24 Octubre 2007 Seguir en 
PARIS.- "Hey Jude", "Get back", "Eleanor Rigby"... las canciones inmortales de Los Beatles sonaron la noche del lunes en el Olympia, en un concierto único de Paul McCartney, 43 años después de la actuación mítica del grupo en la más conocida de las salas parisinas.
El espectáculo, de una hora cuarenta de duración, recurrió en buena parte al repertorio de Los Beatles: 13 de las 24 canciones interpretadas por McCartney y sus cuatro músicos fueron del grupo de Liverpool. El cantante y bajista zurdo arrancó la noche con "Blackbird", solo, acompañándose con la guitarra, y clausuró la velada con su grupo al son de un encendido "Get back", como segundo bis para el público. Entre esos dos títulos, McCartney desgranó otros once títulos de la banda a lo largo del concierto: "Got to get you into my life", "The long and winding road", "I?ll follow the sun", "Eleanor Rigby", "Michelle", "Back in the USSR", "I? ve got a feeling", "Hey Jude" (cuya subida final, coreada por todos los asistentes, es sin duda la más conocida de la historia del pop), y luego, en los bises, "Let it be", "Lady Madonna" y "I saw her standing there".
La mayor parte de estas canciones representan en el pop lo que la Biblia de Gutenberg es en la imprenta, elementos fundacionales. Y son las que más entusiasmo suscitaron en el público después de un arranque más bien modoso.
Los espectadores también ovacionaron títulos del período Wings, el grupo de McCartney que actuó en el Olympia en julio de 1972.
El inglés, vestido con traje negro y una corbata fina, rindió homenaje a John Lennon al cantar "Herne toda", que compuso cuando fue asesinado su alter ego en los Beatles.
No faltaron algunos títulos de su último álbum, "Memo Alemoste full", publicado en junio en el sello creado por la cadena norteamericana de café Starbucks. Todas las canciones fueron interpretadas en forma clásica por el grupo de McCartney, que alternó la guitarra, el piano y el bajo, su famoso Höfner en forma de violín, que llevaba en bandolera.
Las 2.000 localidades se pusieron a la venta este mismo lunes, únicamente en la taquilla del Olympia, lo que incitó a muchos fans a pasar la noche delante de la sala de espectáculos para obtener una entrada, que se despachaban de a una por persona para evitar reventas.Al final de la tarde, todavía se podía comprar alguna en la boletería. (AFP-NA)
El espectáculo, de una hora cuarenta de duración, recurrió en buena parte al repertorio de Los Beatles: 13 de las 24 canciones interpretadas por McCartney y sus cuatro músicos fueron del grupo de Liverpool. El cantante y bajista zurdo arrancó la noche con "Blackbird", solo, acompañándose con la guitarra, y clausuró la velada con su grupo al son de un encendido "Get back", como segundo bis para el público. Entre esos dos títulos, McCartney desgranó otros once títulos de la banda a lo largo del concierto: "Got to get you into my life", "The long and winding road", "I?ll follow the sun", "Eleanor Rigby", "Michelle", "Back in the USSR", "I? ve got a feeling", "Hey Jude" (cuya subida final, coreada por todos los asistentes, es sin duda la más conocida de la historia del pop), y luego, en los bises, "Let it be", "Lady Madonna" y "I saw her standing there".
La mayor parte de estas canciones representan en el pop lo que la Biblia de Gutenberg es en la imprenta, elementos fundacionales. Y son las que más entusiasmo suscitaron en el público después de un arranque más bien modoso.
Los espectadores también ovacionaron títulos del período Wings, el grupo de McCartney que actuó en el Olympia en julio de 1972.
El inglés, vestido con traje negro y una corbata fina, rindió homenaje a John Lennon al cantar "Herne toda", que compuso cuando fue asesinado su alter ego en los Beatles.
No faltaron algunos títulos de su último álbum, "Memo Alemoste full", publicado en junio en el sello creado por la cadena norteamericana de café Starbucks. Todas las canciones fueron interpretadas en forma clásica por el grupo de McCartney, que alternó la guitarra, el piano y el bajo, su famoso Höfner en forma de violín, que llevaba en bandolera.
Las 2.000 localidades se pusieron a la venta este mismo lunes, únicamente en la taquilla del Olympia, lo que incitó a muchos fans a pasar la noche delante de la sala de espectáculos para obtener una entrada, que se despachaban de a una por persona para evitar reventas.Al final de la tarde, todavía se podía comprar alguna en la boletería. (AFP-NA)







