Confusión por tantas fusiones

Análisis. Por Jorge Liotti - Columnista - DYN.

23 Octubre 2007
BUENOS AIRES- La economía retomó su dinamismo en los últimos años, y la gobernabilidad no es más un tema de debate. En cambio, hay un aspecto que nunca pudo recuperarse tras la crisis de 2001-2002: el sistema de partidos políticos. La debacle que generó la disolución de la Alianza UCR-Frepaso y el astillamiento del PJ que comenzó con el “choque” Menem-Duhalde, se profundizó en el último lustro. Y así quedó manifestado en las candidaturas para las elecciones del domingo. Influyó en este sentido la estrategia del presidente Kirchner de no preocuparse por reconstruir el PJ y de promover opciones transversales con fuerzas ideológicamente afines, en algunos casos por medio de la cooptación de políticos de otros partidos.
El radicalismo, en tanto, no pudo revertir la crisis en la que la sumió el fracaso del gobierno De la Rúa. Además, el Gobierno nacional avaló la derogación de la ley de internas abiertas y simultáneas, lo cual hizo que los candidatos presidenciales surgieran de postulaciones personales, sin atravesar el filtro de las elecciones intra-partidarias.
Como consecuencia de todos estos factores, tanto el PJ como la UCR van a las urnas divididos y como parte de heterogéneas coaliciones, al igual que el ARI, mientras que el PRO llegará con fórmula propia pero desgastado por fricciones internas. El PJ terminó repartido en tres ramas. La principal irá con el sello oficialista del Frente para la Victoria, que postula a Cristina Fernández. La segunda, opositora, formará parte de UNA, la fuerza que propone a Lavagna. Y la tercera, que responde al PJ clásico y también crítico del gobierno, irá con el Frejuli de Alberto Rodríguez Saá.
La UCR va escindida entre una vertiente orgánica que, a través de Morales, presidente del partido, acompaña a Lavagna; y una rama kirchnerista que encarna Julio Cobos, compañero de fórmula de Cristina. El enfrentamiento es feroz.
El ARI tuvo su momento de conmoción cuando se acercaron Carrió y López Murphy, del PRO. Tras idas y vueltas y cuestionamientos desde ambos sectores, cada uno decidió ir por su lado. Estas fusiones y confusiones generadas por la fragmentación de los partidos son aún más evidentes a nivel de candidaturas parlamentarias y de postulaciones provinciales, lo que abre interrogantes sobre cómo será la integración política del Congreso Nacional y de las cámaras legislativas locales, a partir de diciembre.

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