nunca pensé que me hicieras esto, siempre te consideré como a una hija”, remató la acusada, en referencia al crimen.
La nuera respondió que nunca fue infiel ya que siempre que sale, lo hace con las hijas, y que tampoco discutió con su suegro. “No mientas: sos vos la que hizo esta desgracia”, le retrucó Rivadeneira, en un cruce en el que no faltaron los gritos y las recriminaciones.
María Herrera, una de las hijas de la imputada, también mantuvo un careo con Carabajal. En él, responsabilizó a su cuñada por las cuatro muertes y defendió la declaración de su madre.
Por otra parte, el Tribunal solicitará que se revise la ropa que usó Rivadeneira el día en que su esposo y sus tres nietos comieron el guiso envenenado que les provocaría la muerte. Según el toxicólogo que trabaja en el caso, el parathion que se encontró en la comida puede haber quedado en las manos o en la vestimenta de la acusada. Esto es lo que se intentará comprobar, ya que las prendas no fueron peritadas antes.
Una carta clave
La jornada de hoy trajo novedades a la causa. Esta mañana trascendió el nombre de un tío de Carabajal, Germán Juárez, quien habría facilitado el veneno que Rivadeneira habría puesto en la comida.
Al parecer, la imputada le pidió al hombre que le consiga el parathion bajo el argumento de que quería matar a un perro. Juárez se lo habría entregado y, luego de la tragedia, habría quedado tan conmocionado y angustiado que decidió quitarse la vida. Antes de hacerlo, habría dejado una carta a su hija Graciela en la que le explicaría las causas de su decisión.
La mujer fue citada a declarar y la supuesta carta está siendo buscada por los investigadores.
El cuádruple homicidio se registró el 7 de enero de 2005 en Villa Quinteros. Las víctimas fueron Daniel (13 años) y Nancy Vildoza (nueve), Carlos Ledesma (un año) y Herrera (64). Según la investigación judicial, la responsabilidad de lo sucedido recae sobre Rivadeneira ya que fue ella quien cocinó el guiso de pollo envenenado que provocó la muerte de sus sus parientes. LA GACETA ©







