El agente regresa a casa, y empieza a recordar todo

"El ultimatum de Bourne". Matt Damon vuelve a encarnar al asesino profesional Jason Bourne para el último enfrentamiento.

MATT DAMON. Nuevamente, el actor encarna al peligroso Jason Bourne.
MATT DAMON. Nuevamente, el actor encarna al peligroso Jason Bourne.
11 Octubre 2007
En "El caso Bourne" (2002), intentaba descubrir quién era en realidad; en "La supremacía Bourne" (2004), se vengaba por lo que le habían hecho. Ahora, el agente regresa a casa y empieza a recordarlo todo.
Matt Damon vuelve a encarnar al asesino profesional Jason Bourne para el último enfrentamiento en "El ultimátum de Bourne".
Bourne es un hombre sin país y sin pasado. Después de ser sometido a un brutal entrenamiento -del que no recuerda nada- por personas a las que no consigue identificar, se convirtió en una sofisticada arma humana, y ahora se ha transformado en el objetivo más escurridizo de la CIA; desde que lo encontraron flotando en el mar Mediterráneo italiano hace varios años, inició una búsqueda desesperada para saber quién es y quién le enseñó a matar.
Cuando su novia Marie fue asesinada, a Bourne le vino la sed de venganza. Cuando la aplacó, sólo deseaba desaparecer para siempre y olvidar la vida que le habían robado. Pero el titular de un periódico londinense que especula sobre la posibilidad de que siga vivo acaba con sus esperanzas, convirtiéndolo de nuevo en un objetivo.
Treadstone, el programa de operaciones ultrasecretas que creó a este superasesino, ya no existe: ha sido absorbido por el programa Blackbriar, del Departamento de Defensa, que ha lanzado a la calle una nueva generación de asesinos profesionales a disposición del Gobierno y cuya existencia es desconocida. Para ellos, Bourne representa un malfuncionamiento valorado en 30 millones de dólares que debe ser eliminado; para él, ellos son el único eslabón que lo une a una vida que se ha esforzado en olvidar.

Fin del camino
Bourne ha llegado al final del camino. Esta vez no le bastarán las promesas vacías de sus antiguos amos; tampoco se detendrá al matar a los que lo persiguen sin tregua. No le queda nada que perder y se servirá de todo lo que le han enseñado, de todos sus instintos, para llegar hasta sus creadores y acabar de una vez por todas.
En su búsqueda, pasará por Moscú, París, Madrid, Londres y Tánger, intentando ir siempre un paso por delante de los agentes de Blackbriar, de los agentes federales y de la policía local, decidido a encontrar las respuestas a las preguntas que lo torturan. Sus pesquisas lo conducirán al punto donde empezó todo y donde todo terminará: las calles de Nueva York.

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