23 Octubre 2007 Seguir en 
El empresario Roberto Brunella, propietario de un centro de conversión a GNC, contó que el auto que explotó obtuvo su oblea porque, en el último control, tenía el tanque y el regulador homologados. "Según indican los datos del Ente Nacional Regulador de Gas (Enargas), a los que tenemos acceso, el taxi pasó por su última revisión el 5 de enero de 2007, cuando se le permitió circular porque tenía un cilindro de acero, el permitido. Desde entonces, hasta que ocurrió el incidente, el usuario lo cambió por uno de fibra de vidrio y aluminio", explicó.
Brunella precisó que los tanques como el que usaba el taxista están prohibidos desde 1997, cuando se descubrió que la fibra de vidrio se deteriora como consecuencia de una reacción de componentes químicos. "El taxista convirtió su auto a GNC en 2001, es decir, cuatro años después de que ese equipo fuera sacado de circulación. Es imposible que le colocaran un cilindro viejo", señaló.
El empresario estimó que, si el taxista volvió a cambiar el tanque durante este año, lo hizo por que los viejos tanques pueden almacenar el doble de capacidad de los actuales: mientras que los permitidos contienen una cabida máxima de 34 litros, los que están fuera de mercado albergan hasta 65 litros.
"De todas maneras, es sorprendente que el usuario haya conseguido un equipo tan viejo porque hace 10 años, cuando el Enargas obligó a todos los autos a cambiar sus tanques, estos fueron destruidos y llevados a Buenos Aires. El que explotó debe ser alguno de los pocos que no se cambiaron en ese entonces", señaló Brunella, quien aclaró que, por las mismas razones, es muy difícil que en la provincia esté circulando otro vehículo con tanque de fibra de vidrio.
El comerciante consideró que tanto el taxista como el taller que colocó el tanque que explotó actuaron con negligencia ya que existen muy pocas posibilidades de que no supieran que ese equipo está prohibido. "El auto iba a explotar en cualquier momento, en cualquier estación de servicio. Estos tanques, además de fallados, tienen un tiempo de duración y de fatiga. Lo que probablemente ocurrió es que el equipo no haya sido capaz de contener la presión interna y por eso explotó", precisó.
Brunella advirtió además que, si la oblea está habilitada, el playero debe cargar gas. "El único modo que tiene de saber si el cilindro es el permitido es abriendo el baúl, pero esto no se hace generalmente", manifestó.
El empresario agregó que en la provincia hay 40.000 vehículos convertidos a gas. LA GACETA ©
Brunella precisó que los tanques como el que usaba el taxista están prohibidos desde 1997, cuando se descubrió que la fibra de vidrio se deteriora como consecuencia de una reacción de componentes químicos. "El taxista convirtió su auto a GNC en 2001, es decir, cuatro años después de que ese equipo fuera sacado de circulación. Es imposible que le colocaran un cilindro viejo", señaló.
El empresario estimó que, si el taxista volvió a cambiar el tanque durante este año, lo hizo por que los viejos tanques pueden almacenar el doble de capacidad de los actuales: mientras que los permitidos contienen una cabida máxima de 34 litros, los que están fuera de mercado albergan hasta 65 litros.
"De todas maneras, es sorprendente que el usuario haya conseguido un equipo tan viejo porque hace 10 años, cuando el Enargas obligó a todos los autos a cambiar sus tanques, estos fueron destruidos y llevados a Buenos Aires. El que explotó debe ser alguno de los pocos que no se cambiaron en ese entonces", señaló Brunella, quien aclaró que, por las mismas razones, es muy difícil que en la provincia esté circulando otro vehículo con tanque de fibra de vidrio.
El comerciante consideró que tanto el taxista como el taller que colocó el tanque que explotó actuaron con negligencia ya que existen muy pocas posibilidades de que no supieran que ese equipo está prohibido. "El auto iba a explotar en cualquier momento, en cualquier estación de servicio. Estos tanques, además de fallados, tienen un tiempo de duración y de fatiga. Lo que probablemente ocurrió es que el equipo no haya sido capaz de contener la presión interna y por eso explotó", precisó.
Brunella advirtió además que, si la oblea está habilitada, el playero debe cargar gas. "El único modo que tiene de saber si el cilindro es el permitido es abriendo el baúl, pero esto no se hace generalmente", manifestó.
El empresario agregó que en la provincia hay 40.000 vehículos convertidos a gas. LA GACETA ©
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