La explosión del taxi con GNC se produjo porque fallaron todos los controles

Sospechan que el conductor del auto que estalló habría cambiado el tubo de metal por uno de fibra de vidrio después de obtener la oblea. En enero fue revisado por última vez. "Los vehículos con gas son una bomba de tiempo. Por eso se hacen verificaciones".

SORPRESA. El tubo cayó a una cuadra, en una parrillada ubicada en Catamarca y Sarmiento. LA GACETA /HECTOR PERALTA
SORPRESA. El tubo cayó a una cuadra, en una parrillada ubicada en Catamarca y Sarmiento. LA GACETA /HECTOR PERALTA
23 Octubre 2007
El conductor del taxi que ayer estalló en una estación de servicio mientras cargaba GNG habría cambiado el tanque después de que obtuvo su oblea obligatoria, en enero pasado, revelaron fuentes del sector. Según los informantes, el chofer habría reemplazado el tubo de metal por uno de fibra de vidrio, debido a que éstos últimos son más livianos y tienen mayor capacidad de carga.

“Todos los vehículos con gas son una bomba de tiempo. Por eso existen las verificaciones. Pero en este caso fallaron todos los controles; de lo contrario, ese vehículo no habría explotado y, mucho menos, circulado en esas condiciones”, expresó un empresario que pidió reserva de su identidad.

También el presidente de la Cámara de Propietarios de Estaciones de Servicio (Capega), Gustavo Sanz, reiteró la necesidad de que los mecanismos de seguridad funcionen adecuadamente. “La venta de GNC sólo es segura si el usuario respeta las normas. Pero el tanque que usaba ese coche está prohibido desde hace 10 años”, aseveró.

Silvia Díaz, titular de Defensa Civil de la Municipalidad, dijo que para las autoridades resulta muy difícil hace de “niñera” de los miles de autos que hay en la capital. “Esto es responsabilidad de varios sectores: áreas oficiales, comerciantes y el dueño del vehículo”, aseveró.

Pavor en la noche
El estallido se produjo ayer, a las 23, cuando un taxi al que le estaban cargando GNC en una estación de servicios ubicada en la esquina de Catamarca y España explotó, provocando pánico y conmoción entre los vecinos.

Sólo tres personas resultaron con heridas leves, ya que, afortunadamente, se habían alejado del vehículo. A las 23, Cosme Recúpero, de 52 años, llegó con su Ford Fiesta a cargar GNC. “Pidió $ 5 de combustible y se fue al baño. El playero puso la manguera y fue a buscar cambio”, relató Marcos, un testigo. Segundos después, el tanque voló en pedazos.

El estallido fue impresionante: el tanque se partió en dos y atravesó el techo de chapa. Una mitad cayó a una cuadra, dentro de un parrillada ubicada en Catamarca y Sarmiento, y la otra pasó sobre el predio de Carrefour, en el que cayó el baúl del auto, y se precipitó en una casa de calle España al 1.600. El auto quedó desintegrado. LA GACETA ©


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