10 Octubre 2007 Seguir en 
ISLAMABAD.- Al menos 250 personas han muerto en cuatro días de feroces combates entre militantes islámicos y militares en la región tribal semiautónoma de Waziristán, al noroeste de Pakistán. Según un vocero de Islamabad, 200 insurgentes protalibán y 45 soldados perdieron la vida, mientras que otros 15 uniformados están desaparecidos. Según la prensa paquistaní, también han muerto unos 50 civiles de la aldea de Epi, donde arrecian los bombardeos aéreos. "Hay muchos muertos y heridos; están destruyendo todo el pueblo", dijo telefónicamente un residente. "Todos nos estamos yendo", agregó.
Escalada de violencia
Se trata de algunos de los enfrentamientos más sangrientos en suelo paquistaní desde que el dictador Pervez Musharraf se asoció con Estados Unidos en la guerra contra el terrorismo declarada por el presidente, George W. Bush, a fines del 2001. Durante las últimas semanas los insurgentes habían capturado unos 300 soldados para canjearlos por rebeldes detenidos. Tres de los cautivos fueron ejecutados, y los milicianos amenazan con matar al resto si el gobierno no cumple con sus exigencias.
Los enfrentamientos entre rebeldes islámicos y las fuerzas de seguridad se han incrementado considerablemente en los últimos meses. Se cree que las zonas tribales paquistaníes que limitan con Afganistán son utilizadas como refugio por talibanes y combatientes de Al Qaeda que luchan contra las fuerzas internacionales desplegadas en Afganistán.
Los combates se registran en momentos en que el general Musharraf intenta asegurarse otro mandato como presidente tras ganar los comicios en cuatro asambleas populares provinciales y una votación del Parlamento. El proceso electoral ha sido duramente criticado por la oposición, que boicoteó las elecciones. La Justicia debe pronunciarse sobre la legitimidad de los comicios. (DPA)
Escalada de violencia
Se trata de algunos de los enfrentamientos más sangrientos en suelo paquistaní desde que el dictador Pervez Musharraf se asoció con Estados Unidos en la guerra contra el terrorismo declarada por el presidente, George W. Bush, a fines del 2001. Durante las últimas semanas los insurgentes habían capturado unos 300 soldados para canjearlos por rebeldes detenidos. Tres de los cautivos fueron ejecutados, y los milicianos amenazan con matar al resto si el gobierno no cumple con sus exigencias.
Los enfrentamientos entre rebeldes islámicos y las fuerzas de seguridad se han incrementado considerablemente en los últimos meses. Se cree que las zonas tribales paquistaníes que limitan con Afganistán son utilizadas como refugio por talibanes y combatientes de Al Qaeda que luchan contra las fuerzas internacionales desplegadas en Afganistán.
Los combates se registran en momentos en que el general Musharraf intenta asegurarse otro mandato como presidente tras ganar los comicios en cuatro asambleas populares provinciales y una votación del Parlamento. El proceso electoral ha sido duramente criticado por la oposición, que boicoteó las elecciones. La Justicia debe pronunciarse sobre la legitimidad de los comicios. (DPA)







